Amor dame la mano La mano suele ser lo primero que muere pero en tu caso es el fuego que mantiene el incendio y la agonía de la fragilidad presente que ya eres y de la ausencia poderosa que te esquiva en el recuerdo azul. Contigo sé que la verdad -si acaso- finge...
Algunos de nuestros gritos se detienen junto a nosotros y nos miran fijamente como si quisieran consolarnos de ellos mismos.
Algunas palabras que hemos dicho regresan y se paran a nuestro lado como si quisieran convencernos de que llegaron a alguna otra parte.
Algunos de nuestros silencios toman la forma de una mujer que nos abraza como si quisieran secarnos el sudor de las ternuras solitarias.
Algunas de nuestras miradas retornan para comprobarse en nosotros o quizá para permitir que nos miremos desde enfrente como si quisieran demostrarnos que lo que nos ocurre es una copia de lo que no nos ocurre.
Hay momentos y hasta quizá una edad de nuestra imagen en que todo cuanto sale de ella vuelve como un espejo a confirmarla en la propia constancia de sus líneas.
Aterrado por tanto sueño hecho carne, milagro urdido en tu ojo de gato agazapado en tiempos de nostalgia y macerado en el impulso de tu celo, ahora crees que faltará el enigma de tus noches, sin saber que el misterio empieza aquí, en el salto.
Despedida Yo me voy porque en los "subways" no crecen los bejucos; porque ya no huele el aire prisionero de las calles a azafrán, ni a tomillo, ni a hembra en primavera. Me voy porque a los parques les pusieron mordazas. Me voy porque aquí ya no se puede reír a carcajadas; porque los crepúsculos se compran enlatados; porque agonizaron, inermes, los últimos rebeldes. Me voy porque hasta los besos se encuentran censurados. Me voy porque ya ordenaron investigar a la alegría; porque a los niños les raptaron sus hadas; porque a los libros los encerraron en la cárcel. Me voy porque a la muerte la están vendiendo en cápsulas. Me voy porque a las mujeres les rondaron el sexo; porque al alcohol le editaron sus sueños; porque en lugar de saúcos se cultivan barrotes. Porque soltaron, todos, los diques del pavor. Me voy porque en las calles tan sólo ríe el miedo.
"Es bajo tus miradas donde nunca zozobro;
es bajo tus miradas tranquilas donde cobro
propiedades de agua; donde río, parlera,
cubriéndome de flores como la enredadera.
Es bajo tus miradas azules donde sobro
para el duelo; despierto sueños nuevos y obro
con tales esperanzas, que parece me hubiera
un deseo exquisito dictado Primavera:
tener el alma fresca, limpia; ser como el lino
que es blanco y huele a hierbas. Poseer el divino
secreto de la risa; que la boca bermeja
persista hasta el silencio postrero, bella, fuerte,
¡y libre en la corola suprema de la Muerte
con su última abeja!"
Va cayendo la tarde
tranquila y despejada.
Estoy en pleno campo,
mi perro me acompaña.
voy a cruzar la vía,
para seguir mi marcha.
Me detiene el aviso
de un silbato a la distancia.
Un tren que se me acerca
avanza,avanza!, avanza!!
Llega tendida al aire
su cabellera blanca.
Pasa el lujoso expreso.......
Un rebaño se espanta.......
Es que el campo se asusta
de la ciudad que pasa.
Carlos Fernández.
Ninguna orden, ningún estado, ningún gobierno. Hasta aquí no llega la cacería. Desnudos y salvajes y sin nombre colmamos la noche de aullidos de perros cimarrones. Y aunque sabemos que nunca será suficiente gozamos hasta apurar el goce, la piel y las entrañas. Mendigos por las costillas de la tierra dispuestos a ver lo imposible con los ojos más abiertos del mundo.
ARTE POÉTICA
Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde sus manos.
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.
Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.
No engañas a nadie, eres honesta, íntegra, perfecta; anticipas tu precio, te enseñas; no discriminas a los viejos, a los criminales, a los tontos, a los de otro color; soportas las agresiones del orgullo, las asechanzas de los enfermos; alivias a los impotentes, estimulas a los tímidos, complaces a los hartos, encuentras la fórmula de los desencantados. Eres la confidente del borracho, el refugio del perseguido, el lecho del que no tiene reposo. Has educado tu boca y tus manos, tus músculos y tu piel, tus vísceras y tu alma. Sabes vestir y desvestirte, acostarte, moverte. Eres precisa en el ritmo, exacta en el gemido, dócil a las maneras del amor.
Eres la libertad y el equilibrio; no sujetas ni detienes a nadie; no sometes a los recuerdos ni a la espera. Eres pura presencia, fluidez, perpetuidad. En el lugar en que oficias a la verdad y a la belleza de la vida, ya sea el burdel elegante, la casa discreta o el camastro de la pobreza, eres lo mismo que una lámpara y un vaso de agua y un pan. Oh puta_ amiga, amante, amada, recodo de este día de siempre, te reconozco, te canonizo a un lado de los hipócritas y los perversos, te doy todo mi dinero, te corono con hojas de yerba y me dispongo a aprender de tí todo el tiempo.
Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar; que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos puros me vieran pasar. Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, como una romana, para concordar con las grandes olas, y las rocas muertas y las anchas playas que ciñen el mar. Con el paso lento, y los ojos fríos y la boca muda, dejarme llevar; ver cómo se rompen las olas azules contra los granitos y no parpadear; ver cómo las aves rapaces se comen los peces pequeños y no despertar; pensar que pudieran las frágiles barcas hundirse en las aguas y no suspirar; ver que se adelanta, la garganta al aire, el hombre más bello, no desear amar... Perder la mirada, distraídamente, perderla y que nunca la vuelva a encontrar: y, figura erguida, entre cielo y playa, sentirme el olvido perenne del mar.
Soneto de la dulce queja Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua, y el acento que de noche me pone en la mejilla la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla tronco sin ramas; y lo que más siento es no tener la flor, pulpa o arcilla, para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío, si eres mi cruz y mi dolor mojado, si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado y decora las aguas de tu río con hojas de mi otoño enajenado.
Soneto de la dulce queja Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua, y el acento que de noche me pone en la mejilla la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla tronco sin ramas; y lo que más siento es no tener la flor, pulpa o arcilla, para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío, si eres mi cruz y mi dolor mojado, si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado y decora las aguas de tu río con hojas de mi otoño enajenado.
La liberación es una mañana sin guardias silencio en un campo de concentración un sargento negro estadounidense ametrallando los portones o las de tanques rusos rodando sobre las alambradas años de lágrimas corriendo incontrolables los macilentos abalanzándose a los depósitos de comida
tragando puñados de grasa hasta morir despertar del estado de coma
saludarse ante un espejo como si uno fuera un extraño
hacerse decir , “vuelve a casa”
evitar ser violada diciéndole a los soldados de la liberación
que uno tiene "la enfermedad"
caminar por rutas familiares
parando en casas familiares
golpeando a puertas familiares para ver quien retornó
descubriendo qué partes de ti faltan llegar a la casa mirar a los antiguos vecinos que vigilan desde puertas y ventanas mirándote retornar un silencio diferente.
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] " El árbol que andas buscando a veces se llama sol, [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] o también lago, o nube. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] Pero también puedes llamarlo mar, arena o viento.[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] En cada uno de ellos encuentras el árbol de la vida.[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] Lo que te ha engendrado está producido por otro,[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] y así sucesivamente. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]Lo que tú llamas padre, para otro es hijo.[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] Si te atienes a los nombres pierdes de vista el Uno. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]Los nombres son muchos, mientras que el Uno es único. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]Ese es el árbol que estás buscando. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]Te has tomado tu misión al pie de la letra, [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]por eso has fracasado.[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] Así fue como descubrió las raíces del árbol, [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]buscando en su propio corazón. "[/FONT]
Un enorme poema de Ángel González. Merece la pena degustar cada uno de sus giros, de sus palabras, de su música, de su inmensa belleza.
En ti me quedo
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido.
La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo.
La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima).
No importa, sin embargo.
Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, - de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio.
Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
BRINDO POR
MÁS POESÍA, MENOS DISCURSOS
MÁS TRABAJO, MENOS PARO
MÁS RIQUEZA, MENOS DINERO
MÁS SUEÑO, MENOS PESADILLAS
...MÁS LIBERTAD, MENOS CÁRCEL
MÁS LIBROS, MENOS PRENSA ROSA
MÁS CORAJE, MENOS MIEDO
MÁS CARICIAS, MENOS GOLPES
MÁS FIESTAS, MENOS DUELOS
MÁS BESOS, NINGUNA BOFETADA
por todo eso brindo con vosotras y vosotros
Comentarios
La mano suele ser lo primero que muere
pero en tu caso es el fuego
que mantiene el incendio y la agonía
de la fragilidad presente que ya eres
y de la ausencia poderosa que te esquiva
en el recuerdo azul.
Contigo sé que la verdad
-si acaso-
finge...
Antonio J. Mialdea
se detienen junto a nosotros
y nos miran fijamente
como si quisieran consolarnos de ellos mismos.
Algunas palabras que hemos dicho
regresan y se paran a nuestro lado
como si quisieran convencernos
de que llegaron a alguna otra parte.
Algunos de nuestros silencios
toman la forma de una mujer que nos abraza
como si quisieran secarnos
el sudor de las ternuras solitarias.
Algunas de nuestras miradas
retornan para comprobarse en nosotros
o quizá para permitir que nos miremos desde enfrente
como si quisieran demostrarnos
que lo que nos ocurre
es una copia de lo que no nos ocurre.
Hay momentos y hasta quizá una edad de nuestra imagen
en que todo cuanto sale de ella
vuelve como un espejo a confirmarla
en la propia constancia de sus líneas.
Así se va integrando
nuestro pueblo más secreto.
Roberto Juarroz
Aterrado
por tanto sueño
hecho carne,
milagro
urdido en tu ojo
de gato
agazapado en tiempos
de nostalgia
y macerado en el impulso
de tu celo,
ahora crees que faltará
el enigma
de tus noches, sin saber
que el misterio
empieza aquí, en el salto.
Beatriz Basile
Yo me voy porque en los "subways" no crecen los bejucos;
porque ya no huele el aire prisionero de las calles
a azafrán, ni a tomillo, ni a hembra en primavera.
Me voy porque a los parques les pusieron mordazas.
Me voy porque aquí ya no se puede reír a carcajadas;
porque los crepúsculos se compran enlatados;
porque agonizaron, inermes, los últimos rebeldes.
Me voy porque hasta los besos se encuentran censurados.
Me voy porque ya ordenaron investigar a la alegría;
porque a los niños les raptaron sus hadas;
porque a los libros los encerraron en la cárcel.
Me voy porque a la muerte la están vendiendo en cápsulas.
Me voy porque a las mujeres les rondaron el sexo;
porque al alcohol le editaron sus sueños;
porque en lugar de saúcos se cultivan barrotes.
Porque soltaron, todos, los diques del pavor.
Me voy porque en las calles tan sólo ríe el miedo.
Luis Zalamea
Es bajo tu mirada
"Es bajo tus miradas donde nunca zozobro;
es bajo tus miradas tranquilas donde cobro
propiedades de agua; donde río, parlera,
cubriéndome de flores como la enredadera.
Es bajo tus miradas azules donde sobro
para el duelo; despierto sueños nuevos y obro
con tales esperanzas, que parece me hubiera
un deseo exquisito dictado Primavera:
tener el alma fresca, limpia; ser como el lino
que es blanco y huele a hierbas. Poseer el divino
secreto de la risa; que la boca bermeja
persista hasta el silencio postrero, bella, fuerte,
¡y libre en la corola suprema de la Muerte
con su última abeja!"
Alfonsina Storni
Va cayendo la tarde
tranquila y despejada.
Estoy en pleno campo,
mi perro me acompaña.
voy a cruzar la vía,
para seguir mi marcha.
Me detiene el aviso
de un silbato a la distancia.
Un tren que se me acerca
avanza,avanza!, avanza!!
Llega tendida al aire
su cabellera blanca.
Pasa el lujoso expreso.......
Un rebaño se espanta.......
Es que el campo se asusta
de la ciudad que pasa.
Carlos Fernández.
Ninguna orden, ningún estado,
ningún gobierno.
Hasta aquí no llega la cacería.
Desnudos y salvajes y sin nombre
colmamos la noche
de aullidos de perros cimarrones.
Y aunque sabemos
que nunca será suficiente
gozamos hasta apurar el goce,
la piel y las entrañas.
Mendigos por las costillas de la tierra
dispuestos a ver lo imposible
con los ojos más abiertos del mundo.
David Eloy
Hola, Nada
Gracias por tu aportación.
Las flores del romero,
niña Isabel,
Hoy son flores azules,
mañana serán miel.
Góngora.
5
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
... Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
ARTE POÉTICA
Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde sus manos.
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.
Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.
Cada vez me emocionan más los poemas de este sección y eso que yo soy difícil de emocionar...;)
Desde la fría Budapest os envío un abrazo muy grande. A ver si mañana consigo dejaros algo.
Un abrazo, compañeros.
Pepeto, compañero, un abrazo desde la distancias.
Nada; gracias
Aljan, un besazo. Déjate querer por la poesía.
Saludos a todos los amigos de las palabras.
Villancico de las manos vacías
Yo tenía
tanta rosa de alegría,
tanto lirio de pasión,
que entre mano y corazón,
el Niño no me cabía.....
Dejé la rosa primero.
Con una mano vacía
_noche clara y alba fría_
me eché a andar por el sendero.
Dejé los lirios después.
Libre de mentiras bellas,
me eché a andar tras las estrellas
con sangre y nieve en los pies.
Y sin aquella alegría,
pero con otra ilusión,
llena la mano y vacía,
cómo Jesús me cabía
_y cómo me sonreía!!_
entre mano y corazón.
Jose María Pemán.
Dejo uno cortito de Ocampo S.
Lo único que sabemos
es lo que nos sorprende:
que todo pasa, como
si no hubiera pasado.
No engañas a nadie, eres honesta, íntegra, perfecta;
anticipas tu precio, te enseñas;
no discriminas a los viejos, a los criminales, a los tontos, a los de otro color;
soportas las agresiones del orgullo, las asechanzas de los enfermos;
alivias a los impotentes, estimulas a los tímidos, complaces a los hartos, encuentras la fórmula de los desencantados.
Eres la confidente del borracho, el refugio del perseguido, el lecho del que no tiene reposo.
Has educado tu boca y tus manos,
tus músculos y tu piel, tus vísceras y tu alma.
Sabes vestir y desvestirte, acostarte, moverte.
Eres precisa en el ritmo, exacta en el gemido, dócil a las maneras del amor.
Eres la libertad y el equilibrio; no sujetas ni detienes a nadie;
no sometes a los recuerdos ni a la espera. Eres pura presencia, fluidez, perpetuidad.
En el lugar en que oficias a la verdad y a la belleza de la vida,
ya sea el burdel elegante, la casa discreta o el camastro de la pobreza,
eres lo mismo que una lámpara y un vaso de agua y un pan.
Oh puta_ amiga, amante, amada, recodo de este día de siempre, te reconozco,
te canonizo a un lado de los hipócritas y los perversos, te doy todo mi dinero, te corono con hojas de yerba
y me dispongo a aprender de tí todo el tiempo.
Jaime Sabines
Dolor
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...
Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
un saludo
Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.
García Lorca
Precioso, pepeto.
Abrazo interoceánico
una mañana
sin guardias
silencio en un campo de concentración
un sargento negro estadounidense ametrallando los portones
o las de tanques rusos rodando sobre las alambradas
años de lágrimas corriendo incontrolables
los macilentos abalanzándose a los depósitos de comida
tragando puñados de grasa hasta morir
despertar del estado de coma
saludarse ante un espejo como si uno fuera un extraño
hacerse decir , “vuelve a casa”
evitar ser violada diciéndole a los soldados de la liberación
que uno tiene "la enfermedad"
caminar por rutas familiares
parando en casas familiares
golpeando a puertas familiares para ver quien retornó
descubriendo qué partes de ti faltan llegar a la casa
mirar a los antiguos vecinos que vigilan desde puertas y ventanas mirándote retornar un silencio diferente.
Arrasa un bosque y aplasta a cien hombres.
Pero tiene un defecto:
necesita un conductor.
General, tu bombardero es poderoso.
Vuela más rápido que la tormenta y carga más que un elefante.
Pero tiene un defecto:
necesita un piloto.
General, el hombre es muy útil.
Puede volar y puede matar.
Pero tiene un defecto:
puede pensar.
Bertolt Brecht
Gabriel Aresti, 1963
Defenderé
la casa de mi padre.
Contra los lobos,
contra la sequía,
contra la usura,
contra la justicia,
defenderé
la casa
de mi padre.
Perderé
los ganados,
los huertos,
los pinares;
perderé
los intereses,
las rentas,
los dividendos,
pero defenderé la casa de mi padre.
Me quitarán las armas
y con las manos defenderé
la casa de mi padre;
me cortarán las manos
y con los brazos defenderé
la casa de mi padre;
me dejarán
sin brazos,
sin hombros
y sin pechos,
y con el alma defenderé
la casa de mi padre.
Me moriré,
se perderá mi alma,
se perderá mi prole,
pero la casa de mi padre
seguirá
en pie.
Hola
Allá va el olor
de la rosa
Cógelo en tu sinrazón!
Allá va la luz
de la luna!
Cógela en tu plenitud!
Allá va el cantar
del arroyo!
Cógelo en tu libertad!
Juan Ramón Jiménez.
Sí; es cierto.
Gabriel Aresti fue un hombre fabuloso. Lástima que muriera tan joven.
Era la voz de muchos ¿verdad Jack?
Un abrazo.
Nada, pepeto; saludos.
POESIA
Dirán
que esto
no es
poesía,
pero
yo les diré
que la poesía
es
un martillo.
Gabriel Aresti, 1963
El deseo
procura archipiélagos vivos,
desmesura radiante, verdor,
sangre amazona.
Y sólo encuentra enjaulada furia.
Muslos abandonados
sin salario de espuma.
Ana Emilia Lahite
Saludos
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] " El árbol que andas buscando a veces se llama sol, [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] o también lago, o nube. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] Pero también puedes llamarlo mar, arena o viento.[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] En cada uno de ellos encuentras el árbol de la vida.[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] Lo que te ha engendrado está producido por otro,[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] y así sucesivamente. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]Lo que tú llamas padre, para otro es hijo.[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] Si te atienes a los nombres pierdes de vista el Uno. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]Los nombres son muchos, mientras que el Uno es único. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]Ese es el árbol que estás buscando. [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]Te has tomado tu misión al pie de la letra, [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]por eso has fracasado.[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial] Así fue como descubrió las raíces del árbol, [/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]buscando en su propio corazón. "[/FONT]
[FONT=Trebuchet MS, Tahoma, Arial]Rumi [/FONT]
Merece la pena degustar cada uno de sus giros, de sus palabras, de su música, de su inmensa belleza.
En ti me quedo
después de haber avanzado un paso hacia ella,
retrocedo a velocidad indecible,
alegre casi como quien dobla la esquina de la
calle donde hay una reyerta,
llorando avergonzado como el adolescente
hijo de viuda sexagenaria y pobre
expulsado de la escuela vespertina en la que era becario.
Estoy aquí,
donde yo siempre estuve,
donde apenas hay sitio para mantenerse erguido.
La soledad es un farol certeramente apedreado:
sobre ella me apoyo.
La esperanza es el quicio de una puerta
de la casa que fue desarraigada
de sus cimientos por los huracanes:
quicio-resquicio por donde entro y salgo
cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio),
del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo),
del todo (me hace daño) al nada (me lastima).
No importa, sin embargo.
Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente
la distancia que separa Tokio de Copenhague,
pero con más rapidez todavía
me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros
de mí mismo,
de prisa,
muy de prisa,
en un abrir y cerrar de ojos,
en sólo una diezmilésima de segundo,
lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora,
que me permite,
si mis cálculos son correctos,
estar en este instante aquí,
después mucho más lejos,
mañana en un lugar sito a casi mil millas,
dentro de una semana en cualquier parte
de la esfera terrestre,
por alejada que os parezca ahora.
Consciente de esa circunstancia,
en muchas ocasiones emprendo largos viajes;
pero apenas me desplazo unos milímetros
hacia los destinos más remotos,
la nostalgia me muerde las entrañas,
y regreso a mi posición primera
alegre y triste a un tiempo
-como dije al principio:
alegre,
porque sé que tú eres mi patria,
amor mío;
y triste,
porque toda patria, para los que la amamos,
- de acuerdo con mi personal experiencia de la patria-
tiene también bastante de presidio.
Así,
en ti me quedo,
paseo largamente tus piernas y tus brazos,
asciendo hasta tu boca, me asomo
al borde de tus ojos,
doy la vuelta a tu cuello,
desciendo por tu espalda,
cambio de ruta para recorrer tus caderas,
vuelvo a empezar de nuevo,
descansando en tu costado,
miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,
digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,
y si cierras los ojos cierro también los míos,
y me duermo a tu sombra como si siempre fuera
verano,
amor,
pensando vagamente
en el mundo inquietante
que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
Ángel González
MÁS POESÍA, MENOS DISCURSOS
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MÁS RIQUEZA, MENOS DINERO
MÁS SUEÑO, MENOS PESADILLAS
...MÁS LIBERTAD, MENOS CÁRCEL
MÁS LIBROS, MENOS PRENSA ROSA
MÁS CORAJE, MENOS MIEDO
MÁS CARICIAS, MENOS GOLPES
MÁS FIESTAS, MENOS DUELOS
MÁS BESOS, NINGUNA BOFETADA
por todo eso brindo con vosotras y vosotros
(extraído del Foro de la Izquierda, Ezkergunea)