Juan notó que el fregadero de la cocina se había tapado, y que el agua llegaba justo a la mitad de sus paredes.
Miró fijamente el agua, pensando que podría estar bajando, solo tan lento que era imposible darse cuenta. Entonces, como optimista que era, urdió un plan: daría unos pasos atrás, de modo que su punto de vista le revelase, oblicuamente, el borde superior del fregadero al ras del agua. Utilizando este punto de referencia, se dispondría a esperar un cambio de perspectiva. Cuando dejase de ver el agua, el estancamiento se habría resuelto por sí solo.
Tenía entonces quince años. Tanto tiempo esperó parado en ese punto, que fue aumentando en estatura, y entonces oteaba aterrorizado como el nivel del agua era más elevado que nunca.
Y seguía subiendo.
Lamentablemente, Juan habría de ser un joven excepcionalmente alto, por lo que, al cumplir los veinte años, la inundación de la casa –y su propia muerte- eran inminentes. Pensó que lo sensato habría sido tomar acción desde el primer momento, mas era ahora inconcebible. Según sus cálculos, el agua sería para entonces tan profunda, que cabrían varios hombres adultos en el fregadero, y no disponía de un equipo de buceo para intentar remediar la obstrucción.
Juan Preciado tenía cuarenta y seis años cuando murió de un ataque cardíaco. Sus últimos momentos fueron empleados en maldecir de mil formas a los camilleros, pues había perdido su puesto, y ahora nunca sabría si el nivel del agua iba a bajar o no.
Comentarios
Lo peor de todo: Juan observaba con temor y angustia el agua que subía; si aún hubiera pasado un buen rato...
¡Gracias por leer y comentar Amparo!
Alantar
Gracias por tu tiempo.
Y, por todos los medios, ¡procrastinemos sobre la procrastinación! Rara vez se encuentran simultaneidades corporales-metafísicas. Además, tenemos las líneas espacio-tiempo... Ya sabemos, una línea: sucesión infinita de puntos. Encontrarse en cuatro puntos paralelos a la vez, entre la infinidad de posibilidades, ¡es algo admirable!
Así, si llamamos a la procrastinación P, para abreviar, nuestro cuerpo hace P y está en un espacio de P, mientras nuestra mente piensa en P mientras hace P, mientras el tiempo se escabuye en P, todo por un cuento sobre P...
Este breve gran relato demuestra que el motivo sobre lo que se escribe es lo de menos, es el cómo lo que importa, cualquier tema, profundo o banal, si se escribe bien asciende a categoría deliteratura.
Por ponerte un pero, un exceso de terminaciones en ....ente ( es una manía personal persecutoria contra los entes)
Se golpe me acordé de mi infancia cuando me podía quedar minutos quieta mirando como giraba siempre en el mismo sentido el agua al irse por el fregadero…o la ropa de una lavadora dando vueltas...los leños encendidos de una hoguera...las formas de las nubes... el reflejo deformado de mi carita infantil en el envés cóncavo de una cuchara… …( perdona la digresión).
Tu cuento es un Ale – Hop, un conejo que sale de un sombrero, un golpe de magia, una manera novedosa y efectista de contar.
Has resuelto muy bien el paso del tiempo sin perder la esperanza de lo ilusorio.
Siempre agradecido por tus comentarios.
Tienes mucha razón en el punto "-ente."
¡Nos leemos!
Sandra Pantocrator
Muchas gracias.
Sí pensé en esos problemitas prácticos. Comida, dinero... Pero decidí obviarlos en pos del estilo lacónico que quería. Quién sabe, el fregadero está en la cocina, igual que la nevera. A veces mi nevera parece no tener fondo, y con la tecnología y la ciencia y los colisionadores de partículas, quizás esta no tenía.
Saludos a ambas.