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Microrrelatos.

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Comentarios

  • cehi dijo:


    MICRORRELATOS

    Cita con la muerte 

    Salí aquella noche sobre las diez de la casa de mi novia con un presentimiento. Comencé a caminar. Al poco, desemboqué en la plaza del pueblo. A esas horas, la gente estaría cenando. No encontré a nadie en el trayecto hacia mi calle. No había Luna. El negro río de la noche arrastraba un caudal pobre de estrellas. De algunos soportales salía un halo de luz mugrienta. La calleja que conducía a mi casa estaba medio oscura. A lo lejos ardía su única bombilla. Seguía avanzando con pasos firmes. Las calles que iba dejando atrás, parecían enviarme un efluvio de inquietud; pero, en realidad, tenía más curiosidad que miedo. En la puerta de mi casa aguardaban dos individuos armados de palos y arma blanca. Los reconocí enseguida: uno era el ex novio de mi novia, y el otro era su hermano. Me armé de valor.


    Por alguna razón, este relato me hace recordar a "Crónica de una muerte anunciada" de Gabriel García Márquez.
  • LA PRINCESA

    Valeriya era rica y poderosa.

    Dueña de tierras de gran valor y mucho dinero.

    Casada con un hombre muy influyente.

    También dueño de mucho dinero y poder a cuestas.

    Compraron un gran palacio, símbolo de su opulencia.

    Sentía que podía comerse al mundo.

    Y atropellar a todos los que se cruzaran por su camino.

    Pero ella tenía un secreto. Una espina de su pasado.

    Un cabo suelto que nunca amarró.

    Un amor del pasado.

    Un hombre despechado de armas tomar.

    Sin nada que perder.

    Llegó a su palacio.

    Como ladrón en la noche.

    Nadie lo vio.

    Llegó hasta la princesa Valeriya.

    Y consumó su venganza.

    De nada le sirvió a ella su dinero y riquezas.

    Cuando las toscas manos de su ex quebraron su cuello.

    Al más allá solo se llevó la culpa de haber maltratado a aquel que tanto la amó.

    Pero que desechó por no estar a su altura.

    Grimm Fairytale Photography Dead Princess by Bruno Vilela
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    MICRORRELATO

    Nublado surrealista

    Hoy amaneció un día gris. Mientras juntaba la leche con el café, asistí, inaudito, a la creación del primer café nublado. Pensé tirarlo, pues no tenía un aspecto demasiado atrayente. Pero no, di un trago y noté que su sabor se correspondía con su color. Me tomé otro. Tal era el efecto laxante con sabor a café y a leche, que en mi váter cayó por primera vez una cosa gris, que al menos agradecí no tener que limpiarme; esa cosa se encargó. Sorpresa la mía al ver que mi traje había tomado un color gris . “Qué elegante”, pensaba mientras me miraba al espejo. Pero si algo tienen los días grises es que captas  sus triquiñuelas; cuando mi cara estaba a un palmo del espejo, había asimilado el gris de mis ojos. Salí de casa, encendí el cigarrillo habitual de camino al trabajo. Caminaba consciente de que el cielo estaba gris, pero inconsciente de una realidad alarmante; de mi cigarrillo, pese a estar encendido, no salía humo. Sentía el humo en mi boca, pero mis ojos no lo veían. Era extraño, pero seguí caminando. Tiré el cigarrillo sin humo, y al pisarlo vi que la acera en la que caminaba había desaparecido, para dar lugar a un suelo transparente. Es que en los días grises las cosas grises se vuelven más claras.






  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    MICRORRELATO

    Amores que no se estilan 

    Vivían juntos desde hacía una década, pero nunca salían a ninguna parte. Una amiga la animó a hacer un viaje. Así que las dos se acomodaron en los asientos delanteros del coche, y él, como sabía que conducir no era su fuerte, se ponía en medio del asiento de atrás. Durante el trayecto, ellas iban charlando sobre sus cosas, y cada ciertos kilómetros se alternaban al volante; mientras, él iba mirando, embobado, los revoltijos de pelos que la aviesa brisa, que se colaba por alguna ventanilla entreabierta, formaba en la melena de su amada. Tras breve descanso en una área de servicio de la autovía, ella, cansada y con sueño, se pasaba al asiento de atrás, se tumbaba a lo largo y se quedaba dormida. Entonces, él, estirándose al máximo y con el cinturón de seguridad distorsionándole el cuello, se acercaba a su boca y delicadamente la besaba, y ante tan bella quietud de una cara venerada, su reprimido amor animal se desataba y continuaba besándola, y ahora en las dos mejillas, hasta que ella se removía con los ojos cerrados y le decía: “¡para ya, perro bobo, déjame dormir un poco!”.



     :) 


  • editado marzo 2021
    Ayuda sin límite

    No me podía dormir. Los problemas con mi máquina del tiempo parecían no tener fin.
    Después de mucho pensarlo, llegué a la conclusión de que nunca podría terminar de arreglar los múltiples fallos de mi máquina del tiempo por mí mismo.
    El problema es que no confío en casi nadie. En quién menos confío es en mis colegas de la Academia de Ciencias. Pero a poco de pensarlo un poco más encontré la respuesta. Me ayudaría a mí mismo.

    Miré el reloj. Eran las dos y media de la mañana. Pero con la solución en la mano me dormí profundamente hasta bien entrada la mañana.

    Me desperté al escuchar que golpeaban a la puerta. Fui a abrir y allí estaba mi yo del futuro, dispuesto a ayudar. Le serví a él y a mí un café, y nos pusimos manos a la obra.

    Pero dos tampoco era suficiente. Fue pensarlo, y oír nuevamente los familiares golpes en la puerta. Los dos nos levantamos sonrientes a recibir la indispensable ayuda.

    Hacia medianoche ya éramos ciento veinte, apretados en la cocina, el comedor y el taller. 

    Pasadas las tres de la mañana los golpes en la puerta ya eran continuos. No tardó en llegar la policía, y luego de pocas horas, el ejército.

    Acordonaron la manzana y bombardearon la casa. Y así se perdió la máquina del tiempo.
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    MICRORRELADO

    Mi epitafio

    Mientras mi enfermera permanece en mi cuarto, administrándome algún medicamento, me quejo, y me quejo sin motivo con tal de retener su compañía. Le ofrezco, con un impudor vergonzoso, el bochornoso espectáculo de mis miserias. Me he descubierto en un flagrante delito de hipocresía. Siempre he querido obrar bajo un impulso invencible de sinceridad. ¡Mentira, mentira cochina! Desde hace tiempo no hago sino fingir. Y a saber si esta comedia mía dura desde que mi enfermera comenzó a distinguirme con su afecto. Ante ella me muestro como un ser desprovisto de toda virtud; aunque sé que no tengo ninguna, la impresiona mi jactancia. Deliberadamente abuso de su debilidad. Me avergüenza descubrir esta nueva mezquindad mía. De mi ocaso no va a quedar nada que me dignifique. Quiero que  en el momento de mi muerte se salve al menos ese jirón: mi sinceridad, el valor de haberme enfrentado a mí mismo. Quiero salir de esta vida como entré: desnudo, que no me abrumen sus resabios. Hasta el cariño de mi enfermera es un fardo pesado de llevar. Ya que la vida ha sido cruel conmigo hasta el final, este podría ser mi epitafio: “murió encarnizadamente solo”.



     :) 


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    MICRORRELATO

    Abuelo soñador 

    Sobre el bastón, sus huesudas manos; duro cojín, pero ya acostumbradas. Ojos entornados, sin fuerza para dejar abiertos. Mirada ausente, viendo pero sin ver, solo sintiendo. Lento latir de su corazón, acompasado a sus pesares. Estatua viva, pero aletargada, pesándole la carga de sus sueños. Sentado en un banco del parque, a la sombra de un verano muriendo, estaba el abuelo, quizás de nadie, solo de sus sufridos años. Y en su cara, nimia sonrisa, difícil de ver entre tantas arrugas. Junto a él, sin verlo, muy cerca, pero tan lejos, jugando a la pelota, un nuevo anciano, que le falta toda una vida para llegar a serlo, pero también soñando a ser un crack. Un golpe a la pelota, con tan mala suerte que da en el bastón, que cae, y también cae el abuelo. El niño grita a su madre: “¡mamá, ven!”. La madre vuela. El abuelo, sangrando, dolorido y jadeante, la mira desde el duro suelo. “¡Dios mío, ¿cómo se encuentra, señor?”, le ayuda a incorporarse y a sentarlo de nuevo en el banco. “Dolorido, buena mujer”. “Déjeme que le cure esa herida”. “Déjelo, buena mujer, ya no la siento”. “¿Y el dolor?”. “El dolor no es por la herida, buena mujer, es porque se ha muerto mi último sueño”.



     :)


     


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Te quiero y te odio

    Me enfermo mientras recuerdo tus promesas, las mismas que nunca llegaron a buen puerto. Ahora me doy cuenta de que solo eran palabras. Me soplabas a diario mentiras para engañar a mi mente, para llenar el tiempo y a la vez irme vaciando poco a poco de ilusiones. Aprendiendo estoy lo que no se enseña. Alumbro mis lúgubres vacíos con la única luz de nuestro único beso de amor. La atmósfera se aviene a pesada si me me da por respirar tu esencia. Te enloquece la locura por volverme a tener exclusivamente para ti. Mi sensualidad y mi erotismo te matan. Tu pasión te aprisiona. Se me hace necesario recurrir a los sentidos de mi alma para lidiar a tu perturbadora postura, para embestir a tu vanidad en la penumbra, hasta que se desfoguen mis deseos. Busco mi tranquilidad sola y en soledad. Si yo tratara de ser sensata, caería en tu mismo abismo. Tu extraña y forma de vida no te quiere abandonar, ni tu puedes abandonarla. A menudo pienso que te mantienes vivo solo para herirme permanentemente.



     :)

     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    MICRORRELATO

    Lucía era mi amor


    Lucía es una chica guapa y está muy buena. Fue mi novia durante más de cinco años, pero un día conoció en nuestro pueblo, Rota, a un yanky que alardeaba de buen pintor, pero que ni siquiera sabía cómo coger un pincel. Se casaron, y ella parió al mes de la boda un bebé gordito y rubito. Sigue insinuándose a todos los hombres, jóvenes y viejos, que pilla a su paso. La saqué de mi vida cuando se mudó a un lujoso chalé que le regaló su hortera yanky. Cuando iba a la playa o a cualquier otro lugar y la veía, no podía evitar ponerme nervioso, pero ahora paso de ella. Empero, cuando a veces la veo en un Ferrari deportivo, con su astado yanky a su lado conduciendo, me entristezco y a la vez me río por haberla dejado ir. Ella, en cambio, aun sus casi crónicos devaneos, batalla a diario por sacarme de su vida, pero sé por amistades comunes que no puede conseguirlo. ¡A joderse toca, Lucía loca!


     :)

     


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    MICRORRELATO

    Con los ojos, también se puede hacer el amor

    La seducción y más la provocación obligan a un movimiento orgánico de la vista; es una acción natural a la hora de la apreciación. Las miradas y las poses insinuantes incitan a la lívido, y cuando topamos con un escaparate femenino, condenadamente irresistible, lo vemos como el gran menú preparado exclusivamente para nosotros y, sin poder evitarlo, no podemos dejar de mirarlo y queremos probarlo. Lejos del morbo, el erotismo es una invitación que estimula nuestra capacidad de observación de la belleza, y de cómo ésta existe en nuestra condición humana.



     :)

     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    MICRORRELATO

    ¡Detesto los chismes!

    Anoche estuve con la Mari Pili, que me contó, con todo lujo de detalles, el chasco de la Inés, y después topé con la capillita Isa y me habló de los milagros del Palmar de Troya, y también de ese rollo macabeo que se trae la mulatita meretriz del barrio; que, oye, otra cosa no, pero guapa y bien hecha es un rato la tía. Mientras mi amante y yo estábamos enfrascados en… bueno, en “eso”, hablábamos del oficio de ramera, que, desde luego, es la gran ramerada el siglo. En casa, después de almorzar, salió a la palestra el asquerosito temita de las tarjetas del suavón Rato ese, que se ha cargado los ahorros de un montón de abuelos. Hablamos de la casita de Chipiona, que no sabemos quién se la va a quedar. Y, cómo no, comentamos de pasada el asunto interesantísimo de Franco, que si lo sacan o no lo sacan del agujero, que si lo embalsaman o lo momian, que dónde lo meten. Ya de noche vi, por casualidad, a la Charito, la gitana, y me largó la pelea que tuvieron las hermanas “Azúcar Moreno”. Más tarde, ya en mi camita no podía dormir. Estoy hasta el moño de tantos chismes. Me dieron las tantas de la madrugá y al tontorrón de Morfeo no le salía de... ahí aparecer. Me levanté medio tarumba esta mañana a las nueve, y ahora estoy más aburrida que un matrimonio de ostras, porque no veo a nadie en el barrio para que me cuente algún chisme.



     :)

     
  • editado abril 2021
    Os dejo uno que tenía por los cajones..


    Dios del trueno


    En el salón alumbrado solamente por los destellos del televisor, la película que para mí era previsiblemente aburrida, enganchó a Arturo desde la primera escena. Un hombre con capa golpeaba a un forajido aparatosamente. Observando la pantalla con desdén, vi de reojo, como su pequeña mano aflojaba los dedos.


    Sus párpados parecían pesarle por el cansancio pero, acurrucado en el sofá, agarrado a la almohadita, luchaba contra el sueño. El casco que llevaba puesto, le daba un aspecto que, tratando de ser salvaje, resultaba cómico. Levanté lentamente el mando a distancia y el me apuntó con el martillo de Thor y como una grave advertencia, me dijo:

    No quites la película, papá...

    Era un niño muy testarudo y sus cabezonadas las llevaba hasta las últimas consecuencias. Era mejor esperar a que se durmiese, que intentar quitarle la película. Miré el reloj disimuladamente, mi programa favorito estaba empezando ya. Arturo entrecerraba los ojos pestañeando largamente, mientras sus labios se asomaban hacia afuera graciosamente.



  • editado abril 2021
    Me gusta este relato y creo que está muy bien narrado. No obstante, yo le habría dado un toque más metafórico, haciendo más alusiones a la mitología. 😁👍
  • A mí me gustó el planteo y la descripción pero me dejó la sensación de inconcluso
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    MICRORRELATO

    El anciano y su filosofía 

    Paseaba un anciano por “el pulmón verde de Sevilla”, el parque de María Luisa, pensando; “serán los años que ya llevo a cuestas, pero ahora he bajado el volumen de lo que oigo y el subido el tono de lo que siento. Me estremecen un amanecer y un atardecer, el sorbo de un buen café, de una cerveza Cruzcampo su buqué, un vino de Jerez, una mano de mujer, una copla de amor y querer, el calor abrasador de una mirada femenina en un anochecer, un cálido beso y su magnánimo poder. Sí, seguro que deben ser los años, pero en este momento veo la vida tan bella como es”.


     
     :) 


  • editado abril 2021
    Bonito relato pero la cerveza... siento decirte que la mejor cerveza brilla por su sabor, y por su propio nombre: Estrella de Galicia. Bromas a parte, me ha gustado @cehi  
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    Bonito relato pero la cerveza... siento decirte que la mejor cerveza brilla por su sabor, y por su propio nombre: Estrella de Galicia. Bromas a parte, me ha gustado @cehi  

    Bueeeeeeno... las dos  :)

    ¡Viva Galicia y viva Andalucía!


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    cehi dijo:
    Bonito relato pero la cerveza... siento decirte que la mejor cerveza brilla por su sabor, y por su propio nombre: Estrella de Galicia. Bromas a parte, me ha gustado @cehi  

    Bueeeeeeno... las dos  :)

    ¡Viva Galicia y viva Andalucía!



    Mejor Antonio que "cehi"

     :)

     
  • Perfecto Antonio, entonces mejor Nacho si te parece bien. 😁
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII

    Perfecto Antonio, entonces mejor Nacho si te parece bien. 😁

    A Antonio le parece bien Nacho

     :)

     
  • editado abril 2021

    La Última Confesión

    El inconfundible olor del incienso de palosanto pululaba beatificante en aquella iglesia románica del siglo XII.

    Allí acudió Anxo, y tales eran sus remordimientos, que no tuvo reparos en acudir directo del trabajo, como buen albañil que era.


    —¿Qué ocurre mi buen Anxo? —dijo aquella voz grave y clara


    —Padre Antonio necesito de confesión urgente —dijo con voz seca y ronca


    —¿Qué clase de mal atenaza tu alma?


    —El mayor de los pecados padre


    El silencio se apoderó durante unos segundos de la santísima madera de aquel confesionario.


    —Cuéntame hijo. Dios siempre perdona, pero habrá una penitencia. 


    Tras las palabras del cura y de forma inesperada, Anxo sacó un revólver de su mono de trabajo, y con gesto de locura, acribilló a balazos a aquel servidor de Dios.


    —Confieso ahora, que he matado al cabrón que se tiraba a mi mujer. Pídale al Señor mi perdón… y de paso el suyo también. 

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII

    La Última Confesión

    El inconfundible olor del incienso de palosanto pululaba beatificante en aquella iglesia románica del siglo XII.

    Allí acudió Anxo, y tales eran sus remordimientos, que no tuvo reparos en acudir directo del trabajo, como buen albañil que era.


    —¿Qué ocurre mi buen Anxo? —dijo aquella voz grave y clara


    —Padre Antonio necesito de confesión urgente —dijo con voz seca y ronca


    —¿Qué clase de mal atenaza tu alma?


    —El mayor de los pecados padre


    El silencio se apoderó durante unos segundos de la santísima madera de aquel confesionario.


    —Cuéntame hijo. Dios siempre perdona, pero habrá una penitencia. 


    Tras las palabras del cura y de forma inesperada, Anxo sacó un revólver de su mono de trabajo, y con gesto de locura, acribilló a balazos a aquel servidor de Dios.


    —Confieso ahora, que he matado al cabrón que se tiraba a mi mujer. Pídale al Señor mi perdón… y de paso el suyo también. 


    Jajajajaja... Empiezas tan solemne, que ni loco esperaba ese inesperado y sorprendente final. A ese cura ligón se le acabó el chollo.

     :) 


  • 😂😂😂 soy muy fan de Tarantino y de sus escenas estrambóticas.
  • Buen relato, a mi me ha recordado a el comienzo del "Día de la bestia"
  • Wow, realmente digno de Tarantino... o quizás Tarantino sea digno de Ferreiro...
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Como a Tarantino no lo conocemos, nos quedamos con Nacho (Ferreiro91) 

     :)

     
  • @acuarelista gracias por tu buena crítica y gracias por leerme. @chclau Tarantino es maestro y yo soy aprendiz, más gracias por tus elogios.
    @cehi eso es Antonio, os tendréis que conformar. 😁👌
  • editado abril 2021
    Por cierto, y además acabo de caer en la cuenta de este curioso detalle, y es que el protagonista se llama Anxo. Un nombre de procedencia gallega que traducido al castellano viene a ser “Ángel”, es decir que un ángel mató a un cura pecador... bendita coincidencia 😂
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    @acuarelista gracias por tu buena crítica y gracias por leerme. @chclau Tarantino es maestro y yo soy aprendiz, más gracias por tus elogios.
    @cehi eso es Antonio, os tendréis que conformar. 😁👌

    Prefiero pájaro Nacho en mano que pájaro Tarantino volando.

    (En ninguno de los dos caso, el genérico "pájaro" lo he utilizado despectivamente, sino jocosamente. Conste).

     :) 


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    cehi dijo:
    @acuarelista gracias por tu buena crítica y gracias por leerme. @chclau Tarantino es maestro y yo soy aprendiz, más gracias por tus elogios.
    @cehi eso es Antonio, os tendréis que conformar. 😁👌

    Prefiero pájaro Nacho en mano que pájaro Tarantino volando.

    (En ninguno de los dos caso, el genérico "pájaro" lo he utilizado despectivamente, sino jocosamente. Conste).

     :) 



    O mejor dicho...

    Prefiero la exquisitez en el trato ya conocida de pájaro Nacho, que la posible exquisitez en el trato aún por conocer de pájaro Tarantino.

     :)

     
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