Hoy, catorce de febrero, ha habido cierta tensión en casa. Mi madre, que como siempre se desvive en los trabajos del hogar, parecía más abstraída que de costumbre. Mi padre maldiciendo todo el santo día al pobre Valentín, que si odia esta fecha, que si lo hacen sólo para ganar dinero...
Pero aunque no lo saben, hoy es uno de esos días en los que lo único que me apetece hacer es mirar por la ventana, buscando algo con la mirada, es posible que espere en mi subconsciente poder avistar el continente que dejé atrás. Aunque no fue eso lo único de lo que me separaron. Mi casa, mis amigos, mi familia. Todos quedaron allí, al otro lado del mar.
Hoy es el fatídico día en el que se selló mi destino.
Nunca pude presenciarlo, pero a través de minúsculos fragmentos que mi madre dejaba escapar fui tejiendo la imagen de aquel día, casi veinte años atrás. Las mesas llenas de aperitivos, al aire libre, rodeadas de gente sonriente vestida de etiqueta. Un altar, un cura, una pareja. Ella, radiante y con la cara lavada. Él más feliz de lo que estuvo en toda su vida. Ambos pronunciando, uno tras otro, el <<Sí quiero>>.
Mas no fui fruto de aquella boda, no, sino del engaño, la traición, el amor prohibido y el odio. Nada mas que una criatura que nunca debió haber existido. Porque lo que a mi me dio la vida, le dio muerte a mis dos seres más amados.
Y hoy, como otros tantos años, me pregunto si él se acordará del día que se casó con mi madre... Y ya de paso, si se acordará de mí.
Comentarios
Lo has escrito tan bien que da ganas de ayudar al personaje, y decirle al oído que no se preocupe; pero tienes más ganas todavía de seguir leyendo, y descubrir cómo el personaje supera esas controversias hasta, por ejemplo, ser feliz. Un saludo!
tu no tienes la culpa,mi niña,vive,disfruta y se feliz.
no me gustan estan lineas,pues se que te hacen daño.asi que cambia la visión que tienes y pasa página,animo.
un beso de tu amiga que te quiere.