Hola, buenos días a todos. Voy a intentar pegaros en "Narrativa" parte de un relato que he escrito, pues ahora mismo no tengo tiempo de más. Por favor, decidme con toda sinceridad si creéis que haría mejor apuntándome a un gimnasio o a un curso de inglés: lo tenéis difícil, pues está incompleto y sin revisar.
Gracias a todos y un saludo.
Nina
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El caso es que yo nunca supe qué contar para llenar una novela, ni cómo contarlo con naturalidad. Lo cierto es que nada de lo que escribía terminaba de gustarme. No acababa de encontrar un estilo con el que sentirme cómoda.
Este verano pasado, por casualidad, pues estaba buscando una biografía que no pude encontrar, leí en su lugar la de una escritora americana, y hace una semana entré en El Corte Inglés (quería comprar ensalada de cangrejo en el supermercado) y, al ir hacia la salida, vi un volumen de relatos y novelas cortas suyo, casi toda su obra, en realidad. Empecé a leerlo y de repente, lo entendí todo: Lo primero, que un escritor no tiene por qué contar nada extraordinario, sino que el don consiste en ser capaz de ver lo que hay de extraordinario en las cosas corrientes: no creo que muchos escritores tengan oportunidad de vivir el hundimiento del Titanic, y si los hubo, están en el fondo del mar y no han podido decir ni palabra. Y en segundo lugar, su manera de escribir fue como una revelación: tampoco había que complicarse la vida tanto como lo hacía yo.
Y sigo en otro mensaje porque no sé cuánto puedo escribir en uno solo.
De manera que el iba leyendo y cada vez que terminaba uno, me preguntaba si era bueno. Y yo no me atrevía a sugerirle que se suicidara para terminar con esos bodrios de una vez, ni siquiera a decirle, para salir del paso, que le faltaba madurez, o alguna milonga parecida, conque le decía que sí, que sí, sin atreverme a mirarlo a la cara para que no notara que le estaba mintiendo (no lo habría notado jamás). Y lo curioso es que recuerdo que una de esas veces, por no mirarlo a él, tenía la vista fija en una frase grabada con algo punzante en la mesa de madera, y repasada encima a bolígrafo, que decía: ¿Qué me miras, majadero? ¿No ves que soy un letrero? Y lo más triste es que toda la vida he recordado esa frase tan boba y, sin embargo, no pude retener ni una palabra de sus poemas... pero estoy segura de que él sigue creyendo en su talento. Por ese motivo os pedía que me dijerais sin piedad si debo buscarme otro hobby.
Y con esto, creo que he perdido mi oportunidad por hoy de acabar de copiaros mi relato.
Si es un hobby, ¿qué más te da tener o no talento?
PD: Luego lo leo y te doy mi opinión, en cualquier caso.