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¿Qué estarías dispuesta a hacer si un día te despertaras en una celda y descubrieras que eres la principal sospechosa del asesinato de tu marido?
La vida de Aída Lizaro era perfecta. Un amante esposo, una casa bonita, dinero y el estatus social necesario para ser alguien en la vida. Lo tenía todo a su alcance hasta que un día despierta desmemoriada encerrada tras una pared de barrotes y con la única certeza de que ella no lo hizo, por mucho que las pruebas se empeñen en insinuar lo contrario.
Una prostituta, un enfermero y un niño serán los encargados de derribar y reconstruir la falsedad del matrimonio Delveccio. Tres testigos de una vida llena de abusos y mentiras, apariencias y dolor. Tres testimonios que se encargarán de abrir los ojos a la vergüenza y a la desesperación.
¿Qué harías para conservar tu propia vida y la de los seres que más amas si el resto del mundo te diera la espalda? ¿Cuántos golpes se pueden soportar sin gritar?
Su silencio era el arma favorita de Carlo Delveccio y eso le dio alas a Aída para volar. Amor, pasión, debilidad, sangre y una bonita canción de fondo hablando de muerte y liberación. Meses atrás, cuando la música no paraba de
sonar.
Comentarios
¿Cómo se documenta el escritor para este tipo de temas?
¿Nos cuentas un poco cómo fuiste formando la historia?
Besos!
Pues verás, la verdad es que tuve que hacer bastante preparación. Leí muchísimos casos de maltrato, varios artículos de profesionales sobre el comportamiento de éstas y algún que otro libro de psicología.
También hay mucho de creación personal ahí dentro. El proceso de escritura fue bastante duro, la verdad. El ponerme en la piel de los distintos protagonistas me dejaba agotadísima. Los sentimientos que había, casi todos, eran muy oscuros. Mucho odio, mucha rabia... Y todo eso lo tenía que sentir y asimilar dentro de mí.
Quienes han leído la historia coinciden en lo mismo, sobresale la crítica y no sólo se aborda la parte débil de la situación.