No me asustas,
No te temo...
Cuando tu figura se perfila
despierta mi respeto.
Bajo la blanca sábana,
un bulto yermo,
la forma inerte
bajo tu mirada de hielo.
Te llevas de la mano
las almas en pena,
las malas y las puras...
las no tan buenas;
Las de aquellos que brillaron y
la de quien pasó por el mundo
sin que nadie lo viera;
Ésas que gotearon en minutos
su vida entera, las que te huyen,
las que te esperan...
la de quien si quiera nació
y a los que se les consumió
su vela.
Un juicio inapelable,
ni con bondad ni con belleza.
Ni la ternura o la paciencia;
a tu guadaña se inclinan
naciones y tierras.
Alimentas y frenas
de este mundo,
la pena eterna....
Quién entenderte,
a ti, Muerte, pudiera.
* * *
Desde la profunda caverna
deshuesada te muestras,
condenada a vagar por el mundo
en invisible esencia.
¿Qué calmará tu angustia?
¿acaso no sientes tu amarga existencia?
A nuestro lado andas,
sin que nadie te vea.
Y sólo en tu ausencia
se olvida la senda....
el camino siniestro donde van
nuestras huellas.
Tu cálido hogar de inconsciencia...
Misterio supremo...
osario infinito...
Por ti la energia encuentra destino.
Compañera de mis noches,
respuesta al sinsentido.
Que suerte encontrarte....
Qué dulce camino....
desde la tierna cuna
al profundo olvido.
Cuencas que lucís
en el abismo...
faros que alumbran
el espinoso destino.
me envuelve saber
que en tu fría mano
encontraré lo infinito....
Inerte y yerma, bulto vacío...
Que sin tí el existir, ni existiría...
Y nuestra lucha no tendría, al final,
ningún sentido.....
Comentarios
Besos.
Opino lo mismo, simplemente delicioso.
Eso sí, he de moverte el poema a la sección de poesía de la pequeña biblioteca, que es donde debería estar. Te lo he encuadrado en la secfcion de poemas de amor, que creo se ajusta mas a lo que quieres transmitirnos.
Un saludo