Los actores y las
actrices que pregonan que nunca van a ver sus propias películas, hablan sin
tapujos. No hace falta ser muy inteligente para saber que la persona más
fascinante del mundo eres tú mismo.
La cita era en la ciudad de Sevilla. A los médicos que conseguimos sobrevivir al interrogatorio inquisitorial y al programa de capacitación nos compensaron con un viaje a África; a arriesgar nuestras vidas con la esperanza de salvar otras. Era mi primer viaje médico profesional.
Nuestro vuelo llegó poco antes de amanecer. Ocho mil metros abajo, Sevilla empezaba a despertar como una mujer sensual que se sacude de la languidez de las primeras luces de la mañana.
Ya pasada la revisión de mi equipaje en la terminal, subí los escalones de dos en dos y tomé el metro hasta el corazón de la ciudad, que palpitaba con el ruido concreto del intenso tránsito matutino.
Miré mi reloj de pulsera y luego el mapa de la ciudad. Un taxi me llevó al Centro Médico Internacional, una reliquia arquitectónica anquilosada, sito en la Plaza de España de la capital andaluza.
Y allí fue que la vi por primera vez. Me quedé asombrado. Era una mujer bellísima y distinta a cuantas mujeres había conocido con anterioridad.
Habia una vez en su tienda un bereber. Tenia un hijo que se llamaba Ahmed. Un dia Ahmez comiendo higos entre los dientes un granito le quedo y dispuesto a rocharlo se dispuso. Que hago le dijo a su padre bereber. Y su padre le dijo: ¡muerde, muerde! Y Ahmed mordio. Y cual su grito no seria que un granito de arena del desierto entre sus dientes le confundio.
Habia una vez en su tienda un bereber. Tenia un hijo que se llamaba Ahmed. Un dia Ahmez comiendo higos entre los dientes un granito le quedo y dispuesto a rocharlo se dispuso. Que hago le dijo a su padre bereber. Y su padre le dijo: ¡muerde, muerde! Y Ahmed mordio. Y cual su grito no seria que un granito de arena del desierto entre sus dientes le confundio.
Sevilla ha sido hogar de personas peculiares a lo largo de su historia, una de ellas fue Juan Ramírez Bustamante, quien se ganó a pulso el sobrenombre de 'Matusalén sevillano'. De él se dice que llegó a vivir hasta los 121 años.
'Más viejo que Matusalén'
Juan Ramírez Bustamante nació en la década de 1550 en e seno de una familia hidalga y además de su larga vida, su existencia estuvo marcada por la aventura y las curiosidades que dejaría para las generaciones venideras.
En su juventud se hizo piloto y participó en numerosos viajes de ida y vuelta con el Nuevo Mundo, formando parte de expediciones que descubrieron multitud de islas, nuevas al menos para los europeos. En esa época no solo se enfrentó al mar, sino también a los piratas que había en sus aguas.
Consiguió hacerse con el título de piloto mayor de la Carrera de Indias cuando tenía cuarenta años, que permitía pasar la mitad de un año en tierra por cada año de navegación. En ese periodo de su vida se casó y enviudó y volvió a casarse y, desgraciadamente, volvió a enviudar. Al parecer llegó a casarse cinco veces y se dice que llegó a tener más de medio centenar de hijos con sus apellidos (unos 40 legítimos y 10 fuera del matrimonio).
Cuando rondaba ya los sesenta años dejó el mar y se dedicó a la enseñanza en Sevilla. En la Universidad de Mareantes, que se encontraba donde hoy está la calle Betis, fue profesor de Matemáticas y Astronomía durante un cuarto de siglo.
Tras esto se dedicó a crear mapas y a leer sobre teología, lo que le llevó a prepararse para ser sacerdote cuando tenía 99 años. Una vez ordenado visitó al Arzobispo de Sevilla para saber cuál sería su destino, aunque no consiguió ninguno ya que el Arzobispo le consideró demasiado mayor para una tarea que daba tanto trabajo.
Por eso, Juan Ramírez escribió una carta al rey Felipe IV, que fascinado por la edad del nuevo sacerdote obligó al Arzobispo a aceptar la petición del anciano, quien quería ser enviado a la parroquia de San Lorenzo. Esta tenía fama de atender a algunos de los feligreses más complicados de la ciudad, lo que hacía creer al Arzobispo que el nuevo sacerdote no duraría más que un invierno allí. Sin embargo, Juan Ramírez superó las expectativas y estuvo en la parroquia durante 22 años.
Su muerte llegaría a los 121 años, pero no por enfermedad ni la vejez, sino por un accidente. Al parecer el hombre se desnucó después de que uno de los peldaños de una pasarela que había en la calle de Las Palmas cedió bajo su peso.
Los restos de tan interesante sevillano se encuentran enterrados en la Capilla Sacramental del Sagrario de la iglesia de San Lorenzo.
Comentarios
Buenas tardes a todos. Sevilla, miércoles 19 junio 2024
Buenos días a todos. Sevilla, jueves 20 junio 2024
Buenos días a todos. Sevilla, viernes 21 junio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, sábado 22 junio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, domingo 23 junio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, lunes 24 junio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, martes 25 junio 2024
Buenos días a todos. Sevilla, miércoles 26 junio 2024
Buenos días a todos. Sevilla, jueves 27 junio 2024
Buenos días a todos. Sevilla, viernes 28 junio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, sábado 29 junio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, domingo 30 junio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, lunes 01 julio 2024
¿Era la mujer de mi vida?
Primavera del 2001.
La cita era en la ciudad de Sevilla. A los médicos que conseguimos sobrevivir al interrogatorio inquisitorial y al programa de capacitación nos compensaron con un viaje a África; a arriesgar nuestras vidas con la esperanza de salvar otras. Era mi primer viaje médico profesional.
Nuestro vuelo llegó poco antes de amanecer. Ocho mil metros abajo, Sevilla empezaba a despertar como una mujer sensual que se sacude de la languidez de las primeras luces de la mañana.
Ya pasada la revisión de mi equipaje en la terminal, subí los escalones de dos en dos y tomé el metro hasta el corazón de la ciudad, que palpitaba con el ruido concreto del intenso tránsito matutino.
Miré mi reloj de pulsera y luego el mapa de la ciudad. Un taxi me llevó al Centro Médico Internacional, una reliquia arquitectónica anquilosada, sito en la Plaza de España de la capital andaluza.
Y allí fue que la vi por primera vez. Me quedé asombrado. Era una mujer bellísima y distinta a cuantas mujeres había conocido con anterioridad.
A Chávez López
Sevilla julio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, martes 02 julio 2024
Buenos días a todos. Sevilla, miércoles 03 julio 2024
Los 88 años de vida de Alain Delon
Buenas tardes a todos. Sevilla, jueves 04 julio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, viernes 05 julio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, sábado 06 julio 2024
Buenos días a todos. Sevilla, domingo 07 julio 2024
Buenos días a todos. Sevilla, lunes 08 julio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, martes 09 julio 2024
Jajajaja... Muy bueno
Saludos
Sevilla ha sido hogar de personas peculiares a lo largo de su historia, una de ellas fue Juan Ramírez Bustamante, quien se ganó a pulso el sobrenombre de 'Matusalén sevillano'. De él se dice que llegó a vivir hasta los 121 años.
'Más viejo que Matusalén'
Juan Ramírez Bustamante nació en la década de 1550 en e seno de una familia hidalga y además de su larga vida, su existencia estuvo marcada por la aventura y las curiosidades que dejaría para las generaciones venideras.
En su juventud se hizo piloto y participó en numerosos viajes de ida y vuelta con el Nuevo Mundo, formando parte de expediciones que descubrieron multitud de islas, nuevas al menos para los europeos. En esa época no solo se enfrentó al mar, sino también a los piratas que había en sus aguas.
Consiguió hacerse con el título de piloto mayor de la Carrera de Indias cuando tenía cuarenta años, que permitía pasar la mitad de un año en tierra por cada año de navegación. En ese periodo de su vida se casó y enviudó y volvió a casarse y, desgraciadamente, volvió a enviudar. Al parecer llegó a casarse cinco veces y se dice que llegó a tener más de medio centenar de hijos con sus apellidos (unos 40 legítimos y 10 fuera del matrimonio).
Cuando rondaba ya los sesenta años dejó el mar y se dedicó a la enseñanza en Sevilla. En la Universidad de Mareantes, que se encontraba donde hoy está la calle Betis, fue profesor de Matemáticas y Astronomía durante un cuarto de siglo.
Tras esto se dedicó a crear mapas y a leer sobre teología, lo que le llevó a prepararse para ser sacerdote cuando tenía 99 años. Una vez ordenado visitó al Arzobispo de Sevilla para saber cuál sería su destino, aunque no consiguió ninguno ya que el Arzobispo le consideró demasiado mayor para una tarea que daba tanto trabajo.
Por eso, Juan Ramírez escribió una carta al rey Felipe IV, que fascinado por la edad del nuevo sacerdote obligó al Arzobispo a aceptar la petición del anciano, quien quería ser enviado a la parroquia de San Lorenzo. Esta tenía fama de atender a algunos de los feligreses más complicados de la ciudad, lo que hacía creer al Arzobispo que el nuevo sacerdote no duraría más que un invierno allí. Sin embargo, Juan Ramírez superó las expectativas y estuvo en la parroquia durante 22 años.
Su muerte llegaría a los 121 años, pero no por enfermedad ni la vejez, sino por un accidente. Al parecer el hombre se desnucó después de que uno de los peldaños de una pasarela que había en la calle de Las Palmas cedió bajo su peso.
Los restos de tan interesante sevillano se encuentran enterrados en la Capilla Sacramental del Sagrario de la iglesia de San Lorenzo.
Fuente: Internet
ACHL
Buenos días a todos. Sevilla, miércoles julio 2024
Buenos días a todos. Sevilla, jueves 11 julio 2024
Buenas tardes a todos. Sevilla, viernes 12 julio 2024