–¿Por qué será, mamá, por qué será
que el mosquito pica y después se va?
–¡No sé, José, no lo sé,
quizá, porque la gana se le dé!
–Entonces, mamá, ¿por qué será
que zumba de noche cuando no se ve?
–¡No sé, José, no lo sé,
quizá porque músico se creerá!
–Entonces, mamá, ¿por qué…?
–¡Basta José de preguntar por qué!
–Pero mamá, si no pregunto por qué
¿cómo aprenderé?
(Mis disculpas)
Comentarios
Me parece encontrar la respuesta en tu propio texto. Tú puedes entender porque en ese corazón de madre y educadora llevas impreso el paso de la vida.
En mi caso, desde la "altura" de adulto sin referencias verdaderas, solo por esa tonta creencia de que los años te dan preeminencia, siento como una vergüenza por darle crédito al sonsonete de un niño sin pensar que nos muestra el combustible que hace a la humanidad tan exitosa como especie: la curiosidad.
Gracias por indicármelo.
... esas cosas de ser hermano mayor...
Una observación: Cuando, hace poco, preguntaba a los adultos cosas "embarazosas" en mi más profunda inocencia, ellos solían quedarse un rato patidifusos y cambiaban rápidamente de tema.
¿Cómo pude aprender yo todo lo que sé?
Por adultos no