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Cleo (1)

paraclixisparaclixis Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
editado mayo 2010 en Narrativa
And the heart must pause to breathe
Lord Byron


Cleo despertó sudorosa, sobrecogida, nerviosa, había tenido una pesadilla y experimentado un estado de paroxismo; un inoportuno sueño en el que caía lluvia como un manantial de lágrimas y simultáneamente emergían llamas del sueño, dando la impresión de hallarse simbólicamente en un auténtico averno. Una vez hubo despertado, para relajarse y apagar su sed, bebió un vaso de agua.

Llevaba varios días anegada por angustiosas pesadillas, probablemente por efectos colaterales de los psicofármacos que ha de consumir, unos para inducirla al sueño y otros, llamados antidepresivos. Según uno de esos doctores que ha venido tratando durante meses, los fármacos son causa directa y ocasional de esas turbulencias nocturnas. En fin, no es que necesariamente seamos una urdimbre de leyes naturales, físico-químicas, pero el caso es que esta adolescente debido a las alteraciones patológicas que padece, requiere medicación.

A los efectos de conocer algo más de Cleo, concretamente de su entorno, he aquí un inciso: hay una mujer, su madre, con quién ella cohabita; una persona que manifiesta muy exigua empatía y calidez afectiva hacia su hija.

Cleo y también su madre, echan de menos al padre, que falleció cinco años atrás, y conforme hubo ocurrido tal acontecimiento tanto una como otra sufrieron importantes alteraciones anímicas.

Durante un largo tiempo la madre la obligaba coactivamente a desistir de permanecer encerrada en su habitación, aunque poco a poco fue menguando su paciencia, hacia una escalofriante indiferencia.

- Cleo, hija, sal de ahí, no seas obstinada.
- Déjame en paz.
- De acuerdo, pero luego no vengas a suplicarme una palabra que te tranquilice.
- Palabras... si siempre has estado distante.
- Lo que tú digas, pero la medicación para que estés mejor no te falta, ni eso ni todas tus comodidades.
- ¡Bah!, vete, quiero descansar.

Cleo hibernaba en una recámara aparte. Pagana o transgresora, ingenua o blanda. Ella reía hacia adentro...

Con respecto a la habitación antes mencionada, para hacerse una idea, se encuentra desde la entrada, al final de un largo pasillo a la izquierda, pequeña y con una ventana con vistas a un arroyo que arrastra agua poco cristalina, y que ella evitaba contemplar. Pero no obviaba ver el sol, la luna, el palpar la vehemencia del viento, todo eso para
Cleo abrigaba un significado singular teñido de un cándido romanticismo con hilos enhebrados de sentimiento lúgubre; la naturaleza, todo en cuanto la rodeaba fluctuaba entre una profunda belleza y la destrucción en latencia.

Su mente es extraordinariamente creativa, ella crea entidades fantasmagóricas, irreales, que la guían como si fuesen mentores. Ideó dos personajes en principio, uno de los cuáles funcionaba como una invitación a dejarse empapar por los efluvios de lo bello y el optimismo, mientras que el otro le señala que la vida es esencialmente pérfida y despótica y por consiguiente hay que atenerse a lo nefasto.

Luego de haberlos creado, decidió dar nombre a esos seres imaginarios, para lo que empleó un método poco ortodoxo si se quiere. Recogió un periódido y recortó cada una de las letras del alfabeto, tres de cada, y las colocó en una bolsa para sortearlas e irlas extrayendo. El primero fue bautizado como O...h...l...a...b, Ohlab.

- ¡Ya!, Ohlab - dijo, eufórica.

Para el segundo, aparecieron los nombres de Aleph, Visna, Thour, pero le apeteció llamarlo Visna, el del pesimismo. Curiosamente cinco letras escogía para todos y cada uno de los nombres. Pocos días después, Cleo inventa otro ser, nuevas letras surgieron, primero la "s", y luego la "a", "h", "u", "r".
Será Sahur.

- A ti te llamaré Sahur - dijo ella entusiasmada.
- Muy bien, seré Sahur, o mejor, el Sahur, y me podrás localizar en las ventanas, los espejos, o dónde quieras, si te concentras en ti misma.
Cleo, estupefacta, no era consciente de que Sahur tuviese un desdoblamiento autonómico.
- Al crearte, pensé en que ejercieras de mediador entre Ohlab y Visna. Un amigo que me dé equilibrio y que me ayude.
- Ten calma. Tengo esas funciones y algo más que luego te enseñaré.
- No me dejes con la intriga.
- Pronto me conocerás más y mejor. Recuerda, búscame en las ventanas, espejos, o...

El Sahur, un elemento que obra como piedra angular en la vida de Cleo, un ser jerárquicamente superior a los anteriores, de tal relevancia que otorgaba a las ventanas una cualidad sorprendente que las despojan de la humilde y esencial condición de agujero al extrarradio, lo mismo que a los espejos los convertía en algo más que repeticiones virtuales y simultáneas de cuerpos.

Este producto de la mente de Cleo, se caracteriza por formar una esfera de color tornasolado que a veces mudaba a negro, y a través de ella, Cleo era capaz de ver el universo desde todas sus perspectivas, el orbe de manera holística. ¡Sorpresa!.

Las visiones del contaminado arroyo, del sol como foco luminoso del tamaño sensorial de un puño, se mistificaban, sufrían un giro colosal, ahora Cleo veía cumbres de montañas nevadas, pirámides, torres, edificios, jardines, modestas barriadas, aviones, elefantes, gorriones, tortugas gigantes, empalizadas, supernovas, cinturones de asteroides, gente caminando; resultaba magnífico y hasta espeluznante estar cara a cara con la armonía gráfica del cielo; sentirse partícipe del decurso de la Naturaleza, la Madre Tierra.

Cleo se veía reflejada, duplicada en el espejo único de su cuarto, sus ojos grises rezuman dulzura, miedo, suspicacia, tristeza, su llanto mitigaba su desazón, el Sahur le abría puertas hacia la magia, la fantasía. También oía voces, al margen de la voz del Sahur; voces provinientes aparentes del exterior o relativas a sus eventuales alucinaciones, voces que se preguntaban sobre cuestiones tales como, ¿por qué los seres humanos buscan un equilibrio que parece quimérico?, o, ¿por qué la idea de libertad se presenta como algo incontestable o muy discutible?, o, ¿por qué los relojes giran en tal sentido?, una serie de inquisiciones nacidas de un caos rebelde de sensaciones. Hay en Cleo trastornos alojados en su conciencia que la coaccionan a transfigurar la realidad, a buscar nexos intrínsecos entre su cómodo y cálido epicentro y el áspero y frío reino de lo externo, y todo ello si es que alcanzaba a discernir entre lo uno y lo otro, o hasta que punto es consciente de la existencia de sus creaciones. Ohlab y Visna perdieron mucho protagonismo frente al Sahur, por otra parte. Como analogías del Bien y el Mal que van siendo neutralizadas por una absorción o superación.

Había escrito una nota, por cierto, acerca de esta especie de transvaloración, de dominio psicológico del Sahur:

" Ohlab y Visna, lo correcto y lo incorrecto, son simples nombres que ya no tienen un valor sentimental para mí. El Sahur es completamente indispensable en mi vida, tiene la llave mística hacia mi ligazón con lo más hondo de mi ser. El Sahur lo es todo, tú has alcanzado un nivel insospechado de vida, y fuera de mi alcance. Ese poder, esa llave, esa luz que ilumina valles y jardines, que me musita voces de añoranzas, entiende mis deseos, mis necesidades. Te necesito, Sahur."

Sin embargo, Cleo, como en numerosas ocasiones, entró en una fase de abatimiento, el amor a su vida se estaba cortocircuitando. Y la pequeña y fabulosa bola, el Sahur, sufre sus consecuencias.

- ¡No me dejes sola!, -gritó de repente Cleo a los pies de un valle, donde solía meditar.
- Lo siento, no puedo continuar así.
- Por favor, te necesito.
- Concéntrate, búscate a ti misma, sólo así podrás encontrarte.
- Mi vida, mi sentido, se desmayan.
- Cree en ti. Y habrá sentido, y yo estaré entonces.

La bola desapareció, se desintegró, y quedó un tufo angustioso, una atmósfera pesada que entristeció mucho a la joven. Aturdida, ya no veía esa armonía que tanto la seducía o que ella misma creaba cuál si fuera una poetisa, ya no oía esa música en lo otro. Entonces concluyó que lo mejor era sin ambages dejar de ser, descubrir (o conquistar) la nada.

... continúa

Comentarios

  • Sativa CastroSativa Castro Anónimo s.XI
    editado abril 2010
    Cleo es poderosa.
    Colocar un personaje en su rinconcito,encerrado,falto de afecto-padre muerto,madre indiferente-con una imaginación vivaz,da para mucho,para todo,me atrevo a decir,no se agota,potencia el cuento.
    Cleo es Alicia,curiosa,dispuesta a exlorar,cayendo en el pozo del conejo-accidentalmente o no-;Cleo es la mujer mágica que con sólo soplar crea
    mundos;Cleo es la muchacha que quiere escapar-no sabe muy bien de qué,no se lo plantea,tal vez-o simplemente transformar,trocar el "contaminado arroyo"por otra cosa,diferente,más amena,quizá... y la otra,
    también,Cleo es la mujer silenciosa,apática,triste,un toque esquizoide,que deambula en su rincón-ito presa de sus fantasmas,su locura,su deseo de zafar,su necesidad de piel,de voz,de contacto,de humanidad,creo...en definitiva,no sabemos,nos acercamos,tentamos;por otra parte,"no es sano especular sobre el dolor del otro",¿dónde lo leí?¿un libro,una película,una canción?
    Pero bueno esto es literatura,es lenguaje;y lo demás,lenguaje,no hay espacio para otra cosa.
    Cleo está en un lío-yo la siento en un embrollo-o donde quiere estar,como sea debe decidir:¿Mundo o distancia?
    Entonces la historia nos dice que Cleo está medicada,que su vida es una estricta dieta de anfetas para subir y fetas agrias para engañar a Morfeo...y se me ocurre que esto condiciona la historia,que pone al personaje en otro lugar y precisamente esa clase de fármacos no estimula en nada el mundo de Cleo,su capacidad de crear-"extraordinariamente creativa"-,por el contrario,como la cocaína son productos de tierra _Freud sabía de estas aventuras-de piso y desgaste,no hay vuelo.
    Es posible que unas gotas de lluvia lisérgica,un mordisco de hongo trapero o alguna clase de golosina alucinógena( Heaven and Hell y gran parte de la obra de Huxley narra sus tardes de mescalina y describe el mundo que se descubre al correr la cortina de la realidad y agudizar la percepción,etc.)que fácilmente se pueden conseguir en cualquier góndola de los shop del orbe global-catalogados como productos para clase media angustiada por el devenir,scout díscolos y psiconautas en fase experimental-sería un compañero de ruta más apropiado para la muchacha.
    En fin,saco al doctor y sus recetas y me quedo con Cleo...
    Cleo transpirando pesadillas,visiones celestiales y de las otras-"auténtico averno"-Cleo creando entes,sonidos,colores,volúmenes,texturas,-"cual si fuera una poetisa"...
    Y me seduce Cleo haciendo y des-haciendo,abriendo puertas-las de la percepción,sin dudas-cruzando el charco,atravesando la aparente realidad,dispuesta a tentar la gran pregunta:"¿Qué mundo existe detrás del espejo?-Alicia,again";pero no,a Cleo no la motiva el tedio creativo,spleen romántico del amigo Carroll,a Cleo la impulsan fuerzas misteriosas,dolor,oscuridad y necesidad de...
    Atinada la frase de Byron que nos lleva de los pelos a la duda que flota como nube sobre la cabecita de Cleo:¿Acelero o me freno?
    Si se detiene,tal vez consiga integrarse a nuestra mundo y acompañarnos en esta fiesta de alegres ovejitas globales;si acelera y pone distancia,si toma el atajo y cruza por la abertura,entonces se adentrará en el otro universo,el reino al que la invita el "Sahur",el por descubrir, y si algo deja antes de partir,no será Cleo,porque Cleo ya estará en otro lugar...
    Me llegan los personajes que tambalean sobre un hilo en las alturas,que se arrojan al abismo por considerables razones como la locura,los excesos o la furia,y también aquellos que lo hacen porque sí,porque sospechan que esta "hibernación",este vivir doblegado,adormecido en un viaje de consumo bestial no es todo;que detrás de esta carencia hay otra cosa...
    La mente es poderosa:
    ¡Dichosos quienes se arriesgan en busca de luz o de sombra!
    Me gusta Cleo,"pagana o transgresora,ingenua o blanda",ella encerradita en su rincón propone un escape,crea,no renuncia,le pone ganas...
    Sabremos más de ella,supongo,en la segunda parte.
    La frase del estribo:"descubrir o conquistar la nada";hubiese fascinado a Heidegger.
    "Y el corazón debe detenerse..."¿Para respirar o para aspirar?"
    Saludos.
  • paraclixisparaclixis Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado mayo 2010
    Mira... Excelente comparación. Cleo con Alicia, y además, aludiendo a Heidegger y Byron, densa filosofía existencial con la exaltación romántica del poder de un individuo.

    El corazón... Ha de detenerse para respirar y para aspirar. Moderar su ritmo, ponerse cara a cara con la penumbra del misterio.

    Por lo demás, celebro muchísimo que esta historia haya tenido numerosas repercusiones en tu intelecto cualificado. Siempre que puedo, que no incurro en frustraciones al edificar historias, intento que, fuercen a escudriñar. Y, suelo apartarme de rigores científicos, en ocasiones.

    Ninguna droga podría modificar en totalidad la voluntad de un ser humano, ya enclavada en el yugo del camino, sí, como bien dices, empujarnos a otros matices perceptivos... (Por ahí Un mundo feliz, de Huxley, donde el autor ironiza con todo esto).

    Gracias por tu paciencia, por haberme incluso ayudado a desenredar tramos del cuento...:)
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