En la punta del agua..., una flor blanca, luminosa, de quince dólares, se hace chispa, se abulta, se diluye, chorrea entre otras flores más pequenas, llora, se agita, la catapulta el chorro de agua y sube como bola en el aire... Está naciendo siempre, mientras el agua canta en esa fuente de la boite... Entre aplausitos, al compas de la orquesta, blanda flor blanca, acuosa, nostalgiosa en el aire. .. Subida en los aplausos como espitada, hendida, empitonada... Gime y llora en la noche, tira estrellas bailando bajo el humo, renace, llora por el chorro azul-blanco de la fuente como si fuera planta que la cria -y que no es-... y sin embargo, así seguirá abriéndose, muriendo, hinchandose y flotando, mientras dure la noche, su belleza infantil de ingenieria, su blando corazón bajo el foquillo fijo y lechoso... El gringo, el chorro de agua a precio, el aire de importación, esas hembras, el mozo, esos señores...
III
...Hace un buen rato ya que doy trabajo y vengo acostumbrándome al desuso de mi alma, a la razón del enemigo, a mis sesenta cigarrillos diarios, a las malas costumbres de mis canciones, que de algún modo siempre fueron nuestras, vos lo sabés, guitarra negra. . . Hoy reanudo en un cómico enderezo la hora de ayer parada en su nostalgia. Me hacen sufrir las alas que me puse para volar, más grito y se alzan, gimo y me acompañan, rio y baten de a dos, como que están amandose y se odian, sin embargo mis dos alas se odian, se enderezan, se hacen amigas mías para llevarme por todas partes: allá está la canción, aqui la nada. . . Más allá el pueblo y más acá el amor... Pero el pueblo está también más acá... Y antes estaba allá también, detras del pueblo el pueblo. . . Hemos viajado por todos mis caprichos y el pueblo hozando el piso, amandose con alas como las mias... Odiando su destino, odiándome y amandome sin alas, con millones de pies, con manos y cabezas y lenguas... Y sus mil bocas dicen: "Ahora, la suerte ya está echada..."
La mariposa viene hacia mi en la calle, en el aire húmedo, por el aire húmedo bailando, por el aire agobiante, ominoso, bailando en el aire caliente... Y yo vi que no era a mi a quien buscaba sino a la muerte... Y que no buscaba la muerte también vi, porque no era mariposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso... Sino que era mariposa nada mas, en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fatalmente... buscando en ese bailar loco y fragil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento... Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida.. . Eso no es tan triste... Tristre es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento... Su cadena de huevos de seda...
Hago falta... Yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy... Siento que hay un sitio para mi en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera... Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado... Falta mi cara en la grafíca del pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo. . . Los 7 ojos mios en la contemplación del mañana... Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra, guitarra negra... Dice Enrique, mi hermano, que hay cierto perro hundido que se lame mansamente y nos lame, lamiéndose, una herida quieta allá al fondo, sentado en su escalón... Y dice más mi hermano el otro Enrique, en Praga: Dice que amarte con certeza, hacerte enteramente hembra, darte lo que de vida tengan mis urgencias será amar más y más a Jaime; amarlo, más de veras... Por su alma, su propio perro mordedor bajo el garrote, el cable, el puñetazo, la bolsa de arpillera, el plantón y el insulto... La olvidada mejilla que no ponen ni él ni nadie a golpear... Sino con hambre y Rita y José Luis, con Gerardo y Raúl y Rosa y Sara y Mauricio... Y por todos nuestros muertos... Y he sabido, guitarra, que este otro perro que criaste, ladrador, campesino, a veces manso o vigilante, que roe su propio hueso en la penumbra y gruñe... cual casi todo perro popular, vagará por tus anchas veredas, tus milongas sangrantes... hasta morir también... Tal vez un día... De soledad y rabia... De ternura... O de algún violento amor: de amor... sin duda.
Estaba corrigiendo algunas faltas ortográficas que no vi al pegar el texto, pero sale que pasaron 15 minutos y que tengo que avisar al administrador... En fin...
Estaba corrigiendo algunas faltas ortográficas que no vi al pegar el texto, pero sale que pasaron 15 minutos y que tengo que avisar al administrador... En fin...
No importa; está muy bien
Sí es crudo el poema de Uribe.
Voy a dejar otro para quitar el mal sabor
Un libro
Un día mi madre me llevó al mercado, allí me compró un pollito. Estaba dentro de una caja de cartón. Mi madre puso la caja en mis manos. Podía sentir las pequeñas patas del pollito en las palmas de mis manos.
Un libro es eso: una caja de cartón con algo vivo dentro.
Es precioso . Tampoco conocía éste. Es más, tuve que buscar en Google para enterarme de que su autor es también Kirmen Uribe (a quien no conocía hasta hoy) jeje.
No maldigas del alma que se ausenta,
dejando la memoria del suicida.
¿Quién sabe qué oleajes, qué tormentas,
lo alejaron de las playas de la vida?...
Alicia Miralles
Altazor. Canto I (295-314)
La magia y el ensueño liman los barrotes
La poesía llora en la punta del alma
Y acrece la inquietud mirando nuevos muros
Alzados de misterio en misterio
Entre minas de mixtificación que abren sus heridas
Con el ceremonial inagotable del alba conocida.
Todo en vano
Dadme la llave de los sueños cerrados
Dadme la llave del naufragio
Dadme una certeza de raíces en horizonte quieto
Un descubrimiento que no huya a cada paso
O dadme un bello naufragio verde
Un milagro que ilumine el fondo de nuestros mares íntimos
Como el barco que se hunde sin apagar sus luces.
Liberado de este trágico silencio entonces
En mi propia tempestad
Desafiaré al vacío
Sacudiré la nada con blasfemias y gritos
Hasta que caiga un rayo de castigo ansiado
Trayendo a mis tinieblas el clima del paraíso
Se bebe el desayuno... Húmeda tierra
de cementerio huele a sangre amada.
Ciudad de invierno... La mordaz cruzada
de una carreta que arrastrar parece
una emoción de ayuno encadenada!
Se quisiera tocar todas las puertas,
y preguntar por no sé quién; y luego
ver a los pobres, y, llorando quedos,
dar pedacitos de pan fresco a todos.
Y saquear a los ricos sus viñedos
con las dos manos santas
que a un golpe de luz
volaron desclavadas de la Cruz!
Pestaña matinal, no os levantéis!
¡El pan nuestro de cada día dánoslo,
Señor...!
Todos mis huesos son ajenos;
yo talvez los robé!
Yo vine a darme lo que acaso estuvo
asignado para otro;
y pienso que, si no hubiera nacido,
otro pobre tomara este café!
Yo soy un mal ladrón... A dónde iré!
Y en esta hora fría, en que la tierra
trasciende a polvo humano y es tan triste,
quisiera yo tocar todas las puertas,
y suplicar a no sé quién, perdón,
y hacerle pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón...!
Pienso a veces que el mar es la nostalgia de lo que siempre está: nostalgia de nostalgia, de un irse de sí mismo a su recuerdo más azul, más hondo, más eterno... Y pienso en nuestro amor que algunas veces sueña con la idea de no serlo, en huir de sí mismo y contemplarse aún más alto, más puro, más sereno...
:eek: ¡Increíble recopilación de poesías! Me quito el sombrero.
Aunque todavía no me las he leído todas (he empezado por el principio y son muchas ), permíteme que participe con el poema de Safo por antonomasia, el φαίνεταί μοι... La traducción corre a cargo de Juan Manuel Macías. Desgraciadamente, el poema está en estado fragmentario, falta la última parte.
Igual a un dios se me aparece el hombre
aquel que está sentado frente a ti,
y de cerca te escucha atento mientras hablas
con dulzura y sonríes
cautivadora, lo que a mí, en verdad,
me ha revuelto en el pecho el corazón.
Un instante te miro y ya no puedo
decir nada; al contrario,
se ha quebrado mi lengua, y en seguida
un fuego delicado corre bajo mi piel;
a través de mis ojos nada veo
y los oídos me zumban;
me envuelve un sudor frío y un temblor
me atrapa toda entera; estoy más pálida
que la paja, y ya siento que me queda
poco para la muerte.
...
Hola, gracias
Sí que son muchas.... y las que quedan aún.
Yo sigo buceando, buscando y encontrando y maravillándome con cada descubrimiento.
Gracias por el poema
Me ha llamado la atención el amor que tienes por la poesía. Permíteme compartir contigo un par de ellos:
Oscuro olvido
Ya no son fuerzas, el aliento apenas,
cansado no oigo la voz del amigo,
perdí la fe que me daba el abrigo,
y la sangre que corrió por mis venas
Dulces me parecen todas las penas,
libertad el peor de los castigos,
agua fresca la más reseca arena,
la mayor riqueza ser un mendigo.
Viento es ahora el único camino,
infinita la indeseable espera,
piadosa la muerte si iza bandera,
que fin ponga a mi maldito destino.
Y no soy más que confusa tierra,
procurando entender el misterio,
razón que se nubla en cementerio,
que la vida en una caja encierra.
Carne pensamiento y todos los sentidos,
insoportables caprichos del azar,
luz que a los dioses pretenden abrazar,
para no apagarse en el oscuro olvido.
El mar de mi velero
Es primero el preciso momento,
de un tiempo que volando de lejos,
es tan corto que evita manejos
que nos libre de su reglamento.
Siendo el segundo más oportuno,
de quien se sabe que en poco viejo,
sólo ve los años como piejo,
y cerca la muerte con veintiuno.
Mas lucha vana tanto infortunio,
de sendas que lucen primavera,
si la parca ha de llegar primera,
negando la luz que trae junio.
Pero es el instante tan severo,
que trueca la memoria por barca,
que tan solo un recuerdo me abarca,
el mar en que boga mi velero.
Incoherente razón
La misma luz que ilumina este cielo,
prende la llama que me quema tanto,
es amor que me embriaga con su canto,
y dolor que surca el alma con su hielo.
Fuerza que da la substancia a mi huerto,
que alimenta caos y abre la brecha,
entre mi mano izquierda y la derecha,
que dice ahora vivo, ahora muerto.
Es azar o meditada incoherencia,
que busca el equilibrio en intento vano,
trocando al joven en afligido anciano,
con los años como única advertencia.
En la fragilidad de este agua helada,
nace el río que estremece a mi vida,
donde se ahoga la razón abatida,
y fe es herida que no sangra nada.
Confuso decir
Confuso decir al ver oscuro,
si sólo adviertes la sombra cierta,
quedando oculta la luz tan yerta,
en donde muere el color más puro.
Mas cómo entender y estar seguro
si todo es razón o amor que alumbra,
el saber y el ser, de esta penumbra.
Pero es triste el caminar alegro,
mirando el uno y el otro flanco,
si en adelante tienes el negro,
cuando sólo puedes ver el blanco.
Dudoso decir si ven tus ojos,
cuando verdad es mentira incierta,
y el caos una puerta que abierta,
jamás conoció ningún cerrojo.
Más la vida quema sus rastrojos,
dando clara la idea segura,
de que es la muerte, lo que perdura.
Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles...
También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza
amarga, espumeante.
Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.
Hola, me alegro ver como se va poblando el espacio de poesía!
Les vengo a dejar algo actual, quizá más comprometido con la realidad social, para los que la poesía es sólo una pieza de museo o hablan de que se crean 'nuevas realidades'... no no, la poesía habla de lo real
Jorge Riechmann
Alejada contra mi voluntad de este rincón, y hasta que tenga ocasión de cometer un nuevo desacato, os dejo un trozo de poesía.
EL CAFÉ DE RICK
Desterrado en este cuerpo extraño,
lúcido como nunca,
insatisfecho,
busco un sur que llevarme a la boca,
una saliva ajena,
un gesto en el que revolcar
la esperanza que no tengo.
Es el tiempo de la conciencia
el que me abate.
Miro con suciedad
y veo el mundo nítido y contrastado.
No siento
y presiento el ataque voraz
de exactos adjetivos.
Rumio un permanecer
y un hálito de víctima
enredada en los rincones.
Sin cuerpo bajo estos hombros
caídos como sauces tan sólo la conciencia puede armar estrategias
o perpetrar un llanto.
Al final de la comida
le he enseñado a mi madre
el libro de poemas
que acaban de publicarme.
La artritis de sus manos
apenas le deja mantenerlo abierto
y sus escasos años de escuela
recorren las palabras
como un niño que gatea
hasta hacer incomprensibles mis versos.
Loca de contento,
orgullosa de su hijo,
le lee un poema a mi padre
que la mira desde el sofá.
Cuando termina,
levanta la cabeza
y ve a mi padre dormido.
Lo despierta
y vuelve a comenzar
hasta tres veces
la lectura...
Yo no digo palabra,
pienso en los amos de la fuerza de los humildes,
en el tiempo delicioso que les robaron,
en la lengua que apenas les dejaron para comer
y reproducirse
en los profesionales del estilo,
en los críticos de las letras,
y en lo lejos que estará siempre
el pueblo sencillo y trabajador
de eso que llaman literatura.
he empezado a leer esta racopilación, me llevará semanas con mi tiempo ylos poemas. Por eso no se muy bien si repito cosas pero me gustaría traer esta reflexion de Brecht pues puede venir bien el recordarla.
Las muletas
Durante siete años no pude dar un paso
Cuando fui al gran médico,
me preguntó: ¿Por qué llevas muletas?
Y yo le dije: Porque estoy tullido.
No es extraño, me dijo.
Prueba a caminar. Son esos trastos
los que te impiden andar,
¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!
Riendo como un monstruo,
me quitó mis hermosas muletas,
las rompió en mis espaldas y, sin dejar de reir,
las arrojó al fuego.
Ahora estoy curado. Ando.
Me curó una carcajada.
Tan sólo a veces, cuando veo palos,
camino algo peor por unas horas.
Cuando este año entres en clase
tira la escuadra y el cartabón.
Diles
que nada de esto sirve para nada
si se dejan robar sus sueños.
Y sigue
guardando bien guardado
el tuyo.
Con un grafo
ella escribe en las paredes "resistir",
bufanda rojinegra por la espalda,
minifalda,
Anaclara.
Borra infancia
aprendiendo en Bellas Artes a crecer,
con pechos de rosales sin espinas,
agua marina,
Anaclara.
Es de agua
cuando el hijo se enamora de la sed
y si el niño le regala una amapola
llora sola,
Anaclara.
Nunca encuentra
porque busca siempre el modo de no hallar,
aunque sabe que lo nuevo se conquista,
anarquista,
Anaclara.
Si la hieren
de tan tierna tiene miedo de morir
y entonces pone espinas en las rosas,
temerosa,
Anaclara.
De mañana
va tejiendo los telares de la duda,
aún desnuda preguntándole al espejo
un consejo,
Anaclara.
Hospitales
que conocen la dulzura de sus manos,
los dolores con mirarla ya se olvidan,
fisiatría,
Anaclara.
Si el camino
Anaoscura siempre claro quieres ver,
nunca dejes,
Anaclara tu locura compañera,
tu locura de palomas casi halcones,
tus pasiones,
Anaclara.
Negu, me alegro que tu retiro involuntario haya sido breve!
Les dejo algo de Galeano
LOS NADIES
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de
pobres, que algun mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni
mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho
que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se
levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la
vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata
¿Cuál será la esperanza? Vivir aún;
y amar, mientras se agota el corazón,
un mundo fiel, aunque perecedero.
Amar el sueño roto de la vida
y, aunque no pudo ser, no maldecir
aquel antiguo engaño de lo eterno.
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.
Comentarios
La mariposa viene hacia mi en la calle, en el aire húmedo, por el aire húmedo bailando, por el aire agobiante, ominoso, bailando en el aire caliente... Y yo vi que no era a mi a quien buscaba sino a la muerte... Y que no buscaba la muerte también vi, porque no era mariposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso... Sino que era mariposa nada mas, en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fatalmente... buscando en ese bailar loco y fragil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento... Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida.. . Eso no es tan triste... Tristre es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento... Su cadena de huevos de seda...
Hago falta... Yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy... Siento que hay un sitio para mi en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera... Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado... Falta mi cara en la grafíca del pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo. . . Los 7 ojos mios en la contemplación del mañana... Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra, guitarra negra... Dice Enrique, mi hermano, que hay cierto perro hundido que se lame mansamente y nos lame, lamiéndose, una herida quieta allá al fondo, sentado en su escalón... Y dice más mi hermano el otro Enrique, en Praga: Dice que amarte con certeza, hacerte enteramente hembra, darte lo que de vida tengan mis urgencias será amar más y más a Jaime; amarlo, más de veras... Por su alma, su propio perro mordedor bajo el garrote, el cable, el puñetazo, la bolsa de arpillera, el plantón y el insulto... La olvidada mejilla que no ponen ni él ni nadie a golpear... Sino con hambre y Rita y José Luis, con Gerardo y Raúl y Rosa y Sara y Mauricio... Y por todos nuestros muertos... Y he sabido, guitarra, que este otro perro que criaste, ladrador, campesino, a veces manso o vigilante, que roe su propio hueso en la penumbra y gruñe... cual casi todo perro popular, vagará por tus anchas veredas, tus milongas sangrantes... hasta morir también... Tal vez un día... De soledad y rabia... De ternura... O de algún violento amor: de amor... sin duda.
No importa; está muy bien
Sí es crudo el poema de Uribe.
Voy a dejar otro para quitar el mal sabor
Un libro
Un día mi madre
me llevó al mercado,
allí me compró un pollito.
Estaba dentro
de una caja de cartón.
Mi madre puso la caja en mis manos.
Podía sentir
las pequeñas patas del pollito
en las palmas de mis manos.
Un libro es eso:
una caja de cartón
con algo vivo dentro.
Me gustó su simpleza
Yo soy el pájaro / dijo un pájaro
hasta que el gato lo cazó al vuelo
y lo exhibió como un trofeo
yo soy un pájaro / rectificó el pájaro
pero a esta altura la humildad
no le sirvió de nada
Mario Benedetti
Otro corto, repetido, pero no me canso de leerlo
¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.
¿Mi gente?
Mi gente eres tú.
El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.
¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?
Luis Cernuda
Dos fragmentos:
Ni siquiera las flores
No maldigas del alma que se ausenta,
dejando la memoria del suicida.
¿Quién sabe qué oleajes, qué tormentas,
lo alejaron de las playas de la vida?...
Altazor. Canto I (295-314)
La magia y el ensueño liman los barrotes
La poesía llora en la punta del alma
Y acrece la inquietud mirando nuevos muros
Alzados de misterio en misterio
Entre minas de mixtificación que abren sus heridas
Con el ceremonial inagotable del alba conocida.
Todo en vano
Dadme la llave de los sueños cerrados
Dadme la llave del naufragio
Dadme una certeza de raíces en horizonte quieto
Un descubrimiento que no huya a cada paso
O dadme un bello naufragio verde
Un milagro que ilumine el fondo de nuestros mares íntimos
Como el barco que se hunde sin apagar sus luces.
Liberado de este trágico silencio entonces
En mi propia tempestad
Desafiaré al vacío
Sacudiré la nada con blasfemias y gritos
Hasta que caiga un rayo de castigo ansiado
Trayendo a mis tinieblas el clima del paraíso
Vicente Huidobro
Ser buscado en el corazón
comido dulcemente
con los rostros más altos
y esta ropa podrida por la lluvia
y esta fe.
Se bebe el desayuno... Húmeda tierra
de cementerio huele a sangre amada.
Ciudad de invierno... La mordaz cruzada
de una carreta que arrastrar parece
una emoción de ayuno encadenada!
Se quisiera tocar todas las puertas,
y preguntar por no sé quién; y luego
ver a los pobres, y, llorando quedos,
dar pedacitos de pan fresco a todos.
Y saquear a los ricos sus viñedos
con las dos manos santas
que a un golpe de luz
volaron desclavadas de la Cruz!
Pestaña matinal, no os levantéis!
¡El pan nuestro de cada día dánoslo,
Señor...!
Todos mis huesos son ajenos;
yo talvez los robé!
Yo vine a darme lo que acaso estuvo
asignado para otro;
y pienso que, si no hubiera nacido,
otro pobre tomara este café!
Yo soy un mal ladrón... A dónde iré!
Y en esta hora fría, en que la tierra
trasciende a polvo humano y es tan triste,
quisiera yo tocar todas las puertas,
y suplicar a no sé quién, perdón,
y hacerle pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón...!
César Vallejo
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo
Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscando por mi niebla.
Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto:
desde la oscura tierra vendría por tu voz.
No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre.
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.
Roque Dalton
Pienso a veces que el mar es la nostalgia
de lo que siempre está: nostalgia de nostalgia,
de un irse de sí mismo a su recuerdo
más azul, más hondo, más eterno...
Y pienso en nuestro amor que algunas veces
sueña con la idea de no serlo,
en huir de sí mismo y contemplarse
aún más alto, más puro, más sereno...
Jose Luis Hidalgo
Aunque todavía no me las he leído todas (he empezado por el principio y son muchas
aquel que está sentado frente a ti,
y de cerca te escucha atento mientras hablas
con dulzura y sonríes
cautivadora, lo que a mí, en verdad,
me ha revuelto en el pecho el corazón.
Un instante te miro y ya no puedo
decir nada; al contrario,
se ha quebrado mi lengua, y en seguida
un fuego delicado corre bajo mi piel;
a través de mis ojos nada veo
y los oídos me zumban;
me envuelve un sudor frío y un temblor
me atrapa toda entera; estoy más pálida
que la paja, y ya siento que me queda
poco para la muerte.
...
Sí que son muchas.... y las que quedan aún.
Yo sigo buceando, buscando y encontrando y maravillándome con cada descubrimiento.
Gracias por el poema
Me ha llamado la atención el amor que tienes por la poesía. Permíteme compartir contigo un par de ellos:
Oscuro olvido
Ya no son fuerzas, el aliento apenas,
cansado no oigo la voz del amigo,
perdí la fe que me daba el abrigo,
y la sangre que corrió por mis venas
Dulces me parecen todas las penas,
libertad el peor de los castigos,
agua fresca la más reseca arena,
la mayor riqueza ser un mendigo.
Viento es ahora el único camino,
infinita la indeseable espera,
piadosa la muerte si iza bandera,
que fin ponga a mi maldito destino.
Y no soy más que confusa tierra,
procurando entender el misterio,
razón que se nubla en cementerio,
que la vida en una caja encierra.
Carne pensamiento y todos los sentidos,
insoportables caprichos del azar,
luz que a los dioses pretenden abrazar,
para no apagarse en el oscuro olvido.
El mar de mi velero
Es primero el preciso momento,
de un tiempo que volando de lejos,
es tan corto que evita manejos
que nos libre de su reglamento.
Siendo el segundo más oportuno,
de quien se sabe que en poco viejo,
sólo ve los años como piejo,
y cerca la muerte con veintiuno.
Mas lucha vana tanto infortunio,
de sendas que lucen primavera,
si la parca ha de llegar primera,
negando la luz que trae junio.
Pero es el instante tan severo,
que trueca la memoria por barca,
que tan solo un recuerdo me abarca,
el mar en que boga mi velero.
Incoherente razón
La misma luz que ilumina este cielo,
prende la llama que me quema tanto,
es amor que me embriaga con su canto,
y dolor que surca el alma con su hielo.
Fuerza que da la substancia a mi huerto,
que alimenta caos y abre la brecha,
entre mi mano izquierda y la derecha,
que dice ahora vivo, ahora muerto.
Es azar o meditada incoherencia,
que busca el equilibrio en intento vano,
trocando al joven en afligido anciano,
con los años como única advertencia.
En la fragilidad de este agua helada,
nace el río que estremece a mi vida,
donde se ahoga la razón abatida,
y fe es herida que no sangra nada.
Confuso decir
Confuso decir al ver oscuro,
si sólo adviertes la sombra cierta,
quedando oculta la luz tan yerta,
en donde muere el color más puro.
Mas cómo entender y estar seguro
si todo es razón o amor que alumbra,
el saber y el ser, de esta penumbra.
Pero es triste el caminar alegro,
mirando el uno y el otro flanco,
si en adelante tienes el negro,
cuando sólo puedes ver el blanco.
Dudoso decir si ven tus ojos,
cuando verdad es mentira incierta,
y el caos una puerta que abierta,
jamás conoció ningún cerrojo.
Más la vida quema sus rastrojos,
dando clara la idea segura,
de que es la muerte, lo que perdura.
Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles...
También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza
amarga, espumeante.
Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.
Blas de Otero.
Cuando en las noches largas
una esperanza miente
cuando la angustia es fuerte
sufres, te mueres
Cuando a la puerta triste
llama la tarde fría
quiere tu noche tibia
sufres, te mueres
Y hoy te vi
mirando rosas hoy te vi
tú nunca dices qué hay en ti
Y hoy te vi
Cuando caminas lento
bajo la lluvia fría
cuando las luces pisas
sufres, te mueres
Cuando se acaba el sueño
que te humedece el día
cuando tu cuarto miras
sufres, te mueres
Eduardo Mateo
Cuando el verde del musgo vuelva
a cubrir la pared en sombras
he de ir con el fresco tenue
que ya he esperado, que he de traerte
Cuando pisen mis pies descalzos
donde el sol se quedó caliente
he de andar con el paso nuevo
que se hace rumbo buscando el verso
Cuando bese de nuevo el viento
a los pastos que están creciendo
he de ir a cruzar los campos
y en pos del tiempo que me ha llevado
Cuando vuelva a la sangre aquello
y de pronto quede despierto
ha de ser como flor del mundo
que trae vidas desde la muerte
Eduardo Mateo
Les vengo a dejar algo actual, quizá más comprometido con la realidad social, para los que la poesía es sólo una pieza de museo o hablan de que se crean 'nuevas realidades'... no no, la poesía habla de lo real
Jorge Riechmann
No
ceder
ante Tánatos
ni un grano de maíz
ni una gota de sangre
ni una sílaba:
no
ceder
Alemanes
soñando con vivir en la costa española
Españoles
soñando con vivir en la costa tunecina
Tunecinos
soñando solamente con vivir
EL CAFÉ DE RICK
Desterrado en este cuerpo extraño,
lúcido como nunca,
insatisfecho,
busco un sur que llevarme a la boca,
una saliva ajena,
un gesto en el que revolcar
la esperanza que no tengo.
Es el tiempo de la conciencia
el que me abate.
Miro con suciedad
y veo el mundo nítido y contrastado.
No siento
y presiento el ataque voraz
de exactos adjetivos.
Rumio un permanecer
y un hálito de víctima
enredada en los rincones.
Sin cuerpo bajo estos hombros
caídos como sauces
tan sólo la conciencia
puede armar estrategias
o perpetrar un llanto.
Luis Felipe Comendador
Vicente Luis Mora
La historia terminó
y sólo es un despojo la memoria
pero me invade el resplandor a veces
y en ciegas noches puebla el escenario
vacío e inabarcable de mi cielo
imagen ya sin fondo proyector
como la luz sin luz de las estrellas muertas
acecha la tiniebla en mis palabras
por eso permanecen los poetas
cuando guerras de amor han terminado
por eso no se acaban las canciones
se encargan de contar a los heridos
de declarar estado de emergencia
de llamar a los ángeles del miedo
a que calmen al mundo con sus alas
calla el poeta y queda la canción
como el miedo del ángel cuando acaba
en el sedal del alba diluido
de abanicar la noche con sus plumas
que tanto amor no sirva para nada
tan absolutamente para nada
le he enseñado a mi madre
el libro de poemas
que acaban de publicarme.
La artritis de sus manos
apenas le deja mantenerlo abierto
y sus escasos años de escuela
recorren las palabras
como un niño que gatea
hasta hacer incomprensibles mis versos.
Loca de contento,
orgullosa de su hijo,
le lee un poema a mi padre
que la mira desde el sofá.
Cuando termina,
levanta la cabeza
y ve a mi padre dormido.
Lo despierta
y vuelve a comenzar
hasta tres veces
la lectura...
Yo no digo palabra,
pienso en los amos de la fuerza de los humildes,
en el tiempo delicioso que les robaron,
en la lengua que apenas les dejaron para comer
y reproducirse
en los profesionales del estilo,
en los críticos de las letras,
y en lo lejos que estará siempre
el pueblo sencillo y trabajador
de eso que llaman literatura.
Antonio Orihuela
he empezado a leer esta racopilación, me llevará semanas con mi tiempo ylos poemas. Por eso no se muy bien si repito cosas pero me gustaría traer esta reflexion de Brecht pues puede venir bien el recordarla.
Las muletas
Durante siete años no pude dar un paso
Cuando fui al gran médico,
me preguntó: ¿Por qué llevas muletas?
Y yo le dije: Porque estoy tullido.
No es extraño, me dijo.
Prueba a caminar. Son esos trastos
los que te impiden andar,
¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!
Riendo como un monstruo,
me quitó mis hermosas muletas,
las rompió en mis espaldas y, sin dejar de reir,
las arrojó al fuego.
Ahora estoy curado. Ando.
Me curó una carcajada.
Tan sólo a veces, cuando veo palos,
camino algo peor por unas horas.
Bertolt Brecht (1926)
Mila ezker
tira la escuadra y el cartabón.
Diles
que nada de esto sirve para nada
si se dejan robar sus sueños.
Y sigue
guardando bien guardado
el tuyo.
Antonio Orihuela
Hay en tu ser
cámaras apartadas que no alcanzo,
invernaderos de delicia, lenta
germinación en tu sangre y en tu risa.
Está bien así. De tu retiro tomas
con la frente encendida y en los ojos
una promesa de luz
total para mañana.
Jorge Riechmann
(Saludos para tod@s; en especial para ti, pepeto
Con un grafo
ella escribe en las paredes "resistir",
bufanda rojinegra por la espalda,
minifalda,
Anaclara.
Borra infancia
aprendiendo en Bellas Artes a crecer,
con pechos de rosales sin espinas,
agua marina,
Anaclara.
Es de agua
cuando el hijo se enamora de la sed
y si el niño le regala una amapola
llora sola,
Anaclara.
Nunca encuentra
porque busca siempre el modo de no hallar,
aunque sabe que lo nuevo se conquista,
anarquista,
Anaclara.
Si la hieren
de tan tierna tiene miedo de morir
y entonces pone espinas en las rosas,
temerosa,
Anaclara.
De mañana
va tejiendo los telares de la duda,
aún desnuda preguntándole al espejo
un consejo,
Anaclara.
Hospitales
que conocen la dulzura de sus manos,
los dolores con mirarla ya se olvidan,
fisiatría,
Anaclara.
Si el camino
Anaoscura siempre claro quieres ver,
nunca dejes,
Anaclara tu locura compañera,
tu locura de palomas casi halcones,
tus pasiones,
Anaclara.
Daniel Viglietti
Buenos días.
Les dejo algo de Galeano
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de
pobres, que algun mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni
mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho
que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se
levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la
vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata
y amar, mientras se agota el corazón,
un mundo fiel, aunque perecedero.
Amar el sueño roto de la vida
y, aunque no pudo ser, no maldecir
aquel antiguo engaño de lo eterno.
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.
Francisco Brines
Gracias pepeto; aquí seguimos, de prestado...
Negu... gracias a ti por lo que nos descubres día a día.
Buenas tardes.