¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

La culpa

LucasLucas Pedro Abad s.XII
editado abril 2010 en Narrativa
Ludueña vivía en una pensión. Una habitación descolorida a la que llegaba luego de subir una estrecha escalera de metal. Desde ese lugar podía Ludueña ver ciertas perturbaciones del atardecer: la deformación lenta del horizonte, los tonos blancos y grises y negros de las chapas de cinc, el vuelo histérico de las golondrinas que rayaban el cielo como estrellas fugaces. Había algo en las imágenes que le devolvía el atardecer, algo de llanto o de felicidad, algo que él bien no comprendía pero que estaba allí, esperando, o asechándolo.
Sobre el vidrio de la ventana Ludueña trazaba su desgracia. Y trazaba retazos de chapas, de barro, de un rostro de mujer, de uñas y de dedos. Veía que más allá de su índice pasaba un tren y lo seguía con la uña hasta perderlo de vista detrás de los galpones del puerto. Intentaba recordar desde cuándo lo perturbaban los atardeceres, y volvía sobre la tarde cuando en una de las calles que bajaban del río, entre dos tiendas de ropa usada, había visto el cartel casi invisible de un zapatero. Temiendo encontrar lo que buscaba descorrió el polvo y la enredadera, y vio la flecha que señalaba el camino y más allá un rancho de adobe. Bajo el alero, una mujer que metía las manos dentro de un fuentón de lata. Allí se quedó parado, rígido, temiendo que la mujer lo viera o lo reconozca, hasta que ella sacó del recipiente una camisa y la colgó sobre una soga. Ludueña dibujó aquel encuentro sobre el vidrio, lo fue buscando con la punta del dedo, y se descubrió acercándose. A medida que se aproximaba se sentía nervioso, engañado, vagabundo, infame. Pero luego se sintió feliz, caminando una calle de tierra, dejando huellas de regreso, aún saboreando un llanto con dedos en la garganta y pelos en los labios y piel entre los dientes. No reparaba en pensar sus pecados, sino en la placidez de haber tocado a la mujer de la peor manera, de poseer su sabor y dibujarla ahora sobre el vidrio condenado por todos los atardeceres malditos y por venir. Entonces Ludueña arrastraba el sillón hacia el balcón, apoyaba los pies sobre la baranda metálica, y pensaba con cierta añoranza en que los atardeceres son malos para el alma. Soñaba con morir a las siete de la tarde y despertar a las nueve de la noche, y evitar de ese modo golondrinas melancólicas y trenes silenciosos y cristales empañados. Y recuerdos. También pensaba en un rancho de adobe que jamás volvería a ver, y pensaba en el crepúsculo último desdibujándose sobre el plano maltrecho del río. Así se dejaba ser, o estar… de ese modo añoraba Ludueña su vida sin nostalgias, cuando el atardecer era solo un paisaje, y los ranchos de otros no albergaban mujeres de uno, y no hacía falta dibujar destinos en los cristales. Entonces caía la noche, y Ludueña se echaba en la cama, feliz de haber sobrevivido a la culpa, y abrazaba a la mujer dormida o muerta sobre el vidrio.
www.morderaslaculpa.blogspot.com

L.P.

Comentarios

  • Sativa CastroSativa Castro Anónimo s.XI
    editado abril 2010
    Jueves,un sorbo de té,humos en mi cabeza y potentes auriculares-el aislante-estimulando,sacudiendo los interiores blandos con resonancias eléctricas.
    Entonces me lanzo al agua y buceo,husmeo,busco...
    y encuentro,siempre hay algo por descubrir;aquí y allá,sucede,así funciona el código,los signos,la música,las palabras:alguien las arroja al aire y otro las recoge,las toma para sí y hace con ellas otra cosa o simplemente las vuelve a arrojar al viento;como funcione,embrujo de sensaciones o falsa alarma,luego de emitir o recibir fuimos transformados,en alguna medida;poco o mucho,es todo lo que somos,lenguaje.
    Decae el sol y las ciudades comienzan a iluminarse;este momento es sobrecogedor,misterioso,único.
    Atardecer,ocaso,muerte y el después.
    Ludueña es un artista,no sólo ve,también transforma,pinta,dibuja sobre el vidrio"las imágenes que le devolvía el atardecer";desde su lugar de privilegio,en lo alto de una pobre morada de alquiler,él notaba las "perturbaciones del atardecer".
    Nada permanece quieto bajo el sol,todo muta,se deforma o adquiere nuevas formas,en/con nosotros.
    Pero Ludueña no tiene la percepción abierta del artista viviendo en buhardilla miserable de Montmartre;Ludueña está atrapado,"acechado"por el atardecer;Ludueña "trazaba su desgracia",dibujaba el derrotero de su propio dolor,padecimiento,"culpa".
    Atardecer y vuelta.
    Lo artístico en Ludueña es su capacidad de ver,de ver a través de;el resto es reconstrucción-¿elaboración morbosa de la conciencia?-es la circunstancia que ata al hombre enfermo,corroído,perturbado por sus acciones,y lo obliga-"el atardecer"-a re-elaborar,a retornar,a volver a tragar eso que de-vuelve el ocaso.
    Entonces la historia nos mete en un iris apagado,triste-"retazos de chapas..uñas y dedos"-desolado paisaje gris de puerto,río,rancho y padecimiento;en este punto me pierdo...
    (la viola estalla y las neuronas vibran en estridencias,colores,fluorescencias;todo es temblor aquí arriba y todo es un mundito pequeñito, afiebrado,sujeto al desquicio del instante,al golpeteo de la bata,a la fuerza del bajo,a la voz sensual como flotando sobre nervios encendidos y dispuestos a quemarse,a perecer en el flash...y el aullido..."more,more,more"..."more,more,more")
    Pulso al escribir,lo estoy perdiendo,creo:
    ¡Continencia,quiero continencia!
    Digresión.
    Atajo y distorsiones mediante-padecimientos de un vía crucis incierto,en un jueves desierto-vuelvo a leer,con calma,y creo vislumbrar los acordes de un tango matrero;un tango que recrea pasiones salvajes,amores sedientos de amor,humanos,danzando en los filos del arrabal,dispuestos a matar y morir,¿en el des-encuentro,en el vórtice de las pasiones,en el amor?
    ¿Cómo saber?
    Volver.
    ¿Volver adónde?¿a un lugar,a un estado anímico,a casa?
    Ludueña vuelve al encuentro del horror-es el atardecer,es el pasado,es la culpa que arrastra el dedo y lo pone,nuevamente,donde no quiere estar-Ludueña vuelve -¿al hogar?-a paso lento,yo lo siento lento,"temiendo encontrar lo que buscaba";Ludueña vuelve a dibujar el dolor,la violenta pérdida,el desamparo,¿el amor?
    Ludueña vuelve a dibujar,a ver,lo que no quiere que le muestre el atardecer:el rancho,la mujer colgando ropa,"una camisa"(Toda una situación,un mundo en dos palabras)y,al acercarse,se sentía"nervioso,engañado,vagabundo,infame";aquí,en este punto,el narrador vuelca la historia,pega un salto,le da vuelo y nos empuja a los abismos de la psiquis del personaje:"infame.Pero luego feliz...";feliz porque volvía,porque retornaba ¿sin culpa?,sin"pensar pecados",gozando el "haber tocado a la mujer de la peor manera";conciente de que vivirá preso de su culpa y cada atardecer su dedo se pegará al vidrio,a dibujar,a pintar la tortuosa desgracia,su vida,su deseo de "llanto o felicidad".
    Corre el tiempo y llega la noche,también para Ludueña que,prendido al recuerdo,se arroja al catre y goza,"feliz.. abrazaba a la mujer muerta o dormida";cumple así su deseo de morir al ocaso y despertar al anochecer,sin morriña,sin recuerdos,sin culpa;despertar en otra vida,una vida sin nostalgias-una vida en el ayer,en su pasado-aquella vida con otro sol,otra sombra y otro ocaso,"Cuando el atardecer era...y los ranchos de otros no albergaban mujeres de uno"
    Así andamos,en parte,como Ludueña,luchando por descubrir la flecha:"la flecha que señala el camino"
    Y,por momentos,con sueños parecidos:"soñaba con morir a las siete de la tarde y despertar a las nueve de la noche"
    Buen relato,llega donde quiere y toca donde debe.
    Saludos.
  • LucasLucas Pedro Abad s.XII
    editado abril 2010
    Bueno Sativa, Me dejó un tanto boquiabierto tu crítica. Medio triste también, porque sospecho que dicha crítica sobre el cuento es mejor que el cuento en sí mismo. Desde ya muchas gracias por el trabajo que te has tomado. La pucha, me averguenzo al pensar que el cuento no merece semejante trabajo. ¿Qué más podría yo decir? Ni idea. Gracias de nuevo.
    Un abrazo
    Lucas
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com