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El puente

anderosuanderosu Gonzalo de Berceo s.XIII
editado enero 2014 en Narrativa
Bajamos de la mano por la avenida Duarte, cruzando el puente que tanto revuelo ha causado, pues hace poco una joven, con un lindísimo vestido amarillo y dejando atrás sus bolsas de mercado, saltó al río. Llegamos al piso, donde ya nos esperaban.

-Marcel y... Lucía, ¿no? -exclamó sonriente el Tortuga, levantándose apenas cruzamos el umbral. Samuel y Camila charlaban al fondo, inclinados el uno hacia el otro, y daban la apariencia de estar tratando un tema sumamente interesante. Nos saludaron con las manos.

-Pasen, pasen -invitó el Tortuga, dejando que Lucía se adelantase mientras me retenía a mí con un brazo.

-Está bien bonita, mano -me dijo, soltando el sempiterno guiño.

Pasamos a la sala, donde Lucía conoció al par. Primero pensé que estaban enzarzados discutiendo algún film o un libro, pero no, tenían un aire demasiado grave y hasta preocupado, como quien suda intentando recordar si dejó el horno encendido. El Tortuga volvía de la cocina con las bebidas.

-Entonces tú debes ser el Tortuga -se adelantó Lucía, con una confianza admirable-. ¿Por qué te llaman así?

-Debe ser por el cuento de la liebre y la tortuga -masculló él, aunque todos sabíamos que no era por eso.

Nos sentamos en los sofás. Yo sabía inminente la ronda de preguntas, como es usual cuando tus amigos conocen a una nueva pareja.

-Bueno, ¿cómo se conocieron ustedes dos? -inició Samuel, risueño.

Lucía, viendo mi falta de iniciativa, comenzó el relato. Debí tomar la palabra yo, pero me distraje; había vuelto la imagen de Samuel y Camila hablando, tan interesados, y me preguntaba de qué. Dejé que Lucía terminara, mirándola todo el tiempo con una sonrisa aprobatoria.

-Pero qué lindo, mira, ¿y a qué te dedicas tú, si se puede saber? -dijo el Tortuga.

Pasaron varios minutos en esa semientrevista que, al concluir, pareció dejar a todos satisfechos. Era mi oportunidad.

-Sam, Cami, esto podrá sonarles raro pero, ¿de qué hablaban ustedes hace rato, cuando nosotros llegamos? -inquirí.

No se hicieron rogar.

-Ah, no sé si están enterados -dijo Camila-, pero hace unos días una muchacha saltó del puente Colonia.

-Sí -dijo Samuel, caviloso.

-Leí sobre eso en la prensa. La joven del vestido y las bolsas. ¿Tú estabas al tanto? -pregunté a Lucía.

-No, no... -dijo ella, visiblemente afectada por el brusco cambio a un tema tan lóbrego.

-Lo peculiar -dijo Samuel, incorporándose-, no es el hecho en sí, sino las circunstancias que lo rodean. La joven (creo que tenía 23 años, algo así) sale de casa con su mejor vestido, un vestidito amarillo con flores blancas, va a algún mercado de la ciudad y, de regreso a casa, pasando por el puente, deja las bolsas en el suelo, sube al pretil y se arroja al vacío. Ahora bien, ¿por qué hacer las compras antes? ¿Para qué vestirse de esa manera tan coqueta (y algunos hasta dicen que la sacaron del agua con maquillaje corrido), si tenía en mente lanzarse? No puedo sino pensar que ella salió de casa en un estado de ánimo de lo más normal, me arriesgaría a decir que hasta feliz, y que algo ocurrió en el camino entre su casa y el mercado, que la impulsó a terminarlo todo ahí mismo, sin más ni más.

-¿Y cómo sabe usté que ese era su mejor vestido? -preguntó el Tortuga, sin entender mucho.

-Y justo le decía yo -intervino Camila- que no es necesariamente tan insólito como él lo pinta. Mil cosas pueden pasar en un trayecto del mercado a la casa, ¿quién sabe? Pudo haber recibido una llamada en el camino de vuelta: un novio llamándola para dejarla, algún amigo que sufrió un accidente fatal, pudo haber muerto un familiar querido (Dios no quiera), etcétera.

-Encontraron el cuerpo sin ningún efecto personal; además, era un vestido sin bolsillos -sentenció Samuel.

-Salió policía, este -dijo el Tortuga.

-No, Samuel tiene razón -tercié, pues estaba algo informado-. La encontraron sin nada encima.

Por un segundo recordé por qué estábamos ahí, y volteé a ver a Lucía. Tenía una expresión que nunca le había visto, como asustada, y creo que de haber estado más lejos o más oscuro no la hubiese reconocido. Sin embargo, eso duró apenas un segundo, y al siguiente ya era la Lucía de siempre, que parecía decirme con la mirada “anda, Marce, hablen de la muchacha, tanto mejor por mí.”

-Eso no quiere decir nada -dijo Camila-. Ponte que llevaba una cartera con su celular y sus cosas, se subió al pretil y saltó. Como es natural, la corriente se llevó la cartera, dejando al cuerpo sin nada, que es como la encontraron.

-Pero sí soltó las bolsas... -musitó Samuel, dubitativo.

-Total, es imposible descubrir por qué se lanzó la chacha, con solo pensarlo en el
apartamento -dijo el Tortuga, con una sensatez que me tomó por sorpresa. De repente me sentía muy apegado al tema, cosa rara, pues cuando leí la noticia apenas me turbó. Había algo más. Quizás en ese apartamento, ese día, con esas personas, se daban las circunstancias que inexorablemente tenían que darse, como un titiritero invisible que hala sus hilos cósmicos, llevándome al puente Colonia. Vi a Lucía a mi lado, que ahora tenía su mano en mi pierna, y me sentí un poco mal, un poco lejano a ella, como si hubiésemos sido arrastrados hasta el puente lado a lado, pero cuando volteaba a verla resultaba que no, que ella estaba en un extremo y yo en el otro, y no podíamos avanzar hacia el centro. El sol empezaba a caer.

-El Tortuga tiene razón -dijo Camila-. No podemos llegar a ninguna certidumbre.

Esa última palabra pasmó al Tortuga, que sonrió satisfecho, como implicando “justo lo que quise decir.”

-Seguro tienen razón -dijo Samuel-, pero me perturba de igual forma, es como una picazón en un lugar que no llego a rascar. Una joven tan normal... ¿Han visto ustedes las fotos? El periódico publicó fotos de ella mientras vivía, fotos con sus amigos, su familia, y les digo: una joven perfectamente normal, bastante bonita, si me permiten decirlo, sin duda de buen estrato, en fin...

-¿A qué viene si era bonita o no? -preguntó Camila.

-A nada, pero lo era -dijo él.

Fue entonces cuando el Tortuga propuso que subiéramos a la azotea, que era muy bonita de noche, además de poder ver las estrellas desde ahí (dependiendo de las nubes, ustées saben). Accedimos. Al cabo de pocos minutos estábamos instalados arriba, sentados en un círculo de sillas plegables, con los correspondientes tragos y pasabocas.

Mientras Lucía relataba a mis amigos las peripecias que la llevaron a mudarse a la ciudad, pensé en lo que había dicho el Tortuga. Quizá no se sabría nunca qué llevó a esa joven a su destino, qué la habrá hecho cambiar de parecer y preferir el río a la calle. Me la imaginé saliendo de casa con su vestidito amarillo, paseando como cualquiera pasea, respirando como respiraría yo o Camila o Samuel, y me pareció de lo más natural suponer que, así como nadie sabía el por qué, quizá tampoco se estaba muy seguro del suceso en sí, cuantas lindas jóvenes con vestido amarillo no habrá un día normal en una ciudad tan enorme, porque las confusiones se dan, y bien dijo Samuel que todas las fotos del periódico eran de antes y no después, así que ella podría haber estado caminando de lo más tranquila hoy (por la avenida México, o la Galdós, o quizás incluso la Duarte), sin enterarse siquiera del fallecimiento de su doble. Sí, eso era. Los tontos éramos nosotros, debatiendo, teorizando, cuando lo cierto era que nada de eso importaba, que éramos como niños intentando aprender una sinfonía sin antes conocer cada nota del piano.

Cuando tuve la oportunidad, quise contarle a Samuel de mis descubrimientos. Él me vio más bien desconcertado, como si yo estuviese loco, y se reintegró al grupo tras unas pocas palabras que no venían al caso. Entre tanto, Lucía se había metido a mis amigos en el bolsillo. Todos sonreían amenamente.

Tras mucho palique, el Tortuga solicitó ayuda: se habían acabado los pasabocas. Samuel y Camila se ofrecieron, dejándonos a Lucía y a mí solos.

Su mano encontró la mía, y casi me hace saltar por lo helada. Me dijo que hoy estaba un tanto raro, que si me pasaba algo. No respondí; de hecho me sorprendió el timbre de su voz, como si fuera la primera vez que la oyese hablar. Pasó otra brisa gélida, cerré los ojos, y vi a la chica del vestido que me sonreía (y qué bella sonrisa, qué rasgos tan regios), me decía con la mirada que ignorase la presión de los benditos hilos cósmicos, que cada vez se ceñían más a mi cintura, que uno se acostumbraba. Su voz, la ciudad, la noche; todo era un escenario que me sumía en una dulce impotencia, como quien se deja llevar por un tobogán sin saber bien a dónde. Entonces ella apretó mi mano con más fuerza, devolviéndome a la realidad, y pensé que convendría ofrecerle mi chaqueta; mira que estar afuera de noche, con este frío, y encima empapada.

Comentarios

  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    Hola, Anderosu,
    me ha gustado leerte. Ya te dije que seguiría, como Pulgarcito, tu rastro de migas de pan.

    La valoración general de tu historia, por mi parte , es buena. Pero veo algunas "cosillas":

    -Bajamos de la mano por la avenida Duarte, cruzando el puente que tanto revuelo ha causado, pues hace poco una joven, con un lindísimo vestido amarillo y dejando atrás sus bolsas de mercado, saltó al río.

    Yo pondría ;, delante delpues, para evittar un período tan largo. La coma es una "liaison" demasiado tenue para una oración tan larga.
    -Marcel y... Lucía, ¿no? -exclamó sonriente el Tortuga, levantándose apenas cruzamos el umbral. Samuel y Camila charlaban al fondo, inclinados el uno hacia el otro, y daban la apariencia de estar tratando un tema sumamente interesante. Nos saludaron con las manos.

    Yo separaría con un punto y aparte la oración que comienza "Samuel y Camila...", porque ya esajena al diálogo anterior.
    En el otro escrito que te comenté hiciste igual.

    -sempiterno guiño

    perpetuo; que tiene principio, pero no fin.

    ¿Quieres decir que tiene un tic nervioso y por eso guiña siempre?
    Si no es así, tendrías que usar otro término.

    -conoció al par,
    El substantivo "par", se utiliza en la locución "par de". Si aparece solo como "par", es un número múltipo de dos. Para decirlo así, a secas, tienes que cambiarlo por "pareja".

    - Has inventado lo de "semientrevista", existe la entrevista semi- estructurada. Pero si te gusta inventar, ¡me parece bien!

    -este,
    es pronombre ,entonces, "éste".
    -ustées, ¿...?

    -contar de mis...,
    Contar no lleva la prep."De" como régimen verbal.
    Es contar+ Complemento Directoi: " contar mis"
    - Puntuación:
    sigo encontrando que abusas del "asindeton " y unes muchas oraciones sucesivas con comas.
    Pero es mi opinión, y nada más que eso.

    -Historia:
    mantienes el interés durante todo el texto. Me parece tierna, bonita, como la chica del puente.
    - Diálogos:
    si son creíbles.Pueden ser , perfectamente, los diálogos de unos jóvenes.

    - Noto mucha másenergía y un empuje ayor en este texto. Te felicito por ello.

    Saludos
  • anderosuanderosu Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    Buenas.
    Ante todo, gracias por leer.

    Veamos:
    Yo pondría ;, delante delpues, para evittar un período tan largo. La coma es una "liaison" demasiado tenue para una oración tan larga.
    ¿Delante del "pues"? Quedaría entonces:
    "Bajamos de la mano por la avenida Duarte, cruzando el puente que tanto revuelo ha causado pues; hace poco una joven, con un lindísimo vestido amarillo y dejando atrás sus bolsas de mercado, saltó al río."
    No sé si he entendido mal. De igual forma, creo que prefiero mantener la forma original.

    -Marcel y... Lucía, ¿no? -exclamó sonriente el Tortuga, levantándose apenas cruzamos el umbral. Samuel y Camila charlaban al fondo, inclinados el uno hacia el otro, y daban la apariencia de estar tratando un tema sumamente interesante. Nos saludaron con las manos.

    Yo separaría con un punto y aparte la oración que comienza "Samuel y Camila...", porque ya esajena al diálogo anterior.
    En el otro escrito que te comenté hiciste igual.
    Aquí estamos de acuerdo.

    -sempiterno guiño

    perpetuo; que tiene principio, pero no fin.

    ¿Quieres decir que tiene un tic nervioso y por eso guiña siempre?
    Si no es así, tendrías que usar otro término.
    Disiento, pues otra acepción de "sempiterno" (aunque menos común, admito) es "usual, que sucede siempre de la misma forma".
    El Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe pone como ejemplo:
    "Apareció con su sempiterna gabardina".
    Por lo que me pareció apropiado el término, técnicamente. Ahora bien, en retrospectiva, creo que sí pude haber sido más claro. Lo tendré en cuenta.

    -conoció al par,
    El substantivo "par", se utiliza en la locución "par de". Si aparece solo como "par", es un número múltipo de dos. Para decirlo así, a secas, tienes que cambiarlo por "pareja".
    Vale, anotado.

    - Has inventado lo de "semientrevista", existe la entrevista semi- estructurada. Pero si te gusta inventar, ¡me parece bien!
    Sí, la inventé en este caso.

    -este,
    es pronombre ,entonces, "éste".
    La RAE aconseja no colocar tilde a "este" ni a "solo".
    En esta ocasión he seguido el consejo.


    -ustées, ¿...?
    Aquí toma la palabra el Tortuga:
    Fue entonces cuando el Tortuga propuso que subiéramos a la azotea, que era muy bonita de noche, además de poder ver las estrellas desde ahí (dependiendo de las nubes, ustées saben).
    No sé explicar esto muy bien.
    La idea era que, después de "azotea", Marcel narra tal como habló entonces el Tortuga, es como un stream en el texto y, como el Tortuga es propenso a hablar diciendo usté o ustées en vez de usted o ustedes, lo copié en su voz.
    Antes en el cuento dice:
    -¿Y cómo sabe usté que ese era su mejor vestido? -preguntó el Tortuga, sin entender mucho.
    Pero bueno, no ha sido más que un experimento o un jueguito, y lo dejo hasta aquí porque me duele disecarlo.



    -contar de mis...,
    Contar no lleva la prep."De" como régimen verbal.
    Es contar+ Complemento Directoi: " contar mis"
    ¡Diantre! Había quitado el "de" y lo volví a incluir a último minuto, inseguro.
    Anotado también.

    - Puntuación:
    sigo encontrando que abusas del "asindeton " y unes muchas oraciones sucesivas con comas.
    Pero es mi opinión, y nada más que eso.
    Vale, y es una opinión que aprecio.
    Pero prefiero la forma que tiene.

    -Historia:
    mantienes el interés durante todo el texto. Me parece tierna, bonita, como la chica del puente.
    - Diálogos:
    si son creíbles.Pueden ser , perfectamente, los diálogos de unos jóvenes.

    - Noto mucha másenergía y un empuje ayor en este texto. Te felicito por ello.
    Mil gracias, Fracesca, por tu tiempo y tu atención.
    Me alegra que te haya gustado.


    Nos estaremos leyendo.

    ¡Saludos!
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    Es contar+ Complemento Directoi: " contar mis"

    En realidad, era:

    "Contar + complemento directo, sin la "i".
    Esa i se me coló de otro sitio. Muchas veces me hace estas cosas mi veleidoso cursor.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2014
    No entendí por que estaba empapada...:cool:
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    A mí me sucede muchísimo lo de que me aparezcan palabras "fantasma", que quise borrar, pero no lo hice finalmente.

    En cuanto a la RAE, me parece que están olvidando su propio lema "limpia, fija y da esplendor.
    Suprimiendo la tilde diacrítica, no hacen sino empobrecer la Lengua, alson de nuestra empobrecedora cultura visual.
    A Duni le hiciste la misma corrección, pero con "solo" ( bueno, en sentido contrario, para que eliminase la tilde)

    La puntuación.
    Tienes razón, es muy personal.
    A mí se me comenta también lo mismo sobre mi Bitácora.
    Yo te lo observo como lectora: me asfixio en algunos períodos más largos.
    O tal vez me asfixie por la edad. No lo sé.


    Gracias por tomarte un tiempo para responderme.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    amparo bonilla escribió : »
    No entendí por que estaba empapada...:cool:

    Son los hilos cósmicos...
  • anderosuanderosu Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    No entendí por que estaba empapada...
    Son los hilos cósmicos...
    Me abstengo de comentarios, pues estaría explicando el cuento. Es como discutir con un amigo que no ha visto una película, el final de la misma.
    Lo digo por si algún lector hojea los comentarios antes de ir al texto per se.
    Si quieres charlamos por mensaje, Amparo.

    A Duni le hiciste la misma corrección, pero con "solo" ( bueno, en sentido contrario, para que eliminase la tilde)
    Cierto, aunque también le dije que lo recomendable era no acentuar en absoluto.

    La puntuación.
    Tienes razón, es muy personal.
    A mí se me comenta también lo mismo sobre mi Bitácora.
    Yo te lo observo como lectora: me asfixio en algunos períodos más largos.
    O tal vez me asfixie por la edad. No lo sé.
    Así es.
    Pueden influir mil cosas en estas preferencias tan específicas. ¡Quién sabe!


    Gracias a Amparo y a Francesca, una vez más.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    No, no lo cuentes.

    Yo nunca perdonare al "ami- enemigo" a quien se le escapó que Bruce Willis era un fantasma.
  • anderosuanderosu Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    Mis condolencias por eso.
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    Has hecho que suelte una carcajada.

    ¡¡¡Mi familia va a pensar que me he vuelto loca!!!
  • FrancescaFrancesca Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2014
    Bonne nuit!

    À tout à l'heure!
  • anderosuanderosu Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2014
    Bonne nuit, ma copine.
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