Capítulo 2
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[FONT="]Viento. Viento es lo que se siente, lo único, lo veraz que se siente cuando se está solo en el patio de su casa. El silbido del viento y el trinar de los pajarillos traían una sensación de calma y placidez que sólo podría ser conseguida en las vacaciones, cuando los camiones que pasaban frente a mi casa no gritaran sus quejumbrosos bocinazos y emitieran sus bruñidos al son de un día apacible. Eran días ideales como para escribir sentado en el pasto del propio jardín. Escribir las memorias o bien deleitarse con la tranquilidad y calma, que no podía ser conseguida cuando se estaba frente a un profesor o cuando se veía obligado uno a lanzar goles en un partido.[/FONT]
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[FONT="]Al atardecer, cuando llegó mi padre y mi madre, pensé en dirigirme a ella y preguntarle a dónde íbamos a ir de vacaciones. Pese a que estaba cansada, esperé, hasta que fue el momento preciso para preguntarle.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]Viña del mar, Coquimbo, La Serena. ¡oh! Hay muchos lugares a donde se podría ir.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]¿Y por qué no vamos a donde nos quede más cerca? ¿Qué tal Algarrobo? Es cercano y bonito, el viaje no te estresará.[/FONT]
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[FONT="]Pareció la mejor alternativa. Yo llamé a Roberto para preguntarle si iba a ir a Algarrobo en las vacaciones también, pero se ausentó mucho tiempo y no pude establecer comunicación con él. Era frecuente que fuera para allá, pero parecía que este año no estaba decidido a ir, por lo menos eso fue lo que creí haberle escuchado en Noviembre. Bueno, no iba a esperarlo a él para ir y divertirme en Algarrobo, quizá me encontrara con Jaime en Viña del Mar. Pero ante todo, pasaría unas regias vacaciones jugando vóley en la playa con mi hermano chico, y quizá escribiendo mis memorias en la arena de la playa, y conociendo gente en los bares o en la misma playa.[/FONT]
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[FONT="]Dicho y hecho, nos fuimos a Algarrobo. Arrendamos una casa en el centro del lugar por un mes. Fue una alegría para mí, después de un arduo recorrido por tercero medio (el colegio) aprendiendo tonteras que no eran mi vocación, me avoqué ahora a pasarlo bien. Lo primero que hicimos con mis padres y mi hermano fue ir a comer unas papas fritas al “Hoyo”, un restaurante tipo comida chatarra ubicado en pleno centro. Toda la juventud se encontraba congregada ahí, en especial por un local de videojuegos no muy a la moda que se encontraba al lado y del que salía un ruido estrepitoso. [/FONT]
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[FONT="]De repente, vi pasar a una niña rubia atrás de la baranda, muy rápido como una liebre, que se me hacía familiar. No había mucho que hacer y eso me gustaba, el momento era ideal como para leer un libro o armar un rompecabezas en familia, o bien, pasear por la playa a “pata pelada”. Por eso es que aprovechamos con mi hermano de jugar vóley en la arena. No fue nada del otro mundo, mi hermano perdía con mucha facilidad y yo ganaba con mucha gracia, ganándome el respeto y la admiración de muchas niñas que se paseaban por ahí. No en vano yo era bueno para los deportes, quizá demasiado aguerrido.[/FONT]
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[FONT="]Mi hermano se fue a la casa, mientras yo aproveché de dar un paseo por la playa. En una de esas, encontré una feria artesanal en las inmediaciones la que me llamó poderosamente la atención. La recorrí entera. Era un fiesta (por el colorido de la feria) de sábanas, abrigos, gazas y juguetes también, todo lo que uno querría para estar a la moda, sin embargo no por eso no me podría encontrar con algo útil que comprar: un juego de paletas de tenis de playa con pelota. Quizá fuera mejor entretenimiento para jugar con mi hermano, quizá él maniobrara mejor las paletas de palo que sus propias manos en el vóley.[/FONT]
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[FONT="]Aproveché de paletear un poco la pelota solo en la playa y emprendí la marcha. Recorriendo solo los campos inmensos de arena de playa al sol del atardecer me había cansado, una coca-cola me haría bastante bien en esos momentos, pero no había más “plata”, me la había gastado toda en el par de paletas. Estaba en esos momentos en que uno cree que está delirando, y vi correr con mucha compañía a una mujer con un paño en la cabeza que se me hacía familiar, estaba con la familia, y parecía jugar con su hermana a pillarse. Yo, el tontorrón, me quedé mirándola, y ella, también por casualidad quedó clavada mirándome. En eso, se sacó el paño y yo reaccioné (cómo tan bobo de quedarme clavado) y miré para otro lado cuando, por mi oído derecho alcancé a escuchar -¿ahora me reconoces, o no me reconoces para na…?- Di vuelta la cara, y sólo pude poner una mueca de sorpresa. ¡Era Marta! Marta. Estaba con su familia de causalidad “veraneando” igual que nosotros, qué alegría, la saludé de beso y la abracé, fue increíble, le pregunté hace cuánto estaba aquí y saludé a su familia. Ella me recibió también con una alegría única, después de todo éramos amigos, y amigos del alma. Le propuse que dejara a su familia por unos segundos (que después la adelantaría) y compartiéramos un poco jugando paletas en la playa, ella aceptó.[/FONT]
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[FONT="]Era muy buena, así que no me aburrí en absoluto ni tampoco la degradé diciéndole, por ejemplo, que era muy mala y que resultaba aburrido jugar con ella, me comporté como todo un caballero. Qué alegría, lo repito una y otra vez, sentía aquellas maripositas en el estómago que con el tiempo se van disipando. Luego de que terminamos (o nos cansamos) de jugar, ella me dijo que tenía que adelantar a su familia, pero que nos viéramos pronto, por ejemplo en la noche en la feria, y que después veríamos, qué más hacemos, yo le dije que sería genial, que salgamos, y qué bueno, ella tenía más amigos con quien verse, que estaba genial nuevamente. Fue genial, yo me sentía en las estrellas ya, y no dudé en contárselo a mis papás al llegar, que ya encontré una amiga y que todo estaba bien, el “veraneo” más grande de nuestras vidas.[/FONT]
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[FONT="]En la noche me la encontré, estaba preciosa. [/FONT]
Comentarios
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]¡Hey! Tú, el nuevo – me dijo alguno de los amigos de Marta- ayúdanos a hacer una fogata.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]¿Fogata?- repliqué yo- si yo no se hacer fogatas.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]No importa, no necesitamos experiencia aquí.[/FONT]
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[FONT="]Y así, aprendí en la marcha a hacer una fogata gigante para que todos nos reuniéramos en torno al fuego de la azul noche. Después se pusieron a cantar cantos de Víctor Jara en medio de la noche para amenizarla. Yo, aproveché de sentarme al lado de Marta, quien estaba solita esa noche. Mientras tocaban la guitarra y otros se regodeaban del alcohol tomado, borrachos en la noche casi hasta darse vuelta. Ahí fue cuando me di cuenta que no todos podemos ser felices, algunos que se golpean, otros que hablan incoherencias, otros que les falta una mujer, y a unos que pelearon con su mujer, tampoco faltaban los que pese a eso, no podían degustar el olor leve de los eucaliptus que hacía que uno apreciara la vida.[/FONT]
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[FONT="]Fue ahí, después de esa revelación, que pude entrar en el círculo cerrado momentáneo de mi amada. No le recité poemas cursies, sino más bien estimulé sus labios suavemente. Así y con eso, nos apartamos unos pasos de la fogata y fuimos al círculo de las rocas, ahí todo fue amor, sin duda, de esos momentos en que, por arte de magia, descubrimos al otro, aquellos en que el silencio, los grillos y el trinar de las gaviotas, tiñen la escena de calma, y así, nos damos cuenta que estamos enamorados, y así fue que la besé, en silencio. Pero a la vez me pregunté… ¿qué es el amor? ¿Qué es esa cosa esquiva y que siempre la evitamos cuando nos comprometemos? Siempre pasa, cuando creemos haber atrapado su significado se convierte en otra cosa, y es por eso que pensamos que no lo podemos comprender… ¿un beso es el amor? Sin lugar a dudas es más que eso. El amor… quizá nunca lo comprenderé. Yo creo que… sólo estaba en las inmediaciones de la lujuria, pero una lujuria sana, un erotismo necesario del hombre, y más que nada porque Marta era bella y amable ¿quién no se podría resistir a quererla, y amarla?.[/FONT]
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[FONT="]Bellos días pasamos juntos, nos quisimos como nunca antes nos habíamos querido, recuerdo que haber ido a pasear en bote y fue la máxima diversión a la que pudimos aspirar. La pasamos bien en especial cuando estuvimos en la playa del centro tendidos frente a la luna y las estrellas contemplando el firmamento. Al último y no menos importante de los días, la presenté a mis padres, en una armoniosa hora del té.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Fue una rica once- dijo el papá[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Así que son compañeros de colegio…- dijo la mamá.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Sí- respondió Marta- nos conocimos haciendo un trabajo de historia.[/FONT]
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[FONT="]Después, todos nos quedamos mirándonos las caras, en medo de un silencio necesario para que se suelta la conversación.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]¿Sabes, Marta? Daniel es un niño muy especial. Siempre ha sido bueno para todo. Excepto…- dejó en suspenso el papá.[/FONT]
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[FONT="]Ese excepto me hizo sentir una suerte de suspenso. No quería escucharlo, pero aquí me daba cuenta que papá iba a hablar algo muy diferente a lo escuchado.[/FONT]
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[FONT="]- [/FONT][FONT="]Excepto por la motricidad gruesa cuando pequeño- siguió la mamá[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Sí, él se pegaba contra las mesas y las paredes cuando trataba de pasar debajo de la mesa o cruzar una puerta- dijo el papá[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]¡Ah, sí! Que divertido- respondió Marta[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Sí, una vez estaba tan entretenido corriendo por el baño de su casa y el pasillo, entrando y saliendo, que él se golpea contra la taza del excusado, y como era más grande se cae de cabeza en piquero al agua- agregó con una risa[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Oh, qué vergüenza- respondió Marta con una sonrisa.[/FONT]
[FONT="]- [/FONT][FONT="]Lo peor de todo es que la taza amaneció con menos agua de la que originalmente había- siguió la mamá[/FONT]
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[FONT="]Yo supuse que los padres generalmente hacen esto con las novias de sus hijos, seguramente para divertirse o amenizar las relaciones.[/FONT]