Uff, hace apenas unos días dedique ese poema. Increíble.
Dejo uno de Gelman
Escribo en el olvido...
Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.
Voy a apagar la luz
para quedarme a oscuras con tu rostro,
para inventar de nuevo aquel instante:
Intimidad etérea y fulminante,
piel en la voz,
voz en el canto,
en la mirada...
Voy a apagar la luz
porque la oscuridad me obliga a dibujarte,
me da la dulce libertad de juntar las ternuras,
de calcar las ansias y borrar las soledades...
Voy a apagar la luz
para pensar en ti.
Mi poesía
es como la siempreviva
paga su precio
a la existencia
en término de asperidad. Entre las piedras y el fuego,
frente a la tempestad
o en medio de la sequía,
por sobre las banderas
del odio necesario
y el hermosísimo empuje
de la cólera,
la flor de mi poesía busca siempre
el aire,
el humus,
la savia,
el sol,
de la ternura.
Estás desorientado y no sabés
qué "trole" hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó
-¡qué vas a hacer!-
y el hombre que ayudaste te hizo mal
-¡dale nomás!-
Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.
¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Llorás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.
En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...
Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón
Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creiste en la honradez
y en la moral...
¡qué estupidez!
Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.
Quiero entender tu noche, tu sed, tus libramientos,
tu vivir en las sílabas que componen tu nombre,
tu quedarte dormida, tu me voy a la cama,
tu silencio acostado, mi silencio acostado,
las cosas que me pasan cuando sueñas conmigo
No sé que duele más, si la muñeca por el Síndrome Del Túnel Carpiano
O el hombro derecho por la dolorosa tendinitis.
Estas dolencias torturan lentamente
Y atormentan mi cuerpo sin ninguna clemencia.
Ya la cortisona no esta haciendo efecto
Y el brazo me duele hasta hacer llorar.
Debería dejar por un tiempo el ( PC )
Pero yo no puedo estar si dejo de escribir.
El brazo duele y el dolor es inmenso, otra cirugía ya no quiero más
Tengo que escribir las palabras del alma y esta dolencia lo hace difícil.
Ahora comprendo a la compatriota Kahlo
El cuerpo le dolía y seguía pintando;
El arte que se ama se vuelve imprescindible
Y toda dolencia se manda ¡al carajo!
Seguiré escribiendo a pesar del dolor
Porque las palabras no las puedo ahogar.
A ratos pequeños tomaré un receso,
pero la dolencia ¡no podrá vencer!
Palabras del alma.
Y de un infinito dolor
Déjame entrar a tu íntimo alfabeto
para saber lo tuyo por su nombre
y a través de tus letras
hablar de lo que permanece
y también de auroras y de nieblas
Déjame entrar para aprenderte
y girar en tu órbita de voces
hablándote de lo que me acontece
describiéndote a ti
Quiero dar testimonio a los hombres
de tus enes y tus zetas
desnudarte ante ellos como una niña
para que todos se expresen con acento puro.
Esperanza,
araña negra del atardecer.
Te paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedra y las horas,
esperaste,paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible…
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.
De la casa del hombre
salen zapatos cansados que otro hombre
hace embarcación para andar el mundo.
De la casa de la máquina rota
sale un pedazo de nada que sirve para cualquier cosa.
De la casa del gran inquisidor sale un misil
imperial que hará crecer memorias, oratorios,
puños que devolverán el odio algún día.
De la casa en la basura sale un manojo de niños
gastados de hambre, ahuecados por la infamia.
De la casa de gobierno sale un cretino satisfecho
rodeado de pares que no se satisfacen con poco.
De la casa del poeta sale un grito y otro y otro
que llegará más temprano que tarde al hombre
del zapato, a la casa de la máquina rota, al niño
del residuo y enhebrando las voces se hará basta
en la casa de gobierno.
Todo lo que se da llega a destiempo. No existe otra manera. Entre el ojo y la mano hay un abismo. Entre el quiero y el puedo hay un ahogado. Un país que asoma su cabeza deforme en una carta, y va a darse a destiempo, nada es lo que esperabas. Y lo que llega envuelto en papel de regalo se irá sucio de odio. Bailamos entre los escombros de una cita. Dibujamos una taza de café en el desierto. Vivimos de sumar y de restar: lo que te da el amor, lo que te quita el miedo. Al final nos entregan los huesos de un perfume. Aún así persistimos. En alguna montaña vive un pez resbaloso. Entre números rotos se desliza una estrella.
Los hombres tristes,
que tienen en sus ojos un café de provincias,
que no saben mentir como quien dice,
que se esconden detrás de los periódicos,
que se quedan sentados en su silla
cuando la fiesta baila,
que gastan por zapatos una tarde de lluvia,
que saludan con miedo,
que de pronto una noche se deshacen,
que cantan perseguidos por la risa,
que abrazan, que importunan hasta quedarse solos,
que retornan después a su tristeza
igual que a su pañuelo y a su vaso de agua,
que ven como se alejan las novias y los barcos,
esos hombres manchados por las últimas horas
de la ocasión perdida,
se parecen a mi.
Nunca debí escucharos, fantasmas
que alojastéis en mi pecho esta absurda
pasión por las palabras. Nunca debí seguiros.
¿Acaso vuestro arte os liberó de algún tormento,
os procuró más dicha?
No fuistéis sino necios mendigos del sueños,
fanáticos avaros de ilusiones,
mezquinos sequeadores de esperanzas.
Nunca debí escucharos, oh amados maestros
que enterrastéis en mi alma la fe
de vuestro ingenuo botín.
Nunca debí escucharos. Nunca debí seguiros.
La realidad ahora me conoce.
Si pudiera decirte tan sólo que las palabras
hacen daño y que tarde o temprano
se olvidan, no te lo diría.
Si supiera quererte como se ama
a quien no se tiene o está lejos,
te rogaría que me olvidaras.
Si hubiera una palabra más alta que la otra
donde decirte que las palabras
son como los hechos, te lo diría.
Pero dónde, dónde puedo encontrar
lo que nadie busca y existe,
si en nada ni en nadie creo.
Kepa Murua
Me gustas porque tienes el color de los patios de las casa tranquilas.... y màs precisamente : me gustas porque tienes el color de los patios de las casa tranquilas cuando llega el verano.... y màs precisamente : me gustas porque tienes el color de los patios de las casas tranquilas en las tardes de enero cuando llega el verano.... y màs precisamente : me gustas porque te amo.
Crepúsculo para Ana Sólo para alcanzarte escribí este libro. Noche a noche, en la helada madriguera cavé mi pozo más profundo, para que surgiera, más alta, el agua enamorada de este canto.
Yo sé que un día las gentes querrán saber por qué hay tanto rocío en las praderas, yo sé que un día irán ansiosas a los campos, seguirán los hilos de los prados, y a través de las florestas llegarán hasta mi pecho, y comprenderán, -lo siento, estoy sintiéndolo-, que es mi amor quien platea por ti el mundo en las mañanas, y verás esta hoguera.
Desde ciudades enterradas, desde salones sumergidos, desde balcones lejanísimos, verás este amor, y escucharás mi voz ardiendo de hermosura, y comprenderás que sólo por ti he cantado. Porque sólo por ti estoy cantando.
¡Sólo por ti resplandece mi corazón extraviado! ¡Sólo para que me veas, ilumino mi rostro oscurecido! ¡Sólo para que en algún lugar me mires enciendo, con mis sueños, esta hoguera! ¡El Mudo, El Amargo, El Que Se Quedaba Silencioso, te habla ahora a borbotones, te grita cataratas, inmensidades!
Algún día amarás, alguna vez en las lianas de la ternura enredada comprenderás que cuando el dolor nos llega es imposible hablar; cuando la vida pesa, las manos pesan: es imposible escribir.
Hasta que con los años las escamas se nos caen. Y un día, al volver el rostro, vemos a lo lejos, como remotos barcos encallados, cosas que creíamos llevar dentro, y miramos que son musgo los amores más ardientes. ¡El hombre enceguecido no escucha las campanadas silenciosas de la hierba, hasta que encuentra en los caminos, como culebra, su antigua piel, y reconoce entre las ruinas su vieja máscara oxidada, y descubre agujeros rotos do eran ojos fulgurantes, porque el tiempo crudelísimo injurió el Rostro Puro, y los años nos pusieron anteojos de melancolía, con los ojos que se mira la ruina, el otoño, la grosura de las mujeres! Surge entonces el Dolor inextinguible, cual surge ahora esta voz que llora por los días hermosos, cuando la vida era azul. Porque todo lo que nace ha de morir. ¡No digo más porque me entiendes! Tú sabes que sólo quiero que, en algún lugar, leas esta carta, antes que envejezcan los carteros que te buscan a la salida de las iglesias, entre las recién casadas, a la hora del jazmín rendido. ¡Quiero que el rayo de mi ternura traspase con lanza a los que no conozco, y salte noche hirviendo a los ojos de los que abran este libro, y en algún lugar un día de este mundo, me oigas y te vuelvas, como quien se vuelve extrañado al sentir detrás el resplandor de un incendio, y comprendas que estoy ardiendo por ti, quemándome sólo para que veas, desde tan lejos, esta luz!
Sabes -y sueles- hacer el amor
como el poeta construye sus versos:
con acordada mezcla
de pasión y sistema
(y no digo artificio),
de música, entusiasmo,
intuición y saber.
Precisas emociones
las transformas en ri tmo
y melodiosa fantasía
enriquece tus gestos;
sabrosa perversión
los enloquece.
Cuando estás inspirada, que es bastante a menudo,
me transportas a límites nunca antes alcanzados.
De poeta a poeta:
enhorabuena.
¿Cómo podría hacerme
con tus obras completas?
Nunca debí escucharos, fantasmas
que alojastéis en mi pecho esta absurda
pasión por las palabras. Nunca debí seguiros.
¿Acaso vuestro arte os liberó de algún tormento,
os procuró más dicha?
No fuistéis sino necios mendigos del sueños,
fanáticos avaros de ilusiones,
mezquinos sequeadores de esperanzas.
Nunca debí escucharos, oh amados maestros
que enterrastéis en mi alma la fe
de vuestro ingenuo botín.
Nunca debí escucharos. Nunca debí seguiros.
La realidad ahora me conoce.
Todo ha terminado.
Hasta límites que nadie podría sospechar
mece el cansancio
mi sosegada furia. Me aguardan
ya los perros, las terribles alimañas
que, en la noche, devoran mi vigilia.
Me entrego y pido a Dios
que su ira me fulmine
si, con perversión malvada,
logra seducirme el sueño: la magia
de su cara en la pátina sangrienta
del puñal.
Jose Ignacio Fuentes Gamboa
(El 14 de Diciembre de 1991, apareció colgado con su propio cinturón, en su celda, cuando estaba cumpliendo condena por haber degollado a su mujer 3 años antes).
Como decir de pronto:
Tómame entre las manos,
No me dejes caer. Te necesito:
Acepta este milagro.
Tenemos que aprender a no asombrarnos
De habernos encontrado,
De que la vida pueda estar de pronto
En el silencio o la mirada.
Tenemos que aprender a ser felices,
A no extrañarnos
De tener algo nuestro.
Tenemos que aprender a no temernos
Y a no asustarnos
Y a estar seguros.
Y a no causarnos daño.
Comentarios
Inmortalidad de la nada
Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.
Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
-porque te vieron-,
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.
Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.
Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.
Angel Gonzalez
Dejo uno de Gelman
Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.
Lo llevo siempre conmigo, pepeto.
Un abrazo
Es cierto....
¿Quizás por éso me rondaba en la cabeza?
Quizás sí, creo que sí.
Yacer despierto a tu lado
en el profundo cobijo de tu sueño.
Boca abajo, respiras
una canción de la tierra
que no recordarás al despertar.
Acompaso mi ser a esa canción.
Jorge Riechmann
para quedarme a oscuras con tu rostro,
para inventar de nuevo aquel instante:
Intimidad etérea y fulminante,
piel en la voz,
voz en el canto,
en la mirada...
Voy a apagar la luz
porque la oscuridad me obliga a dibujarte,
me da la dulce libertad de juntar las ternuras,
de calcar las ansias y borrar las soledades...
Voy a apagar la luz
para pensar en ti.
Viviane Nathan
Dicen que pretendo o miento
En cuanto escribo. No hay tal cosa.
Simplemente
Siento imaginando.
No uso las cuerdas del corazón.
Todo cuanto sueño o pierdo,
Que pronto cae o muere en mí,
Es como una terraza que mira
Hacia otra cosa más allá.
Esa cosa me arrastra.
Y así escribo en medio
De las cosas no junto a mis pies,
Libre de mi propia confusión,
preocupado por cuanto no es.
Sentir? Dejemos al lector sentir!
Mi poesía
es como la siempreviva
paga su precio
a la existencia
en término de asperidad.
Entre las piedras y el fuego,
frente a la tempestad
o en medio de la sequía,
por sobre las banderas
del odio necesario
y el hermosísimo empuje
de la cólera,
la flor de mi poesía busca siempre
el aire,
el humus,
la savia,
el sol,
de la ternura.
Roque Dalton
de Cátulo Castillo
qué "trole" hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó
-¡qué vas a hacer!-
y el hombre que ayudaste te hizo mal
-¡dale nomás!-
Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.
¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Llorás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.
En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...
Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón
Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creiste en la honradez
y en la moral...
¡qué estupidez!
Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.
tu vivir en las sílabas que componen tu nombre,
tu quedarte dormida, tu me voy a la cama,
tu silencio acostado, mi silencio acostado,
las cosas que me pasan cuando sueñas conmigo
Luis García Montero
No sé que duele más, si la muñeca por el Síndrome Del Túnel Carpiano
O el hombro derecho por la dolorosa tendinitis.
Estas dolencias torturan lentamente
Y atormentan mi cuerpo sin ninguna clemencia.
Ya la cortisona no esta haciendo efecto
Y el brazo me duele hasta hacer llorar.
Debería dejar por un tiempo el ( PC )
Pero yo no puedo estar si dejo de escribir.
El brazo duele y el dolor es inmenso, otra cirugía ya no quiero más
Tengo que escribir las palabras del alma y esta dolencia lo hace difícil.
Ahora comprendo a la compatriota Kahlo
El cuerpo le dolía y seguía pintando;
El arte que se ama se vuelve imprescindible
Y toda dolencia se manda ¡al carajo!
Seguiré escribiendo a pesar del dolor
Porque las palabras no las puedo ahogar.
A ratos pequeños tomaré un receso,
pero la dolencia ¡no podrá vencer!
Palabras del alma.
Y de un infinito dolor
Martha Humphrey
Déjame entrar a tu íntimo alfabeto
para saber lo tuyo por su nombre
y a través de tus letras
hablar de lo que permanece
y también de auroras y de nieblas
Déjame entrar para aprenderte
y girar en tu órbita de voces
hablándote de lo que me acontece
describiéndote a ti
Quiero dar testimonio a los hombres
de tus enes y tus zetas
desnudarte ante ellos como una niña
para que todos se expresen con acento puro.
Homero Aridjis
araña negra del atardecer.
Te paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedra y las horas,
esperaste,paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible…
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.
Ángel González
salen zapatos cansados que otro hombre
hace embarcación para andar el mundo.
De la casa de la máquina rota
sale un pedazo de nada que sirve para cualquier cosa.
De la casa del gran inquisidor sale un misil
imperial que hará crecer memorias, oratorios,
puños que devolverán el odio algún día.
De la casa en la basura sale un manojo de niños
gastados de hambre, ahuecados por la infamia.
De la casa de gobierno sale un cretino satisfecho
rodeado de pares que no se satisfacen con poco.
De la casa del poeta sale un grito y otro y otro
que llegará más temprano que tarde al hombre
del zapato, a la casa de la máquina rota, al niño
del residuo y enhebrando las voces se hará basta
en la casa de gobierno.
Gabriel Impaglione
Todo lo que se da llega a destiempo.
No existe otra manera.
Entre el ojo y la mano hay un abismo.
Entre el quiero y el puedo hay un ahogado.
Un país que asoma su cabeza deforme en una
carta,
y va a darse a destiempo, nada es lo que esperabas.
Y lo que llega envuelto en papel de regalo se irá
sucio de odio.
Bailamos entre los escombros de una cita.
Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
Al final nos entregan los huesos de un perfume.
Aún así persistimos.
En alguna montaña vive un pez resbaloso.
Entre números rotos se desliza una estrella.
Jorge Boccanera
Los hombres tristes,
que tienen en sus ojos un café de provincias,
que no saben mentir como quien dice,
que se esconden detrás de los periódicos,
que se quedan sentados en su silla
cuando la fiesta baila,
que gastan por zapatos una tarde de lluvia,
que saludan con miedo,
que de pronto una noche se deshacen,
que cantan perseguidos por la risa,
que abrazan, que importunan hasta quedarse solos,
que retornan después a su tristeza
igual que a su pañuelo y a su vaso de agua,
que ven como se alejan las novias y los barcos,
esos hombres manchados por las últimas horas
de la ocasión perdida,
se parecen a mi.
Luis García Montero
Nunca debí escucharos, fantasmas
que alojastéis en mi pecho esta absurda
pasión por las palabras. Nunca debí seguiros.
¿Acaso vuestro arte os liberó de algún tormento,
os procuró más dicha?
No fuistéis sino necios mendigos del sueños,
fanáticos avaros de ilusiones,
mezquinos sequeadores de esperanzas.
Nunca debí escucharos, oh amados maestros
que enterrastéis en mi alma la fe
de vuestro ingenuo botín.
Nunca debí escucharos. Nunca debí seguiros.
La realidad ahora me conoce.
Paula Sinos Montoya
Si pudiera decirte tan sólo que las palabras
hacen daño y que tarde o temprano
se olvidan, no te lo diría.
Si supiera quererte como se ama
a quien no se tiene o está lejos,
te rogaría que me olvidaras.
Si hubiera una palabra más alta que la otra
donde decirte que las palabras
son como los hechos, te lo diría.
Pero dónde, dónde puedo encontrar
lo que nadie busca y existe,
si en nada ni en nadie creo.
Kepa Murua
de las casa tranquilas....
y màs precisamente :
me gustas porque tienes el color de los patios
de las casa tranquilas
cuando llega el verano....
y màs precisamente :
me gustas porque tienes el color de los patios
de las casas tranquilas en las tardes de enero
cuando llega el verano....
y màs precisamente :
me gustas porque te amo.
Gracias por la compañía
A ver si nos vemos más a menudo.
Saludos!
Arte Poética - Vicente Huidobro
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Más no por eso tenemos fuerza;
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
¡Por qué cantais la rosa, oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema;
Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El poeta es un pequeño Dios.
Sólo para alcanzarte escribí este libro.
Noche a noche,
en la helada madriguera
cavé mi pozo más profundo,
para que surgiera, más alta,
el agua enamorada de este canto.
querrán saber por qué hay tanto rocío en las praderas,
yo sé que un día
irán ansiosas a los campos,
seguirán los hilos de los prados,
y a través de las florestas
llegarán hasta mi pecho,
y comprenderán,
-lo siento, estoy sintiéndolo-,
que es mi amor quien platea por ti el mundo en las mañanas,
y verás esta hoguera.
desde salones sumergidos,
desde balcones lejanísimos,
verás este amor,
y escucharás mi voz
ardiendo de hermosura,
y comprenderás que sólo por ti he cantado.
Porque sólo por ti estoy cantando.
mi corazón extraviado!
¡Sólo para que me veas,
ilumino mi rostro oscurecido!
¡Sólo para que en algún lugar me mires
enciendo, con mis sueños, esta hoguera!
¡El Mudo,
El Amargo,
El Que Se Quedaba Silencioso,
te habla ahora a borbotones,
te grita cataratas, inmensidades!
alguna vez
en las lianas de la ternura enredada
comprenderás que cuando el dolor nos llega
es imposible hablar;
cuando la vida pesa, las manos pesan:
es imposible escribir.
Y un día, al volver el rostro,
vemos a lo lejos,
como remotos barcos encallados,
cosas que creíamos llevar dentro,
y miramos que son musgo los amores más ardientes.
¡El hombre enceguecido
no escucha las campanadas silenciosas de la hierba,
hasta que encuentra en los caminos,
como culebra, su antigua piel,
y reconoce entre las ruinas
su vieja máscara oxidada,
y descubre agujeros rotos
do eran ojos fulgurantes,
porque el tiempo crudelísimo
injurió el Rostro Puro,
y los años nos pusieron
anteojos de melancolía,
con los ojos que se mira la ruina,
el otoño,
la grosura de las mujeres!
Surge entonces
el Dolor inextinguible,
cual surge ahora esta voz
que llora por los días hermosos,
cuando la vida era azul.
Porque todo lo que nace ha de morir.
¡No digo más porque me entiendes!
Tú sabes que sólo quiero
que, en algún lugar, leas esta carta,
antes que envejezcan los carteros
que te buscan
a la salida de las iglesias,
entre las recién casadas,
a la hora del jazmín rendido.
¡Quiero que el rayo de mi ternura
traspase con lanza a los que no conozco,
y salte noche hirviendo
a los ojos de los que abran este libro,
y en algún lugar
un día de este mundo,
me oigas
y te vuelvas,
como quien se vuelve extrañado
al sentir detrás el resplandor de un incendio,
y comprendas que estoy ardiendo por ti,
quemándome
sólo para que veas,
desde tan lejos, esta luz!
MI CASA Y MI CORAZÓN
(sueño de libertad)
Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.
Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.
Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.
Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.
Sabes -y sueles- hacer el amor
como el poeta construye sus versos:
con acordada mezcla
de pasión y sistema
(y no digo artificio),
de música, entusiasmo,
intuición y saber.
Precisas emociones
las transformas en ri tmo
y melodiosa fantasía
enriquece tus gestos;
sabrosa perversión
los enloquece.
Cuando estás inspirada, que es bastante a menudo,
me transportas a límites nunca antes alcanzados.
De poeta a poeta:
enhorabuena.
¿Cómo podría hacerme
con tus obras completas?
Jesís Munarriz
El peso del Tesoro
Nunca debí escucharos, fantasmas
que alojastéis en mi pecho esta absurda
pasión por las palabras. Nunca debí seguiros.
¿Acaso vuestro arte os liberó de algún tormento,
os procuró más dicha?
No fuistéis sino necios mendigos del sueños,
fanáticos avaros de ilusiones,
mezquinos sequeadores de esperanzas.
Nunca debí escucharos, oh amados maestros
que enterrastéis en mi alma la fe
de vuestro ingenuo botín.
Nunca debí escucharos. Nunca debí seguiros.
La realidad ahora me conoce.
Paula Sinos Montoya
La verdad viene a mí.
La verdad, me quiere.
Sylvia Plath
Hasta límites que nadie podría sospechar
mece el cansancio
mi sosegada furia. Me aguardan
ya los perros, las terribles alimañas
que, en la noche, devoran mi vigilia.
Me entrego y pido a Dios
que su ira me fulmine
si, con perversión malvada,
logra seducirme el sueño: la magia
de su cara en la pátina sangrienta
del puñal.
Jose Ignacio Fuentes Gamboa
(El 14 de Diciembre de 1991, apareció colgado con su propio cinturón, en su celda, cuando estaba cumpliendo condena por haber degollado a su mujer 3 años antes).
Como decir de pronto:
Tómame entre las manos,
No me dejes caer. Te necesito:
Acepta este milagro.
Tenemos que aprender a no asombrarnos
De habernos encontrado,
De que la vida pueda estar de pronto
En el silencio o la mirada.
Tenemos que aprender a ser felices,
A no extrañarnos
De tener algo nuestro.
Tenemos que aprender a no temernos
Y a no asustarnos
Y a estar seguros.
Y a no causarnos daño.
Julia Prilutzky Farny
La que nace es la rosa inesperada;
La que muere, es la rosa consentida;
Solo al no parecer pasa la vida,
Porque viento letal es la mirada.
--¡Cuanta segura rosa no en nada!...
¡Si no es sino la rosa presentida!...
¡Si Dios sopla a la rosa y a la vida
Por el ojo del ciego... rosa amada!...
--Triste y tierna, la rosa verdadera
Es el triste y el tierno sin figura,
Ninguna imagen a la luz primera.
--Deseandola deshojase el deseo...
Y quien la viere olvida, y ella dura...
¡Ay, que es asi la Rosa, y no la veo!...
Martín Adán
(Rafael De La Puente Benavides)