Mi primer relato ^^ espero que les guste 
Marco Kasanevaki
Apuestas
Aquí y ahora, es lo que suele decir mi padre, un tipo grande y corpulento de gran barba color nieve y largo pelo sin embargo calvo en la parte superior de su cabeza, cada vez que juega al blackjack
[1] y hoy no fue la excepción. Llevaba ya mucho tiempo sin hacerlo pues no es alguien a quien le guste apostar, sin embargo, cuando lo hacia siempre decía que estaba seguro en que ganaría.
Ambos, mi padre y su eterno gran amigo; quien literalmente es eterno, han jugado desde que tengo memoria. Dispusieron a sentarse con una radiante y animada sonrisa, quizás algo forzada como aseverando la victoria, en la mesa donde siempre juegan.
-Ha pasado tiempo desde la última vez, ¿no te parece? – Mi padre se acomodó en la silla mientras barajaba el fino mazo de naipes ingleses que su buen amigo le había regalado la última vez que jugaron.
-Bueno… tú sabes lo ocupado que normalmente estoy –respondió mientras dejaba un pack de latas de cerveza sobre la mesa y se rascaba minuciosamente el trasero poniendo una ligera cara de satisfacción–. Sin embargo es siempre un placer hacer negocios contigo –se inclinó un poco hacia un costado y sacó un papel de su portafolio colocándolo sobre la mesa junto con su pluma especial.
Mi padre observó aquél pedazo de papel, es el mismo de la última vez. Miró a su amigo de reojo y, con cierta resignación, esbozó una cínica sonrisa riendo entre dientes.
-Nunca te das por vencido, ¿eh? –Tomó una de las latas de cerveza y la abrió con cierta custodia dando un reconfortante sonido de frescura– ¿cuántas veces hemos apostado lo mismo ya? He comenzado a perder la cuenta y es que alguien de mi edad… bueno ya sabes, no es como antes.
-Como ya te dije soy hombre de negocios. Estoy seguro de que es una gran inversión – Estiró su mano para así recoger las dos cartas que mi padre le había entregado para darle un gran sorbo a su cerveza. Miró sus cartas y no pudo evitar sonreír de oreja a oreja. Tenía una sonrisa que ponía los pelos de punta, con malicia– Vaya, al parecer este es mí día de suerte. Dame otra carta.
Mi padre le pasó una carta de la baraja mientras miraba las suyas, dio un pequeño suspiro y sacó otra carta sin decir una sola palabra.
El ambiente cada vez se ponía más denso, una atmosfera fría y algo tétrica yacía en el lugar y es que al parecer habían algunos problemas que no estaban previstos en este juego.
¡Brrrrrr! mierda Gimió mi padre como si le hubiese dado un escalofrío por todas las vértebras de su columna, colocó una mano en su hombro y masajeó suavemente retorciendo un poco su cuello haciéndolo sonar.
Vio a su amigo, quién no podía disimular la malévola sonrisa, con cierto temor y algo de culpa. Se había comenzado a cuestionar sobre el valor de lo que estaba apostando. Giró un poco su cabeza y me miró de reojo. ¿Cuántas veces le habré dicho ‘
deja de apostar, sobre todo algo tan importante… algún día no estarás de suerte y será el fin de todo’? pero él nunca entiende el valor de lo que tiene hasta que lo pierde.
-¿Y bien? –Replicó su amigo con cierto tono irónico, pues si es conocido por algo es por su crudeza para decir las cosas– ¿Vas a jugar o algo?
Los ojos de mi padre se posaron en los suyos con una expresión de preocupación. Una gota de sudor comenzó a decender dificultosamente por su frente y respiraba muy agitadamente. Tomó sus 3 cartas y lentamente las posicionó sobre la mesa.
‘
¿¡Qué mierda!?’ exclamó su amigo muy enfadado, levantándose de golpe tirando al suelo la silla en donde estaba sentado. ‘
¡Imposible! Esta vez no debía perder, maldito desgraciado. Es increíble que un sujeto como tu tenga tanta suerte’ Giró su rostro hacia el mío viéndome fijamente a los ojos, clavándolos en ellos, sus ojos comenzaron a ponerse rojos de furia. La cuenca se empezó a dilatar como si fuesen un par de huevos fritos con la yema reventada. El color de su piel tomó un color café y rojo con un aspecto baboso, asqueroso y nauseabundo. Su espalda comenzó a jorobarse y el hocico tomó una forma puntiaguda; como la de un lobo con dientes amarillos que parecían ser muy afilados. Las piernas empezaron a llenarse de plumas cafés y pegajosas como si se tratase de un águila en estado de putrefacción. Unas grandes alas color negro aparecieron y se expandieron como si un animal monstruoso intentase alzar el vuelo.
Las cartas que tenía en la mano cayeron lentamente sobre la mesa; Un diez, un nueve y un as.
Mi padre se puso lentamente de pie y sin ninguna expresión en el rostro se dio media vuelta quedando de frente a mí.
‘
Me las pagarás algún día maldito infeliz, y cuando eso suceda verás como me cago a tu querida tierra y poder así disfrutar al ver tu rostro cuando acabe con ella, nos veremos nuevamente el 2012 y esta vez, ¡¡las cosas serán distintas!!’ Fueron las últimas palabras que dijo antes de desaparecer entre un fuego color azulado que parecía consumirlo lentamente como si lo quemara.
Me acerqué a mi padre y tomé las cartas en sus manos; tres siete. Lo miré y abracé sin poder evitar que una lágrima cayera lentamente por mis mejillas.
-No llores, Jesús –Mi padre me sostuvo el mentón suavemente para que lo mirase directamente a los ojos–
-No puedo evitarlo… al pensar que habías perdido y que la tierra caería en sus manos.
-Ni lo digas Jesús, hijo mio. Hoy la suerte me acompañó y, una vez más, evité que la tierra cayera en manos de Leviatán. Ahora es hora de ir a dormir, mañana hay un gran trabajo y debemos madrugar –Sin más comenzó a caminar y desapareció entre la oscuridad del lugar como por magia.
Caminé hacia donde mi padre se había ido pero antes me volteé y miré nuevamente las cartas sobre la mesa. Aún no podía creer lo afortunado que éramos. Al final, ¿por cuanto tiempo duraría la suerte?
FIN
“Dios no juega a los dados” Albert Einstein
[FONT="][1][/FONT] Nombre inglés para el juego de apuestas veintiuno

Licencia creative commons
Comentarios
de entrada, felicidades por el relato (no entiendo como treinta personas se pasan a leerte y no te dejan ni un misero comentario. Personalmente me parece una falta de respeto, pero allá cada uno con su vida. Yo creo que si estámos aquí es para compartir, pero en ambas direcciones)
Así que yo te dejo mi más humilde opinión.
Como te he dicho el relato está bien estructrado y es muy fkuido y original. Vamos, que se deja leer muy bien.
Cuidado con algunas repeticiones como el con cierta que usas demasiado a menudo. (tal vez deberías buscar alguna otra expresión para sustituirla)
y algo que me ha dejado mal sabor de boca es... si Dios se está jugando el destino de la tierra a las cartas... qué gana a cambio. me refiero ¿por qué juega si no gana nada? es el único punto que no acabo de ver claro.
Supongo que se juega nuestro destino pero ¿por qué lo hace? ¿qué necesidad tienes? no acaba de quedar muy claro.
de todo modos, muy buen trabajo, miraré a ver que más encuentro tuyo por aquí.
un saludo