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BAJO EL IMPULSO DE LA “IA”, INFORMACIÓN EN Y PARA “MIS FOROS”:
PARTICIPACIÓN-OPINIÓN [Bajo estrictos respetos universales – Agosto – 2026]
PARTICIPEN, LEAN Y EXPRÉSENSE CON LIBERTAD EN CUALQUIER LUGAR Y FORO:
“PRUEBA ARTÍSTICA, COMPARATIVA Y CONFRONTATIVA”, ENTRE: “VEINTE POEMAS DE AMOR y una canción desesperada”, DE PABLO NERUDA [DE IDEARIO COMUNISTA Y “PREMIO NOBEL DE LITERATURA – 1.971” – EN INTERNET- URL]…., frente al libro “FENICIA” – [ Poemas de amor] de ANTONIO JUSTEL RODRÍGUEZ (Orión de Panthoseas) [FE CRISTIANA] [“LIBROS DE POESÍA” - BLOG LITERARIO PERSONAL – “LIBROS DE POESÍA” E INTERNET-URL - https://antoniojustel.com] Traemos: “20 poemas de amor …”, para que confronten, sobre todo, el poema nº 15 de Neruda frente al nº 10 de “FENICIA” de Antonio Justel, ambos muy representativos de ambos autores en temas de Amor. [Agradecimientos a Meta-Facebook – Periódicos – Redes S. + Otros]
https://www.archivochile.com/Homenajes/neruda/de_neruda/homenajepneruda0007.pdf
https://oriondepanthoseas.wordpress.com/libros-de-poesia/fenicia-poemas-de-amor/
PD/ Si lo tenéis a bien, dadlo a conocer a los compañeros/as como mejor veáis. Abrazo. A. Justel
En este instante, contemplo cómo arde y arde Notre Dame,
pero el conjunto histórico y mistérico del alma, vuelve a exigirlo y dice:
“París, bien vale una bella e intimísima Misa”, aquella y ésta.
[Atribuida, tan mítica frase, a Enrique IV de Francia]
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... decídete, decídete y salta, irrumpe en ti mismo, y, con fe y coraje,
contémplate y desea entrar y verdecer con celo tu propia mente y corazón,
y, ya, persiguiendo el logro de una mente dulce y amorosa, junto a un corazón inteligente,
- unidos - digo - y cooperando ambos -
con voluntad y profunda luz de rubí o de diamante, estúdialos y prográmate;
elije con exactitud los materiales y construye con formas vivas un proyecto de valor,
- de utilidad -
hasta conseguir articularte y verte como un ser de luz y pálpito sin fin:
plenamente autosuficiente y diligente, disponible y libre;
transforma tus creencias y conviértelas en fungibles o líquidas, en versátiles y móviles,
revisa o rompe, por tanto, los antiguos ritos o liturgias de tus ideologías, gustos y rutinas,
o, bien, dilúyelos, tras lo cual, y derrumbándose,
a tus pies caerán antiquísimos muros y cajas con grilletes de alma,
junto a exhaustas lumbres, brasas y cenizas ...;
abre, pues, también, tus techos e instálales tragaluces o aberturas inmensas,
y que entren, que entren con ansia, gratitud y fuerza, la luz y el aire,
oreando y lustrando increíbles e impensables recodos ocultos,
bajo viejas y espesísimas sombras,
donde habrán de surgir y aparecer insospechados y originales resplandores y brillos,
por completo ignorados por ti;
en definitiva, prescinde de lentes cóncavas, de mitos extraños y arcaicos;
deja y trasciende sistemas atávicos o axiomas, caducos y espesos,
fíltralos y aléjate de ellos, quienquiera que los haya instruido, los sostenga o difunda hoy,
y ya, ya sean, asimismo, de cualquier orden, grado o nivel, lugar o condición;
en una palabra, investígate con objetividad intuitiva y cognitiva,
y, bajo el más sublime e incondicional amor que alcanzar pudieras,
analízate con humildad y a conciencia, pero renuévate y no temas,
y, si fuere preciso, compañera o compañero de existencia y mundo,
rediseña, por último, y uno a uno, cada luz o instante que pudieran intercalarte dudas,
porque, quizás, y por primera vez - no lo olvides -
tras una, y otra, y otra vida de terror y dualidades, oscuridad y misterio -
logres ir por la calle como un dios menor del XXI que esté instruyéndose,
- evolucionante y humilde, sí -
pero consciente, esperanzado y radiante, pleno de íntimo fulgor, poder y sueños inmortales;
y es que, amiga o amigo - créeme - en este siglo y hora, un plus de tales características,
las de esta auténtica y carísima verdad,
- incluso más allá del ingente y propio valor de Notre Dame ardiendo, y de París -
bien, o muy bien podrá valerte - tanto o más - esta humildísima Misa de verso sin virtud,
ni ciencia proclamada, bajo este grito, innato y firme, digo, de estirpe sideral.
***
Antonio Justel
***
… en unidad de amor,
mi amada brilla,
centellea,
fulge;
… campanas y caracolas suenan cuando la ven venir,
se agitan, la definen, la anuncian,
y ebrios, por la orilla de un mar azul, los colores del mundo silban y corren, vibran y danzan
como pececillos rojos, amarillos y verdes sobre el ojo ingente del crespúsculo;
… por la arena y al vernos, lejos, aún, levantando los brazos, ella grita: ¡ Itsoél… !
y yo, removiendo en alto las mil lumbres de la hoguera del alma, grito …: ¡ Aitiíneee…!
y, entonces, y como a una, ambos aceleramos el paso y corremos y corremos al encuentro,
es cuando la sangre sube, quema y vuela por las estancias íntimas del pecho;
… y es, es en ese instante, cuando Aitiíne representa todo, absolutamente todo:
Dios, mi ser, la luz, el aire…
***
Antonio Justel
… te he esperado por las noches de agosto,
cuando la luna prende los viñedos del cielo
y las uvas celestes centellean y bailan;
cuando Eolo sumerge la estación en fragancias
y se embriagan las sendas con moras y tomillo;
… te he esperado a la lumbre de las manzanas rojas,
cuando las higueras rebosan azúcares y néctares
que agrietados higos con deleite rezuman;
… te esperé hasta el fin desesperadamente,
cuando agosto se henchía con fulgores y ubres
y en sus venas guardaba el panal más excelso:
esta ebriedad, palpitante y plena, con sus horas divinas.
***
Antonio Justel
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