ELÍ, ELÍ…
Nadie responde.
Tu grito trepa el aire y va a la piedra,
un pterodáctilo lo quiebra entre sus garras.
El agujero que pende desde arriba
se traga tu discorde agitación vocalizada.
Nadie responde.
Carne dolida, recógete en tus venas
que el único dios que acaso acude
es sordo de sus diez mil oídos;
haz de tus partes un manojo
y olvídalo atrás. Nadie responde.
¿No ves acaso el limbo detrás de los telones?
Comentarios
Por el tema amargo en parte, la sordera de Dios o la ausencia de un dios, pero sobre todo por esto, que me ha dado envidia:
Al contrario de Sarasvati a mí me ha impresionado más la primera parte del poema:
Tu grito trepa el aire y va a la piedra,
un pterodáctilo lo quiebra entre sus garras.
El agujero que pende desde arriba
se traga tu discorde agitación vocalizada.
Nadie responde."
Y en concreto lo puesto en negrita es sobrecogedor. La crudeza de la imagen se clava y sientes el grito como victima despedazada.
En esta primera parte es donde siento la voz que clama en el desierto y obtiene un silencio desgarrador.
Muy bueno, Lily.
Me gusta , Lily. Me llega, especialmente esa llamada sin respuesta de la primera estrofa que causa angustia:
"Nadie responde.
Tu grito trepa el aire y va a la piedra,
un pterodáctilo lo quiebra entre sus garras".
Me alegro de poder seguir tus poemas.
Saludos.
Esa llamada sin respuesta, rebotando en el granito, esa "carne dolida" de silencio, me llega en este poema tan bien escrito. Me gusta cómo lo trasmites.
Saludos.
Me gusta!!!
Gracias
Saludos
Gracias por leer y comentar, Lalo.
“Dios mío, estoy llorando el ser que vivo”
Así dice César Vallejo cuando inicia uno de sus poemas.
El tema religioso tomado en la poesía es un argumento que siempre motiva los sentimientos de los lectores.
Ya te han dicho todo, solo decirte que tienes muy buenos poemas y algunos brillantes como este. En mi modesta y limitada opinión.
Saludos