Las sextas son gente de muy buen trato:
no forman sectas,
no bailan con el pijama puesto,
se ponen morenas en la orilla.
Las octavas disfrutan de la simpleza;
"¿podrá existir química más ideal
que la de estar acompañada siempre
por quien mejor me hace armonizar?",
dicen a gritos.
Las quintas se ven obligadas
a pasarse toda la sinfonía
mirándose al espejo, y así
se ven
aumentadas
de peso;
disminuidas
de carisma.
Las segundas y las cuartas
juegan a las cartas y en un segundo
han cambiado todos los papeles de sitio:
las segundas se maquillan para ser mayores,
las cuartas son justas y no les roban la ilusión.
Los semitonos son los niños mimados,
mimados de verdad, mimados hasta las entrañas.
Auténticamente cuidados y descuidados.
Se meten por los poros de tu piel,
te pellizcan por dentro con buena intención,
no recogen jamás los juguetes, porque
sus juguetes son ellos mismos.
Y todo esto tan sólo
para no olvidar
que son los pequeños lacitos
los que pueden hacer
convertirse
a un día seco de verano
en una Navidad calurosa.
Comentarios
En adelante me portaré mejor, para no condicionar la lectura de los demás, pero hoy me vas a permitir que haga un “despiece” o enumeración de las cosas que veo. En unas acertaré y en otras no
Aunque los protagonistas aparecen en plural, creo que se sitúas en la escala mayor de Do, seguramente porque es la que conocemos todos. Las demás escalas sólo las manejan los músicos.
Las sextas (La) no forman sectas, porque son aperturistas y pregnantes, no se encierran en sí mismas. Son ideales para que en una melodía “pase” algo, sugieren al oído el viaje hasta Sol, que está a su lado, por eso se ponen morenas en la orilla.
Las octavas (do) producen la armonía más reconocible porque la química ideal se traduce en la proporción más simple (2/1).
Las quintas (Sol) son estables y polivalentes, apuntan con su dedo tanto hacia adelante: do (su cuarta), como hacia atrás (Do). Muchas veces son las que crean nuevos intereses o escalas si son aumentadas # o disminuídas b.
Las segundas (Re) y las cuartas (Fa) juegan a las cartas porque se colocan de forma alternada con la primera y tercera (Do,mi) o con la tercera y quinta (Mi,Sol), propias del acorde tonal. La segunda es mayor tanto en la escala mayor como en la menor. La cuarta siempre es justa porque disminuída sería una tercera y aumentada encontrará su sitio ocupado por la quinta disminuída.
Los semitonos, quizá te refieras a los sostenidos, son en efecto notas de divertimento, están ocultas cuando recitamos la escala, siempre aportan algo especial porque son irregulares, molestan o sugieren. Una variación de semitono ascendente y sobre todo descendente, suena mimosa, es un gemido. Siempre son notas inesperadas que el oído agradece si está juguetón.
He disfrutado de tan peculiar presentación. Saludos.
Como he comentado en tu otro poema, LMC, este se hace complicado entenderlo si no tienes una base de introducción.
Me ha sonado a un bello cuento/poema contado/cantado para ñiños, con un tono diferente acompañando a cada estrofa, como si las notas las trasladaras al ritmo del verso en cada caso...
No creo que te haya sido de gran ayuda, LMC.
Me ha encantado la lectura de tus poemas. Dejan un sabor a mundo bonito en el que bailar. Gracias.
Bonito, bonito, bonito.
¡Está genial!
(o semigarrapateas) :rolleyes:
Enhorabuena.