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Irrupción del amor

eledendoeledendo Gonzalo de Berceo s.XIII
editado febrero 2011 en Literatura
… veloz, voraz e inaprehensible viene y surge en luz y guerra
un pálpito de amor;
y así, ingente, sin aviso abre puertas, remueve, incendia y derriba entablamentos,
enloquece sangres y marcha cual dios que hubiese de crear un universo
sin divinas ciencias, sin faz ni magnitud;
¡ y ay, ay de mí las veces que lo oí…!
… y el pecho es ante él cebolla blanca, miel o cera, ámbar, pétalo,
y los ojos azafrán,
y el mar absolutamente sólo flanco abrasador sin piedad
ni ley;
por tanto, cuando de pronto se ausenta y queda el corazón entre sierpes y sombras,
harapos y cuchillos, y pregunta o maldice el por qué de las horas y las noches de plomo,
ah, entonces, vaciado el cuerpo, comido o dañado,
todo en él se torna veloz, voraz e incomprensible y es lóbrega guarida
de sierpes y de harapos, pedradas y cuchillos;
y ay de mí, las veces que hube de morir de frío por edades, eones y épocas,
ay, ay de mí;
... y miradme hoy,
mis iris son aún de mármol y canela.

Comentarios

  • eledendoeledendo Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2011
    ...
    eledendo escribió : »
    … veloz, voraz e inaprehensible viene y surge en luz y guerra



    un pálpito de amor;


    y así, ingente, sin aviso abre puertas, remueve, incendia y derriba entablamentos,


    enloquece sangres y marcha cual dios que hubiese de crear un universo


    sin divinas ciencias, sin faz ni magnitud;


    ¡ y ay, ay de mí las veces que lo oí…!


    … y el pecho es ante él cebolla blanca, miel o cera, ámbar, pétalo,


    y los ojos azafrán,


    y el mar absolutamente sólo flanco abrasador sin piedad


    ni ley;


    por tanto, cuando de pronto se ausenta y queda el corazón entre sierpes y sombras,


    harapos y cuchillos, y pregunta o maldice el porqué de las horas y las noches de plomo,


    ah, entonces, vaciado el cuerpo, comido o dañado,


    todo en él se torna veloz, voraz e incomprensible y es lóbrega guarida


    de sierpes y de harapos, pedradas y cuchillos;


    y ay de mí, las veces que hube de morir de frío por edades, eones y épocas,


    ay, ay de mí;


    ... y miradme hoy,


    mis iris son aún de mármol y canela.




  • eledendoeledendo Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2011
    ...
    eledendo escribió : »
    … veloz, voraz e inaprehensible viene y surge en luz y guerra



    un pálpito de amor;


    y así, ingente, sin aviso abre puertas, remueve, incendia y derriba entablamentos,


    enloquece sangres y marcha cual dios que hubiese de crear un universo


    sin divinas ciencias, sin faz ni magnitud;


    ¡ y ay, ay de mí las veces que lo oí…!


    … y el pecho es ante él cebolla blanca, miel o cera, ámbar, pétalo,


    y los ojos azafrán,


    y el mar absolutamente sólo flanco abrasador sin piedad


    ni ley;


    por tanto, cuando de pronto se ausenta y queda el corazón entre sierpes y sombras,


    harapos y cuchillos, y pregunta o maldice el porqué de las horas y las noches de plomo,


    ah, entonces, vaciado el cuerpo, comido o dañado,


    todo en él se torna veloz, voraz e incomprensible y es lóbrega guarida


    de sierpes y de harapos, pedradas y cuchillos;


    y ay de mí, las veces que hube de morir de frío por edades, eones y épocas,


    ay, ay de mí;


    ... y miradme hoy,


    mis iris son aún de mármol y canela.




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