Había una vez... -demasiado común-
Érase una vez... –un poco infantil-
Érase que se era... Allá por el 92 -¿Pero qué estoy diciendo?-
Estoy frustrada. Tengo en mi mente el mejor de los finales; no hay ni personajes concretos, ni un lugar determinado, ni siquiera tiene sentido, pero es perfecto. El único problema –que ni siquiera lo considero un problema- es que no tengo una historia con la que darle un comienzo.
No quiero que mi final pierda su protagonismo, ni quiero decorarlo con cualquier historia, pero no se me ocurre ninguna que pueda estar a la altura. Me da miedo que, al ser un relato forzado, mi final no cuaje del todo. No sé si me entendéis.
Mi madre siempre me dijo que las cosas, para que salgan bien, hay que empezarlas bien. Por eso me preocupo tanto. A veces me complico por cosas muy simples, pero supongo que por eso mismo me complico, porque no quiero que sea nada simple, quiero un comienzo que impacte, de estos que los recuerdas para toda tu vida. Como cuando te ocurre algo anecdótico, fuera de lo común, con alguien que desconoces, ¿sabes? de estas historias que te alegran el día, y resulta que ese desconocido termina siendo tu mejor amigo, solo porque vuestra relación tuvo un comienzo anormal, o cuanto menos, especial. Pues algo así quiero para mi relato.
Me encantan esas situaciones comprometidas. A veces, incluso, las provoco. Perdonadme si me desvío del tema, en realidad, no pretendo alejarme mucho, solo quiero descentrarme un poco, como cuando te olvidas de algo y tienes que hablar de otras cosas, hasta que te viene por sí solo a la cabeza eso que hace media hora era tan imprescindible.
Es curioso como es la naturaleza, ¿verdad? Millones de neuronas vitalmente interconectadas, y tú usando la mitad de ellas para recordar el nombre de la canción que escuchaste en el bar el sábado por la noche. Y de pronto te despreocupas, como si no hubiese servido para nada todo el esfuerzo que han hecho, teniendo la respuesta casi al poco tiempo de haber olvidado el tema.
Cuántas cosas sabemos y no conocemos. Ironía socrática, amigos, mayéutica pura.
Quizás deba aplicarla a mi relato, ¿no os parece? Si llegaron a filosofar con temas mucho más trascendentales, ¿porqué no usarla para encontrar la verdad de mi historia? Solo conozco mi gran final, y ni eso, porque un final no es un final sin un comienzo. Quizás dentro de mí conozca la historia de principio a fin y no me haya dado cuenta.
Pero ¿cómo saberlo? ¿Acaso debo preguntar a otros? ¿Acaso lo sabéis vosotros?
El método que Sócrates tenía para encontrar la respuesta, era haciendo creer a la gente que ellos tenían la respuesta, hasta que llegaban a un punto donde ellos mismos se contradecían, dándose cuenta de su propio conocimiento y del “solo sé que no sé nada”.
Y en este punto me encuentro yo, amigos. Solo sé que tengo un final sin sentido en el que ni es final ni es nada y sin embargo, ahora parece que tengo una historia, tengo una trama, pero no tengo respuesta; no tengo un final. Menudo dilema.
Mejor lo dejo en este punto porque yo ya he empezado a contradecirme, y estoy a un solo paso de encontrar la respuesta según la mayéutica socrática. Así pues, si alguno lo desea o ha encontrado la respuesta, que continúe mi historia o se entrelace a otra,… las mejores historias no deberían de tener un final.
¡Ah, vaya! Parece que al final, mi final ha encontrado una historia, por fin.
Ahí va mi primer relato para el foro. No puedo hacer mucho más pretendiendo ser original.

¡Un saludo!
Comentarios
Saludos
Buena esa...:)
Tal vez el cuento podría ser algo así como:
Adorable lector: Este es el final, imagina tú la historia.
No sé, podría resultar, provocar al lector a imaginar una historia con tu final.
No sé, sólo una idea.
Un abrazo afectuoso
¡Gracias!
¡Me alegro que te guste!
Es una buena idea, lo que ocurre es que, como digo al principio del relato, no tenía un final definido, era más bien un mensaje, que es el de: "las mejores historias no deberían de tener un final". Mi intención era que el lector tubiese siempre presente el final (no desvelado) y que cuando llegase al final viese que no lo hay. Quería crear una contradicción dentro del mismo relato intenando buscar la mejor historia para un final.
¡Gracias por tus sugerencias! Las tendré en cuenta para la próxima.
Un abrazo!:)
A ver cuándo podemos leer tu siguiente trabajillo.
Ondo izan!
Me alegra que te guste. La verdad es que no escribo tanto como me gustaría. ¿Y tuyo? ¿Podremos leer alguno pronto?
¡Cuidate!
Jajaja Sabes que no. ¡Yo no sé escribir!:mad:
Un saludo,
Windumanoth