Con sus manitas untadas de mermelada,
reía, reía...
El mundo a su alrededor era un bote de mermelada.
Los hombres y mujeres cual tostadas se untaban en mermelada.
Se amaban; ya no hacían la guerra.
Los ojos del niño brillaban mientras se chupaba los dedos.
Ya sólo pensaba; ojalá nunca se acabe la mermelada.
Comentarios
Saludos.
Y sí, mejor sería ser más sencillos y tener siempre a mano la mermelada.
Saludos
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Me gusta la mermelada....y este poema.
Están las cosas de rechupete. :rolleyes2:
Un saludo
Bueno... puede ser. En todo caso el final es un razonamiento tan simple y rotundo como la actitud del niño.
En el próximo jacuzzi nos bañamos en mermelada... :rolleyes:
No te preocupes, Amparo. Tú vete tranquila, que no pasa nada porque lo recojas cuando vuelvas :rolleyes:
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Eso. Sin pensar en el mañana porque......el mañana no existe
Un saludo
Sí, conoces de círculos, un círculo siempre retorna a si mismo, al instante, perfectamente. Un círculo no conoce el mañana.
Un día deberemos extendernos en el satori, sospecho que tienes bastante que decir al respecto.
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El círculo es vacío Cielito. Tanto y tan poco.
Y con respecto al satori......a mí me gusta la mermelada.:D
Un saludo
Ah pues yo creo recordar algo, pero son imágenes borrosas las que me vienen a la cabeza.
No te preocupes, ya vendrás en otra ocasión. Volveremos a tropezar con el bote de mermelada.