Me fui poniendo ciego con la vida
porque me fue gustando,
lo confieso.
Enamorarme de sus trucos más viejos:
las tardes, los paseos,
las citas en los bares,
comer fuera de casa,
charlar con los amigos,
probar lo prohibido,
amar sin compromiso,
liarme y desliarme.
Tener sueños de gloria
y utopías de una existencia mejor,
más razonable.
Gritar contra lo injusto
y ponerme del lado
del que no es nadie.
Había un no sé qué
por cargar lo que me echaran,
comerme el mundo
en un instante
y tropezar tantas veces
en la misma piedra.
Con el paso del tiempo
me ido quitando
de muchos de esos vicios,
de todo aquello que ya no es necesario
y que es casi todo.
Por la borda he tirado
manías y prejuicios,
ambiciones que no valen la pena.
A pesar de los años
no me he desenganchado
de esta droga tan dura
que es vivir con un tiempo prestado
mientras el deseo me mata.
1
Nadie se baña dos veces en el mismo río.
Excepto los muy pobres.
2
Los más dialécticos, los multimillonarios:
nunca se bañan dos veces en el mismo
traje de baño.
3
(Traducción al chino)
Nadie se mete dos veces en el mismo lío.
(Excepto los marxistas-leninistas)
4
(Interpretación del pesimista)
Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten.
Comemos y nos cuidamos. ¿Quién
nos cuida la desesperación? A veces
la voluntad se tierniza y piensa
este mundo cómo una
ilusión favorable. A condición
de que se queden los piés,
de que los buques no lastimen.
Ésta debe ser una tristeza urbana
los edificios no dialogan y
el cansancio silba. Niños
piden limosna y no huelen
a gardenia. Allí, secos.
Es la hermana tullida del deseo.
De nada verdadero se predica.
Le place avasallar: busca vasallos.
No le miréis las manos,
perder es imposible.
Abolir la nostalgia, esa tenia violenta,
esa impotencia desovillada en máscara,
mi desdentada enemiga más voraz.
Untarle el cuerpo de brea y de vergüenza.
Sea
la desolada quimera del presente
nuestro empeño imborrable.
De la casa del hombre
salen zapatos cansados que otro hombre
hace embarcación para andar el mundo.
De la casa de la máquina rota
sale un pedazo de nada que sirve para cualquier cosa.
De la casa del gran inquisidor sale un misil
imperial que hará crecer memorias, oratorios,
puños que devolverán el odio algún día.
De la casa en la basura sale un manojo de niños
gastados de hambre, ahuecados por la infamia.
De la casa de gobierno sale un cretino satisfecho
rodeado de pares que no se satisfacen con poco.
De la casa del poeta sale un grito y otro y otro
que llegará más temprano que tarde al hombre
del zapato, a la casa de la máquina rota, al niño
del residuo y enhebrando las voces se hará basta
en la casa de gobierno.
[FONT=Arial, Helvetica, sans-serif] VALENTÍN Y ¿por qué no la muerte antes que tan insoportable tormento?
Matarme es expulsarme de mí mismo;
Y Silvia es mi persona: desterrarme de su lado
Es arrancarme de mí mismo: ¡un destierro mortal!
¿Qué luz es luz, si no veo a Silvia?
¿Qué alegría es alegría, si Silvia no está a mi lado?
A menos que piense que ella está aquí
Y alimentado por la sombra de la perfección [/FONT][FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]Si no estoy con Silvia de noche
No hay musica en el ruiseñor;
Si no contemplo a Silvia por el día
[/FONT][FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]Tal dia[/FONT][FONT=Arial, Helvetica, sans-serif] no existe para mí.
Ella es mi esencia, y dejaría de existir,
Si no fuese amparado, iluminado,
Cuidado y mantenido por su brillante influencia.
No huyo de la Muerte para evitar su mortal destino:
Si me quedo aqui, no me queda si no la muerte:
Pero si huyo, me separo de mi propia vida.
WILLIAM SHAKESPEARE
[/FONT][OCULTAR]
VALENTINE And why not death rather than living torment?
To die is to be banish'd from myself;
And Silvia is myself: banish'd from her
Is self from self: a deadly banishment! What light is light, if Silvia be not seen?
What joy is joy, if Silvia be not by?
Unless it be to think that she is by
And feed upon the shadow of perfection
Except I be by Silvia in the night,
There is no music in the nightingale;
Unless I look on Silvia in the day,
There is no day for me to look upon;
She is my essence, and I leave to be,
If I be not by her fair influence
Foster'd, illumined, cherish'd, kept alive.
I fly not death, to fly his deadly doom:
Tarry I here, I but attend on death:
But, fly I hence, I fly away from life.[/OCULTAR]
Yo soy ardiente, yo soy morena, Yo soy el símbolo de la pasión: De ansia de goces mí alma está llena... ¿A mí me buscas? –No es a ti; no. Mi frente es pálida, mis trenzas de oro; Puedo brindarte dicha sin fin; Yo de ternura guardo un tesoro. ¿A mí me llamas? –No; no es a ti. Yo soy un sueño, un imposible, Vano fantasma de niebla y luz; Soy incorpórea, soy intangible: No puedo amarte –¡O, ven; ven tú!
"Yo soy como el fracaso total del mundo, ¡oh, Pueblos!
El canto frente a frente al mismo Satanás,
dialoga con la ciencia tremenda de los muertos,
y mi dolor chorrea de sangre la ciudad.
Aún mis días son restos de enormes muebles viejos,
anoche «Dios» llevaba entre mundos que van
así, mi niña, solos, y tú dices: «te quiero»
cuando hablas con «tu» Pablo, sin oírle jamás.
El hombre y la mujer tienen olor a tumba,
El cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
Lo mismo que el ataúd rojo del infeliz.
Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro
que el hipo de cien perros botados a morir."
Sentir que ya no siento
Sino una leve irritación que se parece a la vida
Que imita torpemente la vida
Que sonríe levemente como un muerto
Como un muerto que imita la vida
....
y sigue.
Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.
No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos ... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,
si no ves esa mano ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida ¿me reconocerás?
Alfonsina Storni
Jo... que soy nivel Luis de Góngora y no lo he celebrado u_u mi soneto preferido de él y su nariz u_u
De la brevedad engañosa de la vida
Menos solicitó veloz saeta
destinada señal, que mordió aguda;
agonal carro por la arena muda
no coronó con más silencio meta,
que presurosa corre, que secreta
a su fin nuestra edad. A quien lo duda,
fiera que sea de razón desnuda,
cada sol repetido es un cometa.
¿Confiésalo Cartago y tu lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
en seguir sombras y abrazar engaños.
Mal te perdonarán a ti las horas;
las horas, que limando están los días,
los días, que royendo están los años.
Te digo que esta vez lo digo en serio.
No consigo dormir, me asusta el tiempo
que tengo que pasar sin ver tu risa
liviana apoderarse de la casa.
Noche tras noche vienes y me dejas
más sólo que la luna. Ese recuerdo
me basta para hacer un melodrama
del día que me espera, sin un beso
que llevarme a la boca. Mi mujer
no sospecha de ti; sólo pregunta
de dónde ese aire huérfano, esa leve
sonrisa que me vuelve transparente
me llegan
y hacia dónde me conducen.
Ya no voy a fingir. Hoy es el día.
Esta noche nos vemos para siempre.
Cruzaré en un descuido la pantalla.
Me quedaré contigo al otro lado.
Dejo dos poemas de Borges que me encantan.
El primero es imposible pasarlo por alto sin emocionarse.
Les recomiendo escucharlo versionado por Baglietto (Buscar "Baglietto 1964")
1964
I Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines: Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde ( repites vanamente )
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.
¡Oh tardes merecidas por la pena!
Noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo....
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.
He aquí que el silencio fue integrado
por el total de la palabra humana,
y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...
...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas
y navego en cada resonancia del idioma..."
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
Jaime Sabines
Julien, Julien u_u
[OCULTAR][...] No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado. [...]
¿Cómo sujetar mi alma para que no roce la tuya? ¿Cómo debo elevarla hasta las otras cosas, sobre ti? Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido, en un rincón extraño y mudo donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo aquello que tocamos, tú y yo, nos une, como un golpe de arco, que una sola voz arranca de dos cuerdas. ¿En qué instrumento nos tensaron? ¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido? ¡Oh, dulce canto!
Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.
Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición de sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
Amo lo que nadie ama,
los animales viejos,
los árboles enfermos,
la luz oscura de los rostros
carcomidos por el abandono;
el hombre a la deriva,
el peso de los cuerpos
llenos de soledad,
cada fragmento
de su tristeza amo
como un metal precioso;
amo la herida
abierta, palpitante, sucia
y aquella que no sangra,
tan profunda;
amo el dolor
no como a un ídolo,
amo el dolor porque nos une
como no puede hacerlo nada más;
amo también
y creo en la belleza
de las pieles marchitas
en la belleza gris de las mujeres
en la belleza oculta, que se esconde
como un tesoro para quien sepa hallar;
creo
desesperadamente
en los hombres que NO creen en sí mismos,
creo en la voluntad
de aquellos que se abandonan al destino
creo en la fuerza
de los que no se quieren levantar,
creo
en lo contradictorio, en la locura
en lo que nadie ama salvo aquellos
que pueden ver de cerca
a La Vida.
Amo al que nadie ama
y al que no ama a nadie,
-creo que el amor es eso:
viajar del nunca al siempre
sacar de nada un todo-
pero amo sobretodo
a los que nadie ha amado nunca,
los siento junto a mi, cuando la noche
los oculta aún más,
-qué terrible certeza-
y el pensamiento sabe, sin embargo,
que están ahí,
desconocidos rostros,
almas
a los que solo el viento nombra.
Todavía.
Cuando menos lo esperéis,
yo me perderé en la mina
una noche para siempre
por sendas de sombra helada
por las entrañas del mundo
buscando el alma del agua
para siempre
para siempre
hasta quedarme dormido
allí donde el agua dice
la canción que nadie ha oído
Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.
Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones
cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita
en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo
y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.
Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga,
ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración
del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.
Hola a todos,
Escribo por este medio porque necesito conocer el título o autor de esta poesía, que marcó mi niñez, allá por el año 1986 aprox.
Memoricé gran parte de la misma, que dice así:
"Cuando en mi pueblo amanece
con el nuevo día crece la alegría de vivir.
Brillan rojos los tejados
y en los muros [...] brilla su color rubí.
Más verde el árbol parece
la calandria que se mece
sobre un fondo oro y marfil regala,
en briosas cascadas,
las notas alborozadas de un repertorio sin fin..."
Me desvela poder encontrarla, he intentado de mil maneras sin éxito.
Sé que la leí en un libro de lectura (escribí a editorial Kapelusz y no recibí respuesta). Estudié en la ciudad de Coronel Dorrego (prov. de Bs. As., Argentina)
Comentarios
Te escribo para decirte
que eres un almendro de fuego
te escribo para decirte
que no quiero decirte nada
que sólo quiero abrazarte
buscar el calor de tu vida."
Pedro Casariego
Me fui poniendo ciego con la vida
porque me fue gustando,
lo confieso.
Enamorarme de sus trucos más viejos:
las tardes, los paseos,
las citas en los bares,
comer fuera de casa,
charlar con los amigos,
probar lo prohibido,
amar sin compromiso,
liarme y desliarme.
Tener sueños de gloria
y utopías de una existencia mejor,
más razonable.
Gritar contra lo injusto
y ponerme del lado
del que no es nadie.
Había un no sé qué
por cargar lo que me echaran,
comerme el mundo
en un instante
y tropezar tantas veces
en la misma piedra.
Con el paso del tiempo
me ido quitando
de muchos de esos vicios,
de todo aquello que ya no es necesario
y que es casi todo.
Por la borda he tirado
manías y prejuicios,
ambiciones que no valen la pena.
A pesar de los años
no me he desenganchado
de esta droga tan dura
que es vivir con un tiempo prestado
mientras el deseo me mata.
Francisco Ortega
Saludos
GLOSAS A HERÁCLITO
1
Nadie se baña dos veces en el mismo río.
Excepto los muy pobres.
2
Los más dialécticos, los multimillonarios:
nunca se bañan dos veces en el mismo
traje de baño.
3
(Traducción al chino)
Nadie se mete dos veces en el mismo lío.
(Excepto los marxistas-leninistas)
4
(Interpretación del pesimista)
Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten.
Comemos y nos cuidamos. ¿Quién
nos cuida la desesperación? A veces
la voluntad se tierniza y piensa
este mundo cómo una
ilusión favorable. A condición
de que se queden los piés,
de que los buques no lastimen.
Ésta debe ser una tristeza urbana
los edificios no dialogan y
el cansancio silba. Niños
piden limosna y no huelen
a gardenia. Allí, secos.
Juan Gelman
Es la hermana tullida del deseo.
De nada verdadero se predica.
Le place avasallar: busca vasallos.
No le miréis las manos,
perder es imposible.
Abolir la nostalgia, esa tenia violenta,
esa impotencia desovillada en máscara,
mi desdentada enemiga más voraz.
Untarle el cuerpo de brea y de vergüenza.
Sea
la desolada quimera del presente
nuestro empeño imborrable.
Jorge Riechmann
salen zapatos cansados que otro hombre
hace embarcación para andar el mundo.
De la casa de la máquina rota
sale un pedazo de nada que sirve para cualquier cosa.
De la casa del gran inquisidor sale un misil
imperial que hará crecer memorias, oratorios,
puños que devolverán el odio algún día.
De la casa en la basura sale un manojo de niños
gastados de hambre, ahuecados por la infamia.
De la casa de gobierno sale un cretino satisfecho
rodeado de pares que no se satisfacen con poco.
De la casa del poeta sale un grito y otro y otro
que llegará más temprano que tarde al hombre
del zapato, a la casa de la máquina rota, al niño
del residuo y enhebrando las voces se hará basta
en la casa de gobierno.
Gabriel Impaglione
Y ¿por qué no la muerte antes que tan insoportable tormento?
Matarme es expulsarme de mí mismo;
Y Silvia es mi persona: desterrarme de su lado
Es arrancarme de mí mismo: ¡un destierro mortal!
¿Qué luz es luz, si no veo a Silvia?
¿Qué alegría es alegría, si Silvia no está a mi lado?
A menos que piense que ella está aquí
Y alimentado por la sombra de la perfección
[/FONT][FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]Si no estoy con Silvia de noche
No hay musica en el ruiseñor;
Si no contemplo a Silvia por el día
[/FONT][FONT=Arial, Helvetica, sans-serif]Tal dia[/FONT][FONT=Arial, Helvetica, sans-serif] no existe para mí.
Ella es mi esencia, y dejaría de existir,
Si no fuese amparado, iluminado,
Cuidado y mantenido por su brillante influencia.
No huyo de la Muerte para evitar su mortal destino:
Si me quedo aqui, no me queda si no la muerte:
Pero si huyo, me separo de mi propia vida.
WILLIAM SHAKESPEARE
[/FONT][OCULTAR]
VALENTINE
And why not death rather than living torment?
To die is to be banish'd from myself;
And Silvia is myself: banish'd from her
Is self from self: a deadly banishment!
What light is light, if Silvia be not seen?
What joy is joy, if Silvia be not by?
Unless it be to think that she is by
And feed upon the shadow of perfection
Except I be by Silvia in the night,
There is no music in the nightingale;
Unless I look on Silvia in the day,
There is no day for me to look upon;
She is my essence, and I leave to be,
If I be not by her fair influence
Foster'd, illumined, cherish'd, kept alive.
I fly not death, to fly his deadly doom:
Tarry I here, I but attend on death:
But, fly I hence, I fly away from life.[/OCULTAR]
Yo soy el símbolo de la pasión:
De ansia de goces mí alma está llena...
¿A mí me buscas? –No es a ti; no.
Mi frente es pálida, mis trenzas de oro;
Puedo brindarte dicha sin fin;
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas? –No; no es a ti.
Yo soy un sueño, un imposible,
Vano fantasma de niebla y luz;
Soy incorpórea, soy intangible:
No puedo amarte –¡O, ven; ven tú!
Gustavo Adolfo Bécquer
perdido a Dios el temor
y al duque, a tan triste estado,
que éste mi imposible amor
me tiene desesperado.
En fin, señora, me veo
sin mí, sin vos, y sin Dios.
Sin Dios, por lo que os deseo;
sin mí, porque estoy sin vos;
sin vos, porque no os poseo.
Y por si no lo entendéis,
haré sobre estas razones
un discurso, en que podréis
conocer de mis pasiones
la culpa que vos tenéis.
Aunque dicen que el no ser
es, señora, el mayor mal,
tal por vos me vengo a ver,
que para no verme tal,
quisiera dejar de ser.
En tantos males me empleo,
después que mi ser perdí,
que aunque no verme deseo,
para ver si soy quien fui,
en fin, señora, me veo.
A decir que soy quien soy,
tal estoy, que no me atrevo,
y por tales pasos voy,
que aun no me acuerdo que debo
a Dios la vida que os doy.
Culpa tenemos los dos,
del no ser que soy agora,
pues olvidado por vos
de mí mismo, estoy, señora,
sin mí, sin vos y sin Dios.
Sin mí no es mucho, pues ya
no hay vida sin vos, que pida
al mismo que me la da;
pero sin Dios, con ser vida,
¿quién si no mi amor está?
Si en desearos me empleo,
y él manda no desear
la hermosura que en vos veo,
claro está que vengo a estar
sin Dios, por lo que os deseo.
¡Oh, qué loco barbarismo
es presumir conservar
la vida en tan ciego abismo
hombre que no puede estar
ni en vos, ni en Dios, ni en sí mismo.
¿Qué habemos de hacer los dos,
pues a Dios por vos perdí,
después que os tengo por dios,
sin Dios, porque estáis en mí,
sin mí, porque estoy sin vos?
Por haceros sólo bien,
mil males vengo a sufrir;
yo tengo amor, vos desdén,
tanto, que puedo decir:
¡mirad con quién y sin quién!
Sin vos y sin mí peleo
con tanta desconfïanza.
Sin mí porque en vos ya veo
imposible mi esperanza;
sin vos, porque no os poseo
Lope de Vega
El canto frente a frente al mismo Satanás,
dialoga con la ciencia tremenda de los muertos,
y mi dolor chorrea de sangre la ciudad.
Aún mis días son restos de enormes muebles viejos,
anoche «Dios» llevaba entre mundos que van
así, mi niña, solos, y tú dices: «te quiero»
cuando hablas con «tu» Pablo, sin oírle jamás.
El hombre y la mujer tienen olor a tumba,
El cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
Lo mismo que el ataúd rojo del infeliz.
Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro
que el hipo de cien perros botados a morir."
Pablo de Rokha
.
..
.
Sino una leve irritación que se parece a la vida
Que imita torpemente la vida
Que sonríe levemente como un muerto
Como un muerto que imita la vida
....
y sigue.
L. M. Panero
Un día...
Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.
No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?
Alfonsina Storni
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos ... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,
si no ves esa mano ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida ¿me reconocerás?
Alfonsina Storni
Jo... que soy nivel Luis de Góngora y no lo he celebrado u_u mi soneto preferido de él y su nariz u_u
De la brevedad engañosa de la vida
Menos solicitó veloz saeta
destinada señal, que mordió aguda;
agonal carro por la arena muda
no coronó con más silencio meta,
que presurosa corre, que secreta
a su fin nuestra edad. A quien lo duda,
fiera que sea de razón desnuda,
cada sol repetido es un cometa.
¿Confiésalo Cartago y tu lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
en seguir sombras y abrazar engaños.
Mal te perdonarán a ti las horas;
las horas, que limando están los días,
los días, que royendo están los años.
-Al otro lado-
Te digo que esta vez lo digo en serio.
No consigo dormir, me asusta el tiempo
que tengo que pasar sin ver tu risa
liviana apoderarse de la casa.
Noche tras noche vienes y me dejas
más sólo que la luna. Ese recuerdo
me basta para hacer un melodrama
del día que me espera, sin un beso
que llevarme a la boca. Mi mujer
no sospecha de ti; sólo pregunta
de dónde ese aire huérfano, esa leve
sonrisa que me vuelve transparente
me llegan
y hacia dónde me conducen.
Ya no voy a fingir. Hoy es el día.
Esta noche nos vemos para siempre.
Cruzaré en un descuido la pantalla.
Me quedaré contigo al otro lado.
Eduardo García
El primero es imposible pasarlo por alto sin emocionarse.
Les recomiendo escucharlo versionado por Baglietto (Buscar "Baglietto 1964")
1964
I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines: Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde ( repites vanamente )
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.
¡Oh tardes merecidas por la pena!
Noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo....
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.
por el total de la palabra humana,
y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...
...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas
y navego en cada resonancia del idioma..."
Pablo Neruda
Saludos.
Los amorosos
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
Jaime Sabines
Julien, Julien u_u
[OCULTAR][...] No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado. [...]
Sabines [/OCULTAR]
En la blanca muerte de los lirios,
Desvanecidos en el agua es transparente
De jarrones rebosantes.
En su estrecho ataúd de cristal,
Sus bellos cuerpos brillantes
Tiene el encanto augusto y grave
De vírgenes muertas a los veinte años.
El sufrimiento les diviniza...
Su elegancia y palidez
En el Gran Carnaval de Venecia
les hace parecer mártires de las flores.
Esta columna, que llora y sangra
Embriaga con su arrepentimiento
Y el jarrón de agua que la baña,
Absuelve a los verdugos en secreto.
El misterio de este cáliz,
Desconocido incluso para las mariposas,
En la embriaguez del suplicio
Entreabre los ojos, llenos de rayos.
La muerte entre lirios es la gloria
Coronada con perfumes sutiles,
Su forma es la de un copón,
Su halo es el oro de los pistilos;
Y, asomado al borde del vaso
Con un casto y calmado abandono,
Su agonía es el éxtasis
Y su perfume un perdón.
(Traducido por Menzies)
¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!
Rainer María Rilke
Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,
eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.
Julio Cortázar
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.
Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición de sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
Pizarnik
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.
Blanca Varela
Amo lo que nadie ama,
los animales viejos,
los árboles enfermos,
la luz oscura de los rostros
carcomidos por el abandono;
el hombre a la deriva,
el peso de los cuerpos
llenos de soledad,
cada fragmento
de su tristeza amo
como un metal precioso;
amo la herida
abierta, palpitante, sucia
y aquella que no sangra,
tan profunda;
amo el dolor
no como a un ídolo,
amo el dolor porque nos une
como no puede hacerlo nada más;
amo también
y creo en la belleza
de las pieles marchitas
en la belleza gris de las mujeres
en la belleza oculta, que se esconde
como un tesoro para quien sepa hallar;
creo
desesperadamente
en los hombres que NO creen en sí mismos,
creo en la voluntad
de aquellos que se abandonan al destino
creo en la fuerza
de los que no se quieren levantar,
creo
en lo contradictorio, en la locura
en lo que nadie ama salvo aquellos
que pueden ver de cerca
a La Vida.
Amo al que nadie ama
y al que no ama a nadie,
-creo que el amor es eso:
viajar del nunca al siempre
sacar de nada un todo-
pero amo sobretodo
a los que nadie ha amado nunca,
los siento junto a mi, cuando la noche
los oculta aún más,
-qué terrible certeza-
y el pensamiento sabe, sin embargo,
que están ahí,
desconocidos rostros,
almas
a los que solo el viento nombra.
Todavía.
Salvador Negro
José María Morón
Cuando menos lo esperéis,
yo me perderé en la mina
una noche para siempre
por sendas de sombra helada
por las entrañas del mundo
buscando el alma del agua
para siempre
para siempre
hasta quedarme dormido
allí donde el agua dice
la canción que nadie ha oído
"...
Te escribo para decirte
que eres un almendro de fuego
te escribo para decirte
que no quiero decirte nada
que sólo quiero abrazarte
buscar el calor de tu vida."
Pedro Casariego
Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.
Amalia Bautista
Cortazar.
Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones
cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita
en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo
y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.
Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga,
ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración
del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.
Escribo por este medio porque necesito conocer el título o autor de esta poesía, que marcó mi niñez, allá por el año 1986 aprox.
Memoricé gran parte de la misma, que dice así:
"Cuando en mi pueblo amanece
con el nuevo día crece la alegría de vivir.
Brillan rojos los tejados
y en los muros [...] brilla su color rubí.
Más verde el árbol parece
la calandria que se mece
sobre un fondo oro y marfil regala,
en briosas cascadas,
las notas alborozadas de un repertorio sin fin..."
Me desvela poder encontrarla, he intentado de mil maneras sin éxito.
Sé que la leí en un libro de lectura (escribí a editorial Kapelusz y no recibí respuesta). Estudié en la ciudad de Coronel Dorrego (prov. de Bs. As., Argentina)
¡¡¡¡¿Podrán ayudarme?!!!!
Muchas gracias, Leticia Agüero