¿Habeis tenido alguna experiencia sobrenatural? Si es así me gustaria que la compartierais conmigo. Yo tengo unas cuantas para compartir con vosotros. Pero que sean reales o que las hayais vivido como reales, que el apartado de novela es otro:p.
Venga, animaros.
Comentarios
Tambien de jovencita haciendo la ouija con los amigos, la cosas se descontrolo, habia personas que empezaron a burlarse y hacer cachondeo y el vaso nos explotó, un poco más y me da un ataque, así que desde entonces no la he vuelto a hacer y si la hiciera nunca seria con gente que se lo tomara a cachondeo, creo que estas cosas no hay que tomarselas a broma.
He tenido más pero ahora no me acuerdo...y tu Isabel cuenta cuenta es un tema que me apasiona...
Bueno eso eso Isabel, cuentanos algo anda que a mi me encanta escuchar estas historias.......:eek:
quien me mandaria a mi leerla antes de irme a la cama....
En mi antigua casa había un pequeño escudo cruzado por dos espadas colgado de la pared con una alcayata. Toda mi familia decía que ese escudo se caía de vez en cuando, pero la alcayata continuaba en su sitio, y el cordel con el que se colgaba el escudo estaba intacto, con lo cual, era imposible que se cayera solo. Yo me reia cuando me lo contaban, hasta que un día pasó estando yo sola en mi casa, entonces me acojoné.
Otra cosa curiosa, pero que en ningún momento me dió miedo, era que, muy de vez en cuando, cuando iba al aseo, en el pasillo que conducía a él, sentía como me elevaba del suelo por unos segundos, la sensación era maravillosa. Sólo me pasaba en ese lugar de la casa, y eso era cuando era una cría, por eso, cuando crecí, pensé que seguramente eran solo imaginaciones mias, pero un día, ya adulta (bueno, adolescente), me volvió a pasar.
Mi familia dice haber vivido alguna que otra historia paranormal en esa casa, pero a mí solo me ha ocurrido eso estando en ella, y menos mal, porque si me toca vivir algunas de las cosas que me han contado, seguro, me muero del susto.
De adolescente, durante algún tiempo tomé la costumbre de levantarme muy de madrugada para estudiar. Mientras dormía, creía escuchar abrirse la puerta de mi habitación y unos pasos aproximarse sobre la moqueta hasta detenerse al pie de mi cama. Entonces me despertaba y veía en el reloj de la mesilla que era exactamente la hora en que deseaba levantarme.
Por supuesto luego preguntaba y nadie de mi familia decía haber entrado en mi cuarto a esa hora.
Una noche tuve un sueño muy extraño. Soñaba que me despertaba y una fuerza brutal me inmovilizaba sobre la cama. Veía de soslayo que una potente luz se proyectaba sobre mí desde el techo de mi habitación. No sé cómo lograba darme la vuelta y entonces veía una especie de almendra resplandeciente. Trataba de decir algo pero me salía una voz deformada y horrible. No he vuelto a tener un sueño o una pesadilla tan vívida como aquella, y aún me parece que sucedió de verdad.
Cierto verano, uno de mis hermanos, que dormía la siesta en la habitación de mis padres, cuenta que se despertó pero no podía moverse ni hablar. Sentía una presencia en la habitación. Me vio pasar por el pasillo a través de la puerta, pero no pudo llamarme. Entonces notó como si alguien soplase suavemente sobre su frente y unos dedos que se la acariciaban. Trataba de volverse para ver quién o qué era pero no podía moverse, estaba paralizado. Cuando aquello terminó, mi hermano volvió a quedarse dormido; luego me buscó y me preguntó si yo había pasado en aquel momento por el pasillo; en efecto, había pasado.
Años más tarde, en otra ciudad y en otro domicilio, un amigo mío y yo conversábamos animadamente sobre poesía en una habitación, a altas horas de la madrugada. Entonces sentimos que unos pasos se aproximaban por el pasillo, una mano tomaba el pomo de la puerta y... la puerta se abría y aparecía una de las chicas que compartía el piso con nosotros, pidiéndonos, despeinada y soñolienta, que por favor bajásemos el tono de voz. Mi amigo y yo bajamos el tono de voz pero al cabo de un rato, llevados por nuestro juvenil ardor, volvíamos a hablar fuerte. Entonces escuchamos de nuevo los pasos aproximándose por el pasillo, la mano que apresaba el pomo de la puerta y... silencio.
Mi amigo y yo nos miramos y yo llamé en voz alta a la chica, pues estaba convencido de que se encontraba parada al otro lado de la puerta.
-¿Esther?
Me levanté, abrí la puerta y no había nadie en el pasillo. Fuimos hasta la habitación de Esther y la encontramos durmiendo profundamente en su cama. Mi amigo juraba haber oído, como yo, los pasos aproximarse por el pasillo y el ruido del pomo -que estaba un poco suelto- al ser apresado por una mano. Ella no pudo volver a su habitación corriendo; la hubiéramos oído.
Ya sé que nada de esto es para que salga en el programa de Iker Jiménez pero son historias curiosas, sucedidas en los límites de la percepción, donde los estados alterados de la mente parecen hacernos ver y oír cosas extrañas...
Bueno, hay otra historia. Mi abuela paterna, que en paz descanse, contaba que, siendo ella una niña, vio a su abuela en el jardín de casa despidiéndose de ella y de sus hermanos. Pero la abuela estaba a muchos kilómetros de distancia, en un hospital gaditano. Supieron después que la aparición coincidió con el momento de su muerte.
Un saludo,
Catulo.
Después de que la dejáramos en casa, subió las escaleras exteriores que daban directamente a la cocina. Allí, como de costumbre, se encontraba su abuela escuchando un programa en la radio. Monica se hizo un bocadillo y entró en la sala. Su padre la miraba fíjamente a los ojos, su madre lloraba. Cuando preguntó a sus padres qué era lo que ocurría, su padre le dijo que: <<a la abuela le ha dado un paro cardiaco, murió esta tarde>>.
Os puedo asegurar que no mentía. Nos contó todo esto entre lágrimas y muy asustada.
Un saludo
Por mi parte, yo respeto a las personas que cuentan estas cosas, pero soy consciente del poder de la autosugestión, y que nuestro cerebro y nuestra capacidad de percepción no son máquinas infalibles y pueden equivocarse. Hay experimentos que demuestran cómo nuestros sentidos a menudo nos engañan o, dicho de otro modo, cómo nuestro cerebro puede equivocarse a la hora de interpretar las señales que le llegan a través de los sentidos. Ciertos estados anímicos pueden inducir a episodios psicóticos, disfunciones pasajeras en la percepción, alucinaciones, etc., sin que la persona, por lo demás, deba ser considerada una enferma mental.
Además de esto, el tema de lo paranormal despierta tanto interés en la gente que, naturalmente, se convierte en un mercado lucrativo para (supuestos) médiums, videntes, tocados por la mano divina, etc. con lo que aparece otro grave problema a la hora de poder deslindar la experiencia auténtica del bulo, la exageración, la manipulación interesada o el mero narcisismo de alguien que desea satisfacer su necesidad de autoestima apareciendo como un individuo "especial", merecedor de la atención de los demás, al presentarse vinculado como testigo o partícipe de sucesos inquietantes y misteriosos.
Acerca de los fantasmas, espectros y apariciones, que es un fenómeno tan antiguo que se pierde en la noche de los tiempos (todas las culturas antiguas estaban absolutamente convencidas de que los "muertos" seguían llevando algún tipo de existencia que, desde luego, se manifestaba ante los vivos), lo que más me ha convencido como explicación, aunque pueda resultar sorprendente, son las palabras en off al principio del filme El espinazo del diablo.
Por proceder por lógica, llama la atención que, cuando va a producirse un fenómeno de este tipo, se repitan ciertas "señales" que lo preceden: frío intenso, a veces malos olores... El frío equivale a una pérdida de energía. Puede que la "aparición", cualquier cosa que sea ésta, esté absorbiendo energía para producirse. Nada se produce sin un gasto o pérdida de energía. En este sentido, los "malos olores" remiten a algún tipo de reacción química que estaría asociada a ese cambio en las cantidades de energía. Son indicadores de que "algo" se está produciendo realmente en el mundo físico. Pero... ¿qué es? Por otra parte, ¿cómo nos aseguramos de que ese frío y ese mal olor no son más que percepciones inducidas por autosugestión? Habría que llevar instrumentos de medición que registrasen esa pérdida de temperatura y cualquier posible aparición en el aire de partículas procedentes de una alteración o reacción química.
Producida la "aparición", si alguien tuviese la valentía de tocarla, ésta debería de estar caliente, y ella debería ser la que emite ese "mal olor". De no ser así, el origen de esos fenómenos fisicos estarían en otra parte y podríamos deducir que la "aparición" es una especie de proyección, es decir, que es falsa.
Otra cosa para mí importante es que algún aparato pudiera registrar "fenómenos extraños" sin que hubiese en ese momento presencia humana cercana. Esto ayudaría a desvincular por completo estos fenómenos de la "mediación" o "manipulación" humana, aislarlos como hechos independientes.
Una pregunta esencial sería: si no hubiese seres humanos, ¿habría apariciones y fenómenos paranormales? Sin embargo, muchos de estos fenómenos están fuertemente asociados a los sentimientos personales de las personas que los presencian: se trata de seres queridos o de imágenes que resultan aterradoras para cualquiera. Dicho de otro modo: ¿son las apariciones aterradoras porque, en efecto, lo son por sí mismas, o bien lo son porque resultan aterradoras para nosotros?
En fin, el día que C3PO vea un fantasma, esto me ayudará a creer en fantasmas...
Un cordial saludo,
Catulo.
Pd.: Isabel, si quieres un consejo: escribe primero en word o en cualquier otro procesador de textos, guarda, luego selecciona el texto, haz copy y paste (cortar y pegar) en la ventana de texto del foro. Sobre todo si se trata de textos largos. Ya ves que esto nos ha sucedido a todos (¡¡y a menudo!!) Un abrazo.
¿A que jode cuando se borra?....lo dicho, paciencia...un truco que hago yo es escribir un poco y colgarlo y luego lo voy editanto hasta completarlo....
Un saludo
Muchas gracias por el consejo . me pillé un cabreo impresionante. Un abrazo.
Gracias amigo, yo pensaba que era a la unica que le había pasado , pero veo que le ha pasado a mas gente . Un abrazo.
Joder que si jode, y estaria bién lo de las caras porque la mia era un poema, muhas gracias por el consejo, me consuela saber que no es a mí sola . Un besazo.
Muchas gracias , me dió mucha rabia , voy a intentarlo de nuevo a ver si lo consigo. Un abrazo .
Un saludo
Aunque no dejo de reconocer que me da un poco de temor.
En mi familia materna hay la historia de una tía de mi mamá que según cuentan era medium. A ésta tía-abuela no le gustaba para nada lo que se relacionara con fantasmas o espíritus, pero solía verlos, asi no quisiera, y eso la atemorizaba mucho.
Cuenta mi mamá que una vez estando su esposo de viaje, el esposo de mi tía-abuela, ella se quedó a acompañarla en su casa, y esa noche se ha despertado la tía diciendo que en la ventana de la habitación habia un niño vestido como campesino con un sombrero de paja que le señalaba la base de la ventana, lo que en las casas coloniales de esa época se llamaba "el pollo" de la ventana.
Cuando mi mamá vino a ver, no pudo ver nada, pero ella seguía insistiendo que lo había visto allí de pie.
Al pasar el tiempo, la tía se mudó de esa casa y fue vendida, la persona que la compró le estaba haciendo unas reparaciones a la casa cuando en el pollo de la ventana aquella, al tirarla, apareció lo que en esa época se denominaba un "entierro de morocotas", que no eran sino monedas de oro.
Siempre ésta historia me causó mucha impresión, incluso cuando la oía de la boca de mi tía-abuela,a la que tuve la suerte de conocer aún en vida.
Luego en el tiempo, al ir creciendo percibí que también yo he heredado algo de eso, una especie de don como me dicen algunos, si es que se puede llamar "don" a éste tipo de condición.
A mi me suelen pasar cosas muy extrañas, al principio me daban mucho miedo al igual que a mi tía-abuela, pero ya no, ya he aprendido a no hacer mucho caso de ellas y no me dejo afectar. Sin embargo no suelo contarlas porque sé que no es fácil creer en éstas cosas, la gente suele mirarte como loco o alucinado, asi que es mejor callarlas.
Les contaré sólo una historia reciente.
Hace poco estaba en casa de una amiga a la que solía ir a ayudar a cuidar a sus niños cuando ella tenía algo que hacer. Ese día la bebé dormía y entonces me puse a recoger un poco la sala, que tenía juguetes regados por doquier, en ese momento y sin yo tocarlo, del otro lado del salón donde estaban muchos juguetes amontonados, comenzó a sonar un juguete de esos para bebés que tienen canciones y prenden luces y botones, pero que hay prenderlo con un botón que se pasa para el otro lado.
Pues nada, allí estaba el juguete cantando una canción, prendiendo sus luces al compás del canto. Me acerqué y lo tomé en mis manos, buscando apagarlo, hasta que ví el botón y lo pasé al otro lado y entonces se apagó.
Me dije: No es nada, seguro un mal contacto. Siempre suelo buscar explicaciones lógicas a las cosas.
Seguí recogiendo cosas, y entonces una silla para bebés de esas tipo columpio, que se mece con bateria e igual hay que pasar un botón a "ON". Pues nada, allí estaba meciendose sola al compás de una músiquita que trae.
Ya entonces sí me asusté. Y la verdad es que se me pararon todos los pelos de los brazos.
Igual me acerqué y la pasé el botón a "OFF" , y ya dejó de sonar y al ratico se paró.
Luego me senté muy quieta en el diván de la sala, y dije: "Sea quien seas que andes por aquí, me asustas, y no estoy preparada para oirte ni para comunicarme contigo, por lo que te pido que me dejes en paz y te alejes."
Y asi fue. El resto del tiempo que permanecí allí no pasó más nada.
Por supuesto que no le dije nada a mi amiga. ¿ Para qué? para mortificarla y asustarla pensando que tenía un fantasma en su casa?
Un abrazo a todos!!
Amante de la montaña, y viajero por toda la Africa cercana a Europa, me he visto en infinidad de ocasiones en medio de la nada perdido en medio de grandes soledades y silencios en rincones oscuros y llenos de maleza. Suelo acudir a los cementerios y pasearme por entre sus nichos en el silencio
de los atardeceres, y no es que me sienta mas valiente que nadie, solo es que desconozco el miedo que pueda causar lo desconocido porque nunca he visto ni oido nada, y a veces hasta me gustaría experimentar hasta cualquier ruido o voz que me hiciera sentir miedo a lo desconocido.
No será que según quien tiene esa predisposición natural para sentir los desconocido, o ¿no puede ser la sugestión, o que no preparamos con antelación a los mensajes del más allá?
Sea como fuere, me quedo sin saber nada de eso, tengo mucha fe en Dios y quizás esa seguridad en mi fe no me deja ver lo malefico.