La sorpresa fue mayor porque nunca habría esperado que un par de alas de pluma pudieran pesarle tanto a nadie. Desnudo, se incorporó en seis tiempos renqueando contra la pared del pasillo, con el vahído de una resaca de bautizo pesándole sobre la cabeza y la aguja de hielo de las losetas de mármol cuarteándole las plantas. No sentía dolor sino una clase de expectación extraña que le puso de golpe en el estómago el vértigo de treinta años de vida en un solo segundo. Después todo se le hizo flores y sintió de pronto que le barrían el alma unos amores de espuma que estuvieron a punto de robarle el juicio mientras los tajos en su espalda pulsaban como dos rombos de luz parejos de los que seguía brotando con limpieza el cartílago inaudito de su par de alas angélicas. En ese impasse de cuento sintió que amaba al mundo, cada parte de él, con anhelo de maníaco, y esa certeza lo embriagó de tal modo que volvió a doblarse sobre el vientre hasta quedar de rodillas, llorando de alegría con el cenit magnífico de sus alas en punta a un suspiro del techo.
Y supo que lo matarían nada más cruzar la puerta.
Comentarios
Me gusta tu nick. Sé que este no es el lugar, pero no vi tu presentación. He estado un tiempo despistado del foro.
Hola, Edu. Llevo tiempo por aquí, pero en su día no me presenté. Gracias por leer y comentar.
Si te apetece puedes leerme también en mi blog:
http://goo.gl/48Cwoq
O seguirme en facebook: http://goo.gl/JTiozU
Hace ya algunas semanas que yo tampoco paso por aquí, y es cierto lo que dicen algunos de que se nota el foro algo diferente.
Un saludo.
Ya lo dijo el poeta: caminante no hay camino...
Hola, Amparo. Hablaba de una sensación, por ninguna razón en concreto. No te enfades conmigo
Un saludo a ti y al resto.
Tienes razón. Gótico, desde cierto punto de vista es cierto.
Sí. Está todo bien.
A los ateos no nos dejan entrar porque el cielo lo tenemos
en la tierra,
un saludo.