TOROS
A mí me gustan del toro
sus andares,
del torero su manera de bailar
y de la tierra sus colores.
A mí me gustan del capote
sus volantes,
de la espada imaginarte,
de la plaza el redondel
y de su baile contemplarte.
Del caballo me gusta su actitud,
de las mulas su obediencia,
de la gente su paciencia
y de la mujer su pulcritud.
La elegancia me llama la atención
y las miradas me causan timidez.
Y es que el toro me apasiona
si el torero lo torea con honradez.
14/10/2014
<para leer más obras de GONZALO, visita www.arzayole.wordpress.com>
Comentarios
Dejando eso de lado, el poema me parece...ejem, bastante mejorable.
El de Camas mataba en horizontal directo a la tripa, y con el culo prieto, para después llover almohadillas, pero porque el arte le venía muy de vez en cuando. Más vez que cuando. O más cuando que vez.
A la tripa del toro, me refería.
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Como sevillano típico y tópico, veo que te gustan las corridas de toros. A mí solo los toros en las dehesas, pastando tranquilos.
No sé que placer puede sentir uno de recibir el rabo y la oreja de un animal matado en lucha desigual, como espectáculo.
Saludos.
Es decir, estos toros tan bellos que vemos en las plazas, son tan bellos porque los empresarios se han gastado el dinero en que sean bellos. Son tan hermosos porque son para ser expuestos ante un público y un torero que se habrá de enfrentar a ellos en el ruedo. Es comprensible que se entienda que no es una batalla por igual, porque el torero dispone de una espada. Pero el toro también tiene cuernos -y en muchos casos, Dios mío qué cuernos- y no los cuernos que tendría un toro criado a la merced del tiempo y el campo. No. Unos cuernos fuertes y hermosos con los que se habrá de enfrentar a un torero que se juega la vida (porque así lo ha decidido) ante muchas personas que acuden a los toros.
Comparto la frustración que puede causar este duelo aparentemente innecesario. Pero no comparto, la fustigación que se hace de esa parte de la sociedad que sí es aficionada al mundo del toro. La fustigación que reciben incluso los empresarios del toro que se dejan parte de la vida en que los toros que después acuden a las plazas sean dueños y señores del campo. Porque si no fueran tratados con la nobleza y entereza de la mayoría de esos ganaderos, jamás llegarían a ser dueños y señores del campo que gobiernan con esa mirada profunda que observamos en muchas de las imágenes como decía tan bucólicas de revistas o programas de televisión.
No existe nadie que ame más al campo y a estos animales que los propios ganaderos que después los venden a los empresarios de las plazas. No. No existe nadie que sienta tanto por ellos, aunque nos intentemos hacer defensores a ultranza de unos animales que han sido criados para su destino. No. Opinemos. Roguemos a Dios, si así lo deseamos, por que pare esta “masacre” animal que se produce en las plazas de toros. Pero hagámoslo sabiendo todo esto:
1) que si parara se acabaría para siempre este animal.
2) que si se parara se daría al traste con el 0.25 % del PIB español o lo que es igual 1.500 millones de euros anuales, de los que la Hacienda pública recauda casi el 14 %.
3) que si parara se daría con el fin de casi 200.000 puestos de trabajo en España.
Así que, muy bien, yo os comprendo. Pero por favor comprended esto vosotros también. Y más la parte literaria que la estadística.
Gracias por los comentarios.