¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

El hombre que descerrajó dos tiros en su mente.

EndinoEndino Anónimo s.XI
editado octubre 2009 en Narrativa
Hemos mandado introducir en la estancia una nota manuscrita. Por debajo de la puerta. Doblada la hoja en cuatro. Alguien sugirió que en dos era bastante, pero se impuso el cuatro por ser el número igual al número de las paredes. Con tanta doblez por poco si no cuela por la rastrera rendija. Otro sugirió que la nota fuese bordada en tela e hilo dorado: desechamos la estupidez en cuanto descubrimos que había bebido, que fue enseguida. Menos mal. Si acaso no hubiese estado ebrio, lo mismo ahora este pequeño e inseguro ser humano estaría leyendo la nota en lienzo bordado en hilo rojo. A veces creemos que estamos algo tarados nosotros también, siendo como somos, al cabo, y vistos desde todos los ángulos, seres humanos igualmente. Ahora mismo lee la nota en papel, con tinta azul de bolígrafo común y letra minúscula, firme y clara. Reza: La misma derrota que nunca termina. Aguardamos impacientes su reacción. Nada, es él el que aguarda impasible la nuestra. El caso es que no hay reacciones por ningún lado. Ha vuelto, tranquilamente, a ocupar su sillón de orejas. Ha abierto el libro que lee, La isla de los pingüinos, de Anatole France, y va a usar la nota como tarja. Nos hemos dormido. Al despertarnos, que ha sido en el menor plazo posible, nos hemos encontrado con que un lacayo mudo y malafeitado nos ha traído una nota manuscrita del individuo que, dice, ha decubierto al otro lado de la celda, justo a unos centímetros de la ranura inferior y única de la puerta férrea. La hemos leído mientras nos rascábamos la barbilla, excepto uno, que se hurgaba la nariz. Dice: "Ayer tarde decidí revolverme contra el asco de mi estado. Me lo eché en cara y recriminé y, a duras penas, logré un escamoteo, salvarme y, al fin, la escapada. Un rato después, no sé cuánto duró el rato al haber sido privado de relojes y, tal vez, del mismo tiempo, cosa que ignoro, conseguí, iba escribiendo, olvidarlo encaramándome a una actividad frenética. Hay ocasiones, no muchas, pero sí suficientes, en que me lleno de esa actividad, insaciable. Me borbotean pensamientos, arden, llega hasta a dolerme la sien. También el insomnio lo lleno de cábalas y conjeturas y proyectos. Bien, pues ayer me dejé entrar en ese estado y, a resultas, he estado poniendo los cimientos a otra historia muy diferente a ésta que me ocupa ahora. Un vertebramiento lento de una espera imposible que desemboca en la vesania literaria. Voy a escribir un libro. El libro ya tiene hasta el título, y voy a anotarlo ahora mismo antes de que me lo roben y deje de ser de mi propiedad intelectual. Es: "La misma derrota que nunca termina". Versará sobre una espera que jamás se cumple. Indagaré de dónde es nacida, qué veneno trae en sus vísceras, cuál es su hedor. Empieza ya a alzarse en su forma y la miro con satisfacción y arrobo porque siento que se está desenvolviendo en un código mutuo, que está, digo, la historia, sembrada de señales que a estos oteadores que me miran torvos e inquietos y a mí mismo sólo harán esbozar unas sonrisas. Una amalgama de signos que llevan, inevitablemente y por un itinerario casi secreto, a la gloria, a la fama, a la inmortalidad, a lo que sea eso en el futuro. Como tengo esa sensación sesgada en lo que supongo días y días de vivir colocado ante una espera de no sé el qué, y me come el tedio... Siempre aquí, esperando, sin bajar la guardia porque podría aparecer en ese mismo momento... La inspiración. Si descubro que es una espera aciaga, que nace deforme, desquiciada y hasta pesimista, la aniquilaré. Pediré una televisión de plasma y todos los canales inimaginables. No podrán negarme eso. El atontamiento sería absoluto. Pero no, han de implicarse en mi código, y sobre todo, me negaré con uñas y dientes a que se me nuble el desánimo. No cederé un milímetro, no cejaré en mi empeño, bucearé en tropos. Será un derroche luminoso, tenaz. Dejaré de masturbarme. Tentaré olores. Pido más papel y más lápices." Por los huevos de San Cucufato, le ha dado por la literatura", pensamos todos a un tiempo. ¡Qué impudicia! Y nada podremos hacer, pues en el territorio de su mente nada podemos prohibir. Y eso que creímos atorada su futilidad, toda veleidad y asomo de memez en aras de su obstinación por escapar de nuestras inciertas garras carceleras... La creación discurre como un río en crecida, es imparable. Ejecutaremos al que tuvo la idea de la nota: ha despertado a un monstruo.

Comentarios

  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado octubre 2009
    Es para deleitarme en lecturas como ésta (también he leído El Silencio), que entré en este foro. Gracias por compartir tus escritos, son de gran calidad.
    Saludos,
    Shaianti
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2009
    Tiene razón Shai, calidad además de un ritmo frenético que le va muy bien a éste texto.
  • EndinoEndino Anónimo s.XI
    editado octubre 2009
    Hola. Muy amables ambas dos: veo que han sabido captar los mensajes encriptados que bucean dentro de los textos, la abstracción y el ritmo que desprenden. Gracias y a seguir adelante.

    Endino.

    Por cierto, uno cobra conciencia de sí mismo en relación con el prójimo.
  • evelio andaluzevelio andaluz Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2009
    me ha gustado mucho espero que podamos seguir leyendonos mutuamente y opinando sobre nuestros trabajos enhorabuena
  • angel sin almaangel sin alma Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado octubre 2009
    Es original, me gustó...
  • revuerevue Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2009
    Exquisito. Gracias por compartirlo.
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2009
    Un gran relato. Efectivamente el ritmo que le imprimes, con el uso de frases largas fenomenalmente estructuradas, consigue embaucarte hasta dar credibilidad a un mundo de “locos”. Pero es ese aspecto soez que nos hace tomar consciencia del ambiente deshumanizador donde supuestamente tiene que aparecer la lucidez, ilógico por otra parte.

    Un saludo
    Max
    :)
  • EndinoEndino Anónimo s.XI
    editado octubre 2009
    Maxmax escribió : »
    Un gran relato. Efectivamente el ritmo que le imprimes, con el uso de frases largas fenomenalmente estructuradas, consigue embaucarte hasta dar credibilidad a un mundo de “locos”. Pero es ese aspecto soez que nos hace tomar consciencia del ambiente deshumanizador donde supuestamente tiene que aparecer la lucidez, ilógico por otra parte.

    Un saludo
    Max
    :)

    El relato, al ser breve, precisa de toda la intensidad, la concentración de esfuerzos para transmitir el deseo, en mi caso especialmente abstracto y subjetivo, que merodea en mi mente y que trata de expandirse como un grito desesperado. Me encanta la pedantería. Gracias por el mensaje: pareces un lector capaz de discernir.

    Endino.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com