Paseaba un señor octogenario por el parque de María Luisa (el pulmón verde de Sevilla), a la vez que iba pensando: “
"Seguramente que son los años que llevo a cuestas, pero a mi dad he bajado el volumen de lo que escucho y el subido el tono de lo que siento. Me estremecen un amanecer y un anochecer, un sorbo de café, un vino fino de Jerez, una compañía de mujer, una copla de Marifé, el abrasador calor de una mirada y un beso y su poder".
"Sí, serán los años, pero ahora veo la vida tan bella como es”
De no haber pasado los graves hechos que determinaron mi salida del pueblo, habrían acabado por echarme.
Pensaba en lo que me había dicho mi colega anterior, el doctor don Maximino, sobre las mentiras y las intrigas que podía urdir la caciquería ricachona del pueblo para herir las sensibilidades ajenas.
Pero, en modo alguno haré un latoso relato de las impertinencias, de las disputas que tuve con ella, y de las diferencias que nos separaban. Sólo diré que mi vida de relación acabó por circunscribirse a los funcionarios, y entre ellos, a los que eran “aves de paso”, porque los nativos y los que habían decidido quedarse de por vida, se unieron al partido de los señoritos del pueblo.
Sólo mi enfermera, con su siempre sutil ductilidad, me brindó hasta el último momento, aunque con sus prevenciones y reservas, su compañía. Pero bajo su actitud cautelosa corría la vena de un cariño sincero, que no podía ejercerlo abiertamente, obligada por las circunstancias, pero no todas las nefastas circunstancias que se originaban en el pueblo eran achacables a mi presencia allí. Yo, principalmente me limitaba a atender a mis enfermos y a oponerme a las truculentas decisiones de los mandamás.
Les agradeceríamos a las personas que entren por primera vez en este foro de Literatura que participen con comentarios hacia los textos de los foreros que estamos en él, y con escritos propios, imágenes, vídeos... y no solamente se limiten a presentarnos sus obras. Gracias.
El desengaño de mi atrevida pero decidida intervención no me sirvió de escarmiento. No soy hombre que sepa andarse con paños calientes, y aquel revés era el principio de un montón más que me acarreó no pocos contratiempos.
De nada seevía que mi esposa y mi hijo mayor apelaran a mi cordura. Sinceramente, sin hipocresías, ni sinuosidades, y, por supuesto, sin tolerancia, abortaba todos los abusos de poder del propietario de la fábrica, y me volvía iracundo contra sus injusticias.
Mi situación llegó a ser insostenible, sólo la soportaba por salvar los puestos de trabajo de mis compañeros, pero a costa de un derroche de energías.
En las tertulias vespertinas en la casa del alcalde, a las que yo acudía regularmente, tenía la oportunidad de escuchar a cada momento hacer el panegírico de la joven maestra; la alababan hasta la saciedad.
Pero antes, inmediatamente después de almorzar, me iba al centro cultural del pueblo. Allí se jugaba a casi todo, incluso con puestas crecidas. Yo no jugaba, sólo miraba. Me divertía ver los diferentes ardides que empleaban los jugadores.
Por supuesto, ¡faltaría más!, largar sobre la maestra era casi obligado. Siempre salía a la palestra, entre sonrisas maliciosas, guiños alusivos y frases hirientes. Tenía que hacer un esfuerzo para no liarme a golpes contra aquellos ricachones palurdos. Y así se producía día tras día, invariablemente.
Comentarios
El bombo ya está fabricado y está ahí,
pedirle a él que vuelva no te conviene a ti
ACHL
Sin ninguna clase de dudas,
los genio tiene algo de locura
ACHL
Recién salida de un manicomio,
no le va bien en su matrimonio
ACHL
Paseaba un señor octogenario por el parque de María Luisa (el pulmón verde de Sevilla), a la vez que iba pensando: “
"Seguramente que son los años que llevo a cuestas, pero a mi dad he bajado el volumen de lo que escucho y el subido el tono de lo que siento. Me estremecen un amanecer y un anochecer, un sorbo de café, un vino fino de Jerez, una compañía de mujer, una copla de Marifé, el abrasador calor de una mirada y un beso y su poder".
"Sí, serán los años, pero ahora veo la vida tan bella como es”
A Chávez López
Sevilla abril 2026
¡Los españoles sois muy chulos,
pero deja ya de mirarme el culo!
ACHL
ACHL
Si el generalísimo resucitase,
el psicópata no sabría dónde meterse
ACHL
Y arribó en Punta Cana
con 1 euro y desganas
ACHL
Y su marido trabaja en Canadá
desde tres años atrás
ACHL
La Biblia no miente,
la Biblia se siente
ACHL
Médico joven e impetuoso
De no haber pasado los graves hechos que determinaron mi salida del pueblo, habrían acabado por echarme.
Pensaba en lo que me había dicho mi colega anterior, el doctor don Maximino, sobre las mentiras y las intrigas que podía urdir la caciquería ricachona del pueblo para herir las sensibilidades ajenas.
Pero, en modo alguno haré un latoso relato de las impertinencias, de las disputas que tuve con ella, y de las diferencias que nos separaban. Sólo diré que mi vida de relación acabó por circunscribirse a los funcionarios, y entre ellos, a los que eran “aves de paso”, porque los nativos y los que habían decidido quedarse de por vida, se unieron al partido de los señoritos del pueblo.
Sólo mi enfermera, con su siempre sutil ductilidad, me brindó hasta el último momento, aunque con sus prevenciones y reservas, su compañía. Pero bajo su actitud cautelosa corría la vena de un cariño sincero, que no podía ejercerlo abiertamente, obligada por las circunstancias, pero no todas las nefastas circunstancias que se originaban en el pueblo eran achacables a mi presencia allí. Yo, principalmente me limitaba a atender a mis enfermos y a oponerme a las truculentas decisiones de los mandamás.
A Chávez López
Sevilla abril 2026
El conejo que más conejos ve
y los que le quedan por ver
ACHL
Eva María a la playa se fue
y me dejó sólo sin su querer
ACHL
La de los sombreros hermosos
Supercalifragilístico espialidoso
ACHL
El Hudson y la Marilyn,
una fotografía de postín
ACHL
El golfete Martín
La bella Marilyn
ACHL
Russell y Marilyn
¡Menudo festín!
ACHL
Bogart magrea un pañuelillo
mientras mira el sexy canalillo
ACHL
Tenía buenas cachas
la celebérrima muchacha
ACHL
Un pensamiento letal:
ella presentía su final
ACHL
Buenos días. Sevilla, jueves 23 abril 2026
Buenos días de jueves 23 abril 2026
Les agradeceríamos a las personas que entren por primera vez en este foro de Literatura que participen con comentarios hacia los textos de los foreros que estamos en él, y con escritos propios, imágenes, vídeos... y no solamente se limiten a presentarnos sus obras. Gracias.
Saludos a todos
El viento se llevó a los dos
ACHL
Curtis y Marilyn,
un cóctel sin fin
ACHL
Tan deseada, tan amada,
tan imitada, tan odiada
ACHL
El defensor de los obreros
El desengaño de mi atrevida pero decidida intervención no me sirvió de escarmiento. No soy hombre que sepa andarse con paños calientes, y aquel revés era el principio de un montón más que me acarreó no pocos contratiempos.
De nada seevía que mi esposa y mi hijo mayor apelaran a mi cordura. Sinceramente, sin hipocresías, ni sinuosidades, y, por supuesto, sin tolerancia, abortaba todos los abusos de poder del propietario de la fábrica, y me volvía iracundo contra sus injusticias.
Mi situación llegó a ser insostenible, sólo la soportaba por salvar los puestos de trabajo de mis compañeros, pero a costa de un derroche de energías.
A Chávez López
Sevilla abril 2026
Aquellos pueblerinos ricachones
En las tertulias vespertinas en la casa del alcalde, a las que yo acudía regularmente, tenía la oportunidad de escuchar a cada momento hacer el panegírico de la joven maestra; la alababan hasta la saciedad.
Pero antes, inmediatamente después de almorzar, me iba al centro cultural del pueblo. Allí se jugaba a casi todo, incluso con puestas crecidas. Yo no jugaba, sólo miraba. Me divertía ver los diferentes ardides que empleaban los jugadores.
Por supuesto, ¡faltaría más!, largar sobre la maestra era casi obligado. Siempre salía a la palestra, entre sonrisas maliciosas, guiños alusivos y frases hirientes. Tenía que hacer un esfuerzo para no liarme a golpes contra aquellos ricachones palurdos. Y así se producía día tras día, invariablemente.
A Chávez López
Sevilla abril 2026
Posiblemente así será
la ruta hacia la eternidad
ACHL