@acuarelista gracias por tu buena crítica y gracias por leerme. @chclau Tarantino es maestro y yo soy aprendiz, más gracias por tus elogios. @cehi eso es Antonio, os tendréis que conformar. 😁👌
Prefiero pájaro Nacho en mano que pájaro Tarantino volando.
(En ninguno de los dos caso, el genérico "pájaro" lo he utilizado despectivamente, sino jocosamente. Conste).
O mejor dicho...
Prefiero la exquisitez en el trato ya conocida de pájaro Nacho, que la posible exquisitez en el trato aún por conocer de pájaro Tarantino.
Si de aves va la cosa, tú has matado dos pájaros de un tiro con tus comentarios. 🤣
@acuarelista gracias por tu buena crítica y gracias por leerme. @chclau Tarantino es maestro y yo soy aprendiz, más gracias por tus elogios. @cehi eso es Antonio, os tendréis que conformar. 😁👌
Prefiero pájaro Nacho en mano que pájaro Tarantino volando.
(En ninguno de los dos caso, el genérico "pájaro" lo he utilizado despectivamente, sino jocosamente. Conste).
O mejor dicho...
Prefiero la exquisitez en el trato ya conocida de pájaro Nacho, que la posible exquisitez en el trato aún por conocer de pájaro Tarantino.
Si de aves va la cosa, tú has matado dos pájaros de un tiro con tus comentarios. 🤣
Ahora es cuando me doy cuenta de que todo lo que pasó anoche en la discoteca podría haber sido el principio de mi felicidad con él, junto a él, siempre con él, y ahora pienso que ya no retrocederé ante nada con tal de que sea solo para mí, con tal de que ninguna otra mujer se cruce en nuestro camino. Ninguna se atreverá ahora a acercársele desde mis acusadoras palabras en público sobre su sospechosa vida; ahora se halla difamado, repudiado por todas. Pero eso a mí no me importa; desde este momento iré dondequiera que sea solo por estar con él, aunque tenga que perseguirle de por vida, como dicen que el ojo de Dios sigue persiguiendo a Caín.
La realidad es que si yo te dijera que parezco feliz, me responderías que no lo parezco, que lo soy. Ves a diario cómo me sonrío en cada línea de tus sobadas frases sin ningún sentido, y sin embargo nunca percibes mi necesidad de distanciarme de ti. Yo no quiero contarte cosas para que no
te alejes, y tú no acabas de soltarme para que no me vaya. Te enganchas a mi brazo
como yo a tus guiones inventados, y resulta que nos hacemos la vida por momento más insoportable.
Se ahoga mi llanto sin siquiera salir de la garganta, y todavía vivimos juntos sabiendo los dos que no
eres lo que me hace falta. Finjo cada día ensayando la despedida en el espejo de aumento del cuarto de baño,
tan roto como nuestra historia, y no acabo de ver la salida en este bucle perfecto
que me atrapa en un calendario lleno a tope de meses que parece que nunca acaban. Se me está yendo la vida y me da la sensación de que no me importa. Me es necesario que reconozca que me tengo demasiado
olvidada.
Este microrrelato tuyo me gustó mucho Antonio, describe a la perfección uno de tantos bucles en que solemos estar (puede ser la pareja, el trabajo, nosotros mismos con las eternas promesas de que "el lunes comienzo a hacer ejercicio sin falta" y un larguísimo etcétera) y el tiempo se nos pasa como si fuéramos inmortales.
Este microrrelato tuyo me gustó mucho Antonio, describe a la perfección uno de tantos bucles en que solemos estar (puede ser la pareja, el trabajo, nosotros mismos con las eternas promesas de que "el lunes comienzo a hacer ejercicio sin falta" y un larguísimo etcétera) y el tiempo se nos pasa como si fuéramos inmortales.
Tuve una amiga que había sufrido malos tratos. Me contó que, en una ocasión, la llamaron del hospital porque el marido había tenido un accidente. Ella practicó tristeza y llanto delante del espejo, deseando que sucediese lo peor. No sucedió, pero me llamo mucho la atención algo así.
El arrebol pintó el cielo con su acuarela llameante. La helada comenzaba a helar las barbas de aquel hombre de mirada gélida. En sus ojos moraba la indiferencia. Una soga colgaba sobre la rama de una poderosa encina. La visión de aquel perro esquelético y de rostro triste no trastocó los planes de su amo.
—Maldito can… ¡ya no me sirves!
El cazador agarró a su galgo por el collar y sin mucho esfuerzo lo acercó a la soga.
Los aullidos de aquel pobre perro recorrieron la penumbra del encinar, y al hacerlo, el bosque respondió.
Decenas de lobos, jabalís, búhos, martas y todo tipo de animales comenzaron a congregarse alrededor del mezquín verdugo.
—¿Qué demonios queréis alimañas del bosque?, después de colgar a mi galgo o mataré a todos… —dijo el bravucón cazador.
Más un gran lobo negro se abrió paso entre aquel ejército del bosque. Todos se inclinaron ante él, pues este era el espíritu del bosque.
—Tú eres el que no sirves pobre humano. ¡Matadle!
A la orden del gran lobo azabache, todos los animales salvajes se abalanzaron sobre el cazador. Éste intento defenderse con su gran cuchillo, más no le sirvió de nada ya que su propio galgo le mordió en la mano y lo desarmó.
Los gemidos y las súplicas del cazador fueron la justa canción de aquella noche estrellada. Y la luna llena contempló como todo el bosque su cuerpo devoraba, eso sí, mientras aún vivía para que contemplase su propio fin.
Tuve una amiga que había sufrido malos tratos. Me contó que, en una ocasión, la llamaron del hospital porque el marido había tenido un accidente. Ella practicó tristeza y llanto delante del espejo, deseando que sucediese lo peor. No sucedió, pero me llamo mucho la atención algo así.
En realidad, en ese microrrelato no aparecen los malos tratos, ni siquiera psicológicos, solo es una cuestión de convivencia, o, mejor dicho, de mala o inexistente convivencia. Pero eso que le ocurrió a tu amiga me ha dado una idea para inventarme una nueva historia, aunque ya hice una y la plasmé aquí, que, por cierto, a ti te gustó. La recuerdo al pie de este comentario
MICRORRELATO Uno menos
La viuda se fue alejando del panteón familiar, dónde quedaban enterradas diversas cosas inútiles: el marido, los permanentes malos tratos de él hacia ella, las promesas de él de que no iba a ocurrir nunca más, y el odio y el miedo de ella; que, de pronto, su cuerpo empezó a moverse al ritmo de una tranquilizadora música que su corazón le cantaba bajito y que todos los familiares presentes podían ver el compás que movía las caderas de una mujer que a partir de ahora iba a vivir libre y sin temores.
El arrebol pintó el cielo con su acuarela llameante. La helada comenzaba a helar las barbas de aquel hombre de mirada gélida. En sus ojos moraba la indiferencia. Una soga colgaba sobre la rama de una poderosa encina. La visión de aquel perro esquelético y de rostro triste no trastocó los planes de su amo.
—Maldito can… ¡ya no me sirves!
El cazador agarró a su galgo por el collar y sin mucho esfuerzo lo acercó a la soga.
Los aullidos de aquel pobre perro recorrieron la penumbra del encinar, y al hacerlo, el bosque respondió.
Decenas de lobos, jabalís, búhos, martas y todo tipo de animales comenzaron a congregarse alrededor del mezquín verdugo.
—¿Qué demonios queréis alimañas del bosque?, después de colgar a mi galgo o mataré a todos… —dijo el bravucón cazador.
Más un gran lobo negro se abrió paso entre aquel ejército del bosque. Todos se inclinaron ante él, pues este era el espíritu del bosque.
—Tú eres el que no sirves pobre humano. ¡Matadle!
A la orden del gran lobo azabache, todos los animales salvajes se abalanzaron sobre el cazador. Éste intento defenderse con su gran cuchillo, más no le sirvió de nada ya que su propio galgo le mordió en la mano y lo desarmó.
Los gemidos y las súplicas del cazador fueron la justa canción de aquella noche estrellada. Y la luna llena contempló como todo el bosque su cuerpo devoraba, eso sí, mientras aún vivía para que contemplase su propio fin.
"Quien la hace, la paga", la ley del Talion que le llaman. Todos esos animales se tomaron la justicia por sus garras y dieron buena cuenta de ese despiadado ·perricida", que no parricida. Eso es lo bueno que tiene la jungla, que no existen los juicios previos. En el mundo de los humanos, aun sorprendiendo in fraganti a uno matando a otro, la ley lo denomina como "presunto". Así nos va.
El arrebol pintó el cielo con su acuarela llameante. La helada comenzaba a helar las barbas de aquel hombre de mirada gélida. En sus ojos moraba la indiferencia. Una soga colgaba sobre la rama de una poderosa encina. La visión de aquel perro esquelético y de rostro triste no trastocó los planes de su amo.
—Maldito can… ¡ya no me sirves!
El cazador agarró a su galgo por el collar y sin mucho esfuerzo lo acercó a la soga.
Los aullidos de aquel pobre perro recorrieron la penumbra del encinar, y al hacerlo, el bosque respondió.
Decenas de lobos, jabalís, búhos, martas y todo tipo de animales comenzaron a congregarse alrededor del mezquín verdugo.
—¿Qué demonios queréis alimañas del bosque?, después de colgar a mi galgo o mataré a todos… —dijo el bravucón cazador.
Más un gran lobo negro se abrió paso entre aquel ejército del bosque. Todos se inclinaron ante él, pues este era el espíritu del bosque.
—Tú eres el que no sirves pobre humano. ¡Matadle!
A la orden del gran lobo azabache, todos los animales salvajes se abalanzaron sobre el cazador. Éste intento defenderse con su gran cuchillo, más no le sirvió de nada ya que su propio galgo le mordió en la mano y lo desarmó.
Los gemidos y las súplicas del cazador fueron la justa canción de aquella noche estrellada. Y la luna llena contempló como todo el bosque su cuerpo devoraba, eso sí, mientras aún vivía para que contemplase su propio fin.
"Quien la hace, la paga", la ley del Talion que le llaman. Todos esos animales se tomaron la justicia por sus garras y dieron buena cuenta de ese despiadado ·perricida", que no parricida. Eso es lo bueno que tiene la jungla, que no existen los juicios previos. En el mundo de los humanos, aun sorprendiendo in fraganti a uno matando a otro, la ley lo denomina como "presunto". Así nos va.
Buen relato, Nacho
Me llena el corazón tu buena crítica. También he de decir que se me ha colado algún acento por ahí.
Y acabo de leer tu buena historia, como siempre con una forma y un repertorio impecable. Más he visto alguna cosa que bajo mi perspectiva escribiría de otra forma:
“...los familiares presentes podían ver el compás que movía las caderas de una mujer que a partir de ahora iba a vivir libre y sin temores.”
Yo cambiaría ese “podían ver” por un “pudieron ver”, y no puedo argumentarlo decentemente, pero sí es verdad que me parece que le imprime más perspectiva de final al texto. También cambiaría “a partir de ahora” por “a partir de aquel entonces”, siguiendo la misma tendencia del punto anterior. Buen relato Antonio 😁
Yo cambiaría ese “podían ver” por un “pudieron ver”, y no puedo argumentarlo decentemente, pero sí es verdad que me parece que le imprime más perspectiva de final al texto. También cambiaría “a partir de ahora” por “a partir de aquel entonces”, siguiendo la misma tendencia del punto anterior. Buen relato Antonio 😁
Me parece que quiere decir lo mismo, pero consideraré tu propuesta. Gracias
Yo cambiaría ese “podían ver” por un “pudieron ver”, y no puedo argumentarlo decentemente, pero sí es verdad que me parece que le imprime más perspectiva de final al texto. También cambiaría “a partir de ahora” por “a partir de aquel entonces”, siguiendo la misma tendencia del punto anterior. Buen relato Antonio 😁
Me parece que quiere decir lo mismo, pero consideraré tu propuesta. Gracias
A ver es que lo más probable es que esta manía sea una tontería de las mías. Pero digamos que en una frase que intercala pasados distintos me parece más armónica, por ejemplo:
—dijo el cura mientras se rascaba la nariz —decía el cura mientras se rascaba la nariz
Está claro que las dos oraciones son correctas, pero a mí me gusta más la primera. Y es que en el “dijo” se remarca el contexto de pasado total, y en el “mientras se rascaba” se le imprime dinamismo a la acción. ¿Es correcto o la estoy liando Antonio?
Yo cambiaría ese “podían ver” por un “pudieron ver”, y no puedo argumentarlo decentemente, pero sí es verdad que me parece que le imprime más perspectiva de final al texto. También cambiaría “a partir de ahora” por “a partir de aquel entonces”, siguiendo la misma tendencia del punto anterior. Buen relato Antonio 😁
Me parece que quiere decir lo mismo, pero consideraré tu propuesta. Gracias
A ver es que lo más probable es que esta manía sea una tontería de las mías. Pero digamos que en una frase que intercala pasados distintos me parece más armónica, por ejemplo:
—dijo el cura mientras se rascaba la nariz —decía el cura mientras se rascaba la nariz
Está claro que las dos oraciones son correctas, pero a mí me gusta más la primera. Y es que en el “dijo” se remarca el contexto de pasado total, y en el “mientras se rascaba” se le imprime dinamismo a la acción. ¿Es correcto o la estoy liando Antonio?
Así lo veo yo
*Dijo el cura cuando se rascó la nariz (adverbio relativo) *Decía el cura mientras se rascaba la nariz (adverbio de tiempo o conjunción)
Yo cambiaría ese “podían ver” por un “pudieron ver”, y no puedo argumentarlo decentemente, pero sí es verdad que me parece que le imprime más perspectiva de final al texto. También cambiaría “a partir de ahora” por “a partir de aquel entonces”, siguiendo la misma tendencia del punto anterior. Buen relato Antonio 😁
Me parece que quiere decir lo mismo, pero consideraré tu propuesta. Gracias
A ver es que lo más probable es que esta manía sea una tontería de las mías. Pero digamos que en una frase que intercala pasados distintos me parece más armónica, por ejemplo:
—dijo el cura mientras se rascaba la nariz —decía el cura mientras se rascaba la nariz
Está claro que las dos oraciones son correctas, pero a mí me gusta más la primera. Y es que en el “dijo” se remarca el contexto de pasado total, y en el “mientras se rascaba” se le imprime dinamismo a la acción. ¿Es correcto o la estoy liando Antonio?
Así lo veo yo
*Dijo el cura cuando se rascó la nariz (adverbio relativo) *Decía el cura mientras se rascaba la nariz (adverbio de tiempo o conjunción)
Pues te voy a dar la razón. Te lo compro Antonio porque además tu argumento es de ley. 🙂👌
Mientras el pecador rezaba sus plegarias a cambio del perdón divino, miraba a el sacerdote, que regaba los geranios del jardín de la parroquia.
Aquella tierra estaba encharcada, por que el sacerdote observaba a la joven vecina, en la azotea contigua, tendiendo la ropa.
La joven, mientras tendía la sábana desgastada, miraba a la anciana que caminaba calle arriba con dos bolsas de pesadas viandas. A veces algunas de ellas le daba.
La anciana mientras caminaba, miraba al pecador, rezando a través de la puerta de la iglesia, intentando saber quien era. Cuando de repente se escuchó un grito:
-¿Y TU, QUE MIRAS?
Y entonces, asustados, todos miraron hacia abajo y siguieron con sus que haceres.
Mientras el pecador rezaba sus plegarias a cambio del perdón divino, miraba a el sacerdote, que regaba los geranios del jardín de la parroquia.
Aquella tierra estaba encharcada, por que el sacerdote observaba a la joven vecina, en la azotea contigua, tendiendo la ropa.
La joven, mientras tendía la sábana desgastada, miraba a la anciana que caminaba calle arriba con dos bolsas de pesadas viandas. A veces algunas de ellas le daba.
La anciana mientras caminaba, miraba al pecador, rezando a través de la puerta de la iglesia, intentando saber quien era. Cuando de repente se escuchó un grito:
-¿Y TU, QUE MIRAS?
Y entonces, asustados, todos miraron hacia abajo y siguieron con sus que haceres.
Tumbada estaba junto a la piscina. El Sol se iba perdiendo en el horizonte y la Luna, aún bebé, iba apareciendo. Miró los pies del chico parado a su lado. "Están bronceados de mar", se dijo para sí. Se sentó encima del césped, cruzadas las manos sobre las piernas, apoyada la barbilla contra las rodillas. “Dónde has estado en estas últimas semanas?”. “En Cádiz, con mis padres y mis hermanas; por cierto, ¿sigues empecinada en no querer salir conmigo?”. Lo miraron largamente dos pícaros ojos. A medida que iba avanzando la temporada, las normas acerca de la fraternización entre empleados y socios no eran tan rígidas. Sabía por una compañera, dos veranos más antigua que ella en ese trabajo, que todos los años ocurría lo mismo. Se puso en pie y vio que el chico era más alto y guapo de lo que recordaba de la tarde que lo conoció en el bar del club, del que ella era una de las camareras. De pronto, sin mediar palabra, se puso una camiseta, un pantalón corto y unas sandalias, cogió al chico de la mano y ambos, sonriendo y felices, se perdieron en la oscuridad de la noche.
Tumbada estaba junto a la piscina. El Sol se iba perdiendo en el horizonte y la Luna, aún bebé, iba apareciendo. Miró los pies del chico parado a su lado. "Están bronceados de mar", se dijo para sí. Se sentó encima del césped, cruzadas las manos sobre las piernas, apoyada la barbilla contra las rodillas. “Dónde has estado en estas últimas semanas?”. “En Cádiz, con mis padres y mis hermanas; por cierto, ¿sigues empecinada en no querer salir conmigo?”. Lo miraron largamente dos pícaros ojos. A medida que iba avanzando la temporada, las normas acerca de la fraternización entre empleados y socios no eran tan rígidas. Sabía por una compañera, dos veranos más antigua que ella en ese trabajo, que todos los años ocurría lo mismo. Se puso en pie y vio que el chico era más alto y guapo de lo que recordaba de la tarde que lo conoció en el bar del club, del que ella era una de las camareras. De pronto, sin mediar palabra, se puso una camiseta, un pantalón corto y unas sandalias, cogió al chico de la mano y ambos, sonriendo y felices, se perdieron en la oscuridad de la noche.
A saber que travesuras harían... sin duda nada malo 😬.
“Se puso en pie y vio que el chico era más alto y guapo de lo que recordaba de la tarde que lo conoció en el bar del club, del que ella era una de las camarera.”
Esta parte me parece un poco densa. El resto del relato me parece perfecto. 👌
A ese chico lo vi en la playa de la Barrosa y me estuvo hablando de la camarera guapetona esa
Me ha gustado la historia y está bien escrita como es normal en tus textos.
Por poner una pega me parece que la idea:
"A medida que iba avanzando la temporada, las normas acerca de la fraternización entre empleados y socios no eran tan rígidas. Sabía por una compañera, dos veranos más antigua que ella en ese trabajo, que todos los años ocurría lo mismo."
Estando correcta me pareció forzada. A mi me ocurre mucho ya que escribo improvisadamente.
Comentarios
Si de aves va la cosa, tú has matado dos pájaros de un tiro con tus comentarios. 🤣
Sin querer, así fue.
MICRORRELATO
Amor enfermizo
Ahora es cuando me doy cuenta de que todo lo que pasó anoche en la discoteca podría haber sido el principio de mi felicidad con él, junto a él, siempre con él, y ahora pienso que ya no retrocederé ante nada con tal de que sea solo para mí, con tal de que ninguna otra mujer se cruce en nuestro camino. Ninguna se atreverá ahora a acercársele desde mis acusadoras palabras en público sobre su sospechosa vida; ahora se halla difamado, repudiado por todas. Pero eso a mí no me importa; desde este momento iré dondequiera que sea solo por estar con él, aunque tenga que perseguirle de por vida, como dicen que el ojo de Dios sigue persiguiendo a Caín.
Definitivamente te asigno por mi cuenta el titulo de "Míster Observador 2021 del Foro de Literatura" .
Procuro engrasar a diario la maquinaria de mi inspiración, aunque no siempre consigo historias de esas que atraigan como imán
MICRORRELATO
Convivencia = a cima
La realidad es que si yo te dijera que parezco feliz, me responderías que no lo parezco, que lo soy. Ves a diario cómo me sonrío en cada línea de tus sobadas frases sin ningún sentido, y sin embargo nunca percibes mi necesidad de distanciarme de ti. Yo no quiero contarte cosas para que no te alejes, y tú no acabas de soltarme para que no me vaya. Te enganchas a mi brazo como yo a tus guiones inventados, y resulta que nos hacemos la vida por momento más insoportable. Se ahoga mi llanto sin siquiera salir de la garganta, y todavía vivimos juntos sabiendo los dos que no eres lo que me hace falta. Finjo cada día ensayando la despedida en el espejo de aumento del cuarto de baño, tan roto como nuestra historia, y no acabo de ver la salida en este bucle perfecto que me atrapa en un calendario lleno a tope de meses que parece que nunca acaban. Se me está yendo la vida y me da la sensación de que no me importa. Me es necesario que reconozca que me tengo demasiado olvidada.
Debería poner ese honorable título en mi perfil.
😁
Gracias, Claudio
Nada ni nadie te lo impide
El galgo y el cazador
El arrebol pintó el cielo con su acuarela llameante. La helada comenzaba a helar las barbas de aquel hombre de mirada gélida. En sus ojos moraba la indiferencia. Una soga colgaba sobre la rama de una poderosa encina. La visión de aquel perro esquelético y de rostro triste no trastocó los planes de su amo.
—Maldito can… ¡ya no me sirves!
El cazador agarró a su galgo por el collar y sin mucho esfuerzo lo acercó a la soga.
Los aullidos de aquel pobre perro recorrieron la penumbra del encinar, y al hacerlo, el bosque respondió.
Decenas de lobos, jabalís, búhos, martas y todo tipo de animales comenzaron a congregarse alrededor del mezquín verdugo.
—¿Qué demonios queréis alimañas del bosque?, después de colgar a mi galgo o mataré a todos… —dijo el bravucón cazador.
Más un gran lobo negro se abrió paso entre aquel ejército del bosque. Todos se inclinaron ante él, pues este era el espíritu del bosque.
—Tú eres el que no sirves pobre humano. ¡Matadle!
A la orden del gran lobo azabache, todos los animales salvajes se abalanzaron sobre el cazador. Éste intento defenderse con su gran cuchillo, más no le sirvió de nada ya que su propio galgo le mordió en la mano y lo desarmó.
Los gemidos y las súplicas del cazador fueron la justa canción de aquella noche estrellada. Y la luna llena contempló como todo el bosque su cuerpo devoraba, eso sí, mientras aún vivía para que contemplase su propio fin.
En realidad, en ese microrrelato no aparecen los malos tratos, ni siquiera psicológicos, solo es una cuestión de convivencia, o, mejor dicho, de mala o inexistente convivencia. Pero eso que le ocurrió a tu amiga me ha dado una idea para inventarme una nueva historia, aunque ya hice una y la plasmé aquí, que, por cierto, a ti te gustó. La recuerdo al pie de este comentario
Uno menos
La viuda se fue alejando del panteón familiar, dónde quedaban enterradas diversas cosas inútiles: el marido, los permanentes malos tratos de él hacia ella, las promesas de él de que no iba a ocurrir nunca más, y el odio y el miedo de ella; que, de pronto, su cuerpo empezó a moverse al ritmo de una tranquilizadora música que su corazón le cantaba bajito y que todos los familiares presentes podían ver el compás que movía las caderas de una mujer que a partir de ahora iba a vivir libre y sin temores.
Ese "donde" no lleva tilde, se me escapó
"Quien la hace, la paga", la ley del Talion que le llaman. Todos esos animales se tomaron la justicia por sus garras y dieron buena cuenta de ese despiadado ·perricida", que no parricida. Eso es lo bueno que tiene la jungla, que no existen los juicios previos. En el mundo de los humanos, aun sorprendiendo in fraganti a uno matando a otro, la ley lo denomina como "presunto". Así nos va.
Buen relato, Nacho
“...los familiares presentes podían ver el compás que movía las caderas de una mujer que a partir de ahora iba a vivir libre y sin temores.”
Yo cambiaría ese “podían ver” por un “pudieron ver”, y no puedo argumentarlo decentemente, pero sí es verdad que me parece que le imprime más perspectiva de final al texto. También cambiaría “a partir de ahora” por “a partir de aquel entonces”, siguiendo la misma tendencia del punto anterior.
Buen relato Antonio 😁
Yo cambiaría ese “podían ver” por un “pudieron ver”, y no puedo argumentarlo decentemente, pero sí es verdad que me parece que le imprime más perspectiva de final al texto. También cambiaría “a partir de ahora” por “a partir de aquel entonces”, siguiendo la misma tendencia del punto anterior.
Buen relato Antonio 😁
Me parece que quiere decir lo mismo, pero consideraré tu propuesta. Gracias
—dijo el cura mientras se rascaba la nariz
—decía el cura mientras se rascaba la nariz
Está claro que las dos oraciones son correctas, pero a mí me gusta más la primera. Y es que en el “dijo” se remarca el contexto de pasado total, y en el “mientras se rascaba” se le imprime dinamismo a la acción.
¿Es correcto o la estoy liando Antonio?
De pronto dejé de escribir,
y mi pluma dejó de ser feliz
Así lo veo yo
*Dijo el cura cuando se rascó la nariz (adverbio relativo)
*Decía el cura mientras se rascaba la nariz (adverbio de tiempo o conjunción)
O...
y, súbitamente, mi pluma feneció
Mientras el pecador rezaba sus plegarias a cambio del perdón divino, miraba a el sacerdote, que regaba los geranios del jardín de la parroquia.
Aquella tierra estaba encharcada, por que el sacerdote observaba a la joven vecina, en la azotea contigua, tendiendo la ropa.
La joven, mientras tendía la sábana desgastada, miraba a la anciana que caminaba calle arriba con dos bolsas de pesadas viandas. A veces algunas de ellas le daba.
La anciana mientras caminaba, miraba al pecador, rezando a través de la puerta de la iglesia, intentando saber quien era. Cuando de repente se escuchó un grito:
-¿Y TU, QUE MIRAS?
Y entonces, asustados, todos miraron hacia abajo y siguieron con sus que haceres.
¡Tanto mirar, joé! ¡Buenísimo!
Buena historia. 😁👌
Cupido andaba por allí
Tumbada estaba junto a la piscina. El Sol se iba perdiendo en el horizonte y la Luna, aún bebé, iba apareciendo. Miró los pies del chico parado a su lado. "Están bronceados de mar", se dijo para sí. Se sentó encima del césped, cruzadas las manos sobre las piernas, apoyada la barbilla contra las rodillas. “Dónde has estado en estas últimas semanas?”. “En Cádiz, con mis padres y mis hermanas; por cierto, ¿sigues empecinada en no querer salir conmigo?”. Lo miraron largamente dos pícaros ojos. A medida que iba avanzando la temporada, las normas acerca de la fraternización entre empleados y socios no eran tan rígidas. Sabía por una compañera, dos veranos más antigua que ella en ese trabajo, que todos los años ocurría lo mismo. Se puso en pie y vio que el chico era más alto y guapo de lo que recordaba de la tarde que lo conoció en el bar del club, del que ella era una de las camareras. De pronto, sin mediar palabra, se puso una camiseta, un pantalón corto y unas sandalias, cogió al chico de la mano y ambos, sonriendo y felices, se perdieron en la oscuridad de la noche.
“Se puso en pie y vio que el chico era más alto y guapo de lo que recordaba de la tarde que lo conoció en el bar del club, del que ella era una de las camarera.”
Esta parte me parece un poco densa. El resto del relato me parece perfecto. 👌
Me ha gustado la historia y está bien escrita como es normal en tus textos.
Por poner una pega me parece que la idea:
"A medida que iba avanzando la temporada, las normas acerca de la fraternización entre empleados y socios no eran tan rígidas. Sabía por una compañera, dos veranos más antigua que ella en ese trabajo, que todos los años ocurría lo mismo."
Estando correcta me pareció forzada. A mi me ocurre mucho ya que escribo improvisadamente.
Un saludo bético
6 de enero
Tres noches seguidas soñé que los Reyes por fin me traían la bicicleta tantas veces suplicada.
Hoy decidí aferrarme a ella con todas mis fuerzas, traerla del sueño a mi cuarto.
Me desperté extenuado, con todos los músculos tiesos… y con la bicicleta dorada entre mis manos.
Pero, ¿dónde está ahora mi cuarto?