Hay veces que maldigo estos versos,
y hasta pienso que salieron de mi boca..
"Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana? "
Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
...
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.
Tengo muy bajo el umbral del dolor
siempre me lo han dicho.
No soporto ver un buitre en espera
que acabe de morir un niño hambriento.
Ni soporto la mirada de una madre
que ve llorar al hijo que se le muere en brazos.
No me llegan las fuerzas
para mirar al viejo tirado en las esquinas
o al que pide en mi puerta
sin mirarme a la cara.
No tengo aguante para escuchar
los discursos del poder de siempre
ni los de te quiero entre cojines
que llevan la navaja en el relleno.
Tengo el umbral del dolor
en el mismo punto
en que tengo el de la vergüenza.
Cuando te olvides de mi nombre,
cuando mi cuerpo sea sólo una sombra
borrándose entre las húmedas paredes de aquel cuarto.
Cuando ya no te llegue el eco de mi voz
ni el resonar cordial de mis palabras,
entonces, te pido que recuerdes que una tarde,
unas horas, fuimos juntos felices y fue hermoso vivir.
Era un domingo en Hampstead, con la frágil primavera
de abril posada sobre los brotes de los castaños.
Pasaban hacia la iglesia apresuradas monjas
irlandesas, niños, endomingados y torpes, de la mano.
Arriba, tras los setos, en la verde penumbra
del parque dos hombres lentamente se besaban.
Tú llegaste, sin que me diera cuenta apareciste y empezamos a hablar
tropezando de risa en las palabras, titubeantes
en el extraño idioma que ni a ti ni a mi pertenecía.
Después te hiciste pequeña entre mis brazos
y la hierba acogió tu oscura cabellera.
A veces las cosas son simples y sencillas
como mirar el mar una tarde en la infancia.
Luego la escalera gris, larga y estrecha,
la alfombra con ceniza y con grasa,
tus pequeños pechos desolados en mi boca.
Sí, a veces es sencillo y es hermoso vivir,
quiero que lo recuerdes, que no olvides
el pasar de aquellas horas, su esperanzado resplandor.
Yo también, lejos de ti, cuando perdida en la memoria
esté la sed de tu sonrisa me acordaré, igual que ahora,
mientras escribo estas palabras para todos aquellos
que un momento, sin promesas ni dádivas, limpiamente se entregan.
Desconociendo razas o razones se funden
en un único cuerpo más dichoso
y luego, calmado ya el instinto
y rezumante de estrenada ternura el corazón,
se separan y cumplen su destino,
sabiendo que quizá sólo por eso
su existir no fue en vano.
Qué bien expresada la nostalgia del "pasado feliz":)...Aunque es un poco cruel por parte del autor decir que "quiero que los recuerdes, que no olvides"...parece que él aún no ha olvidado y quiere que la otra persona sufra como sufre él. La melancolía es muy mala. Yo soy mas partidario de pasar página.
[OCULTAR]Y perdón si está demás mi comentario, interrumpiendo la cadena de fragmentos de poemas[/OCULTAR]
Cuando abro la cartera
para enseñar el carné
para pagar algo
o para consultar el horario de trenes
te miro.
El polen de la flor
es más viejo que las montañas
Aravis es joven
para ser una montaña.
Los óvulos de la flor
seguirán desgranándose
cuando Aravis, ya vieja,
no sea más que una colina.
La flor en el corazón
de la cartera, la fuerza
de lo que vive en nosotros
sobrevive a la montaña.
Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos.
Solo bajó del tren,
atravesó solo la ciudad desierta,
solo entró en el hotel vacío,
abrió su solitaria habitación
y escuchó con asombro el silencio.
Dicen que descolgó el teléfono
para llamar a alguien,
pero es falso, completamente falso.
No había nadie a quien llamar,
nadie vivía en la ciudad, nadie en el mundo.
Bebió el vaso, las pequeñas pastillas,
y esperó la llegada del sueño.
Con cierto miedo a su valor
-por vez primera había afirmado su existencia-
tal vez curioso, con cansado gesto,
sintió el peso de sus párpados caer.
Horas después -una extraña sonrisa dibujaba sus labios-
se anunció a sí mismo, tercamente,
la única certidumbre que al fin había adquirido:
jamás volvería a dormir solo en un cuarto de hotel.
"Los trucos de la muerte" 1975
Juan Luis Panero
Ha fallecido hoy, a los 71 años.
Ojalá su alma atormentada encuentre la paz.
Madre, no me mandes más a coger miedo
Y, frío ante un pupitre con estampas.
Tú enciendes la verdad como una lágrima,
dame la mano, guárdame
en tu armario de luna y de manteles.
"Rainer, quiero encontrarme contigo,
quiero dormir junto a ti, adormecerme y dormir.
Simplemente dormir. Y nada más.
No, algo más: hundir la cabeza en tu hombro izquierdo
y abandonar mi mano sobre tu hombro izquierdo, y nada más.
No, algo más: aún en el sueño más profundo, saber que eres tú.
Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo."
(A Rainer Maria Rilke)
Despierta como quieras, pero despierta en mí,
en el frío, en mis silenciosas profundidades.
No te imploraré palabras, pero dame
una señal de que aún estás vivo.
No por mucho tiempo... sólo un momento de tu tiempo.
Si no un verso, sólo un suspiro, sólo un grito.
Sólo un susurro o sólo una queja.
Sólo el sordo sonar de tus cadenas.
*********************
[De la versión en inglés de Daniel Weissbort]
[Nacida en Leningrado, atravesó las purgas estalinianas de
los treinta, fue encarcelada dos veces, su marido fue ejecu-
tado. Su segundo marido murió de hambre durante el blo-
queo alemán a Leningrado en 1942.]
[Encarcelada porque su apellido sonaba alemán. Tuvo a su
hijo en las celdas de los servicios secretos soviéticos. Amiga
de Akhmatova, durante el sitio de Leningrado realizó trans-
misiones radiales para reconfortar a los defensores de la ciu-
dad, en la que murieron tal vez dos millones de personas. A
la entrada del Mausoleo en Memoria de las tumbas masivas,
grabada en granito, una frase suya (Nikto ne zabyt i nichto ne
zabyto): "Nadie es olvidado y nada es olvidado".]
Cuando volvimos a casa
y nos inclinamos sobre la mesa del cuarto
y vimos las sencillas venas de la madera
el cansancio se transformó en conocimiento
sobre la necesidad del viaje,
de su sentido:
regresar y ver la mesa de nuestra casa,
sus dibujos aún sin cartografiar.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para escribir, tiene que recordar.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para fotografiar,
tiene que ver con los ojos del alma.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para leer,
tiene que estar lleno de narraciones.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para hablar,
tiene que resonar.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para andar, tiene que volar.
Y cuando llegue la hora,
uno tiene que desprenderse de los recuerdos,
de los ojos del alma, dejar de soñar,
callarse y plegar las alas.
El poema no pide de comer. Come
los pobres platos que
gente sin vergüenza o pudor
le sirve en medio de la noche.
La palabra divina ya no existe. ¿Qué puede
hacer el poema, sino
contentarse con lo que le dan?
Después aullará por ahí
sin respuesta, será
otro perro perdido
en la ciudad impiadosa.
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Di una palabra amable
a los que aún viven.
Aquí abajo
no oigo siquiera el color de tu flor.
Las estaciones se acabaron de repente.
Y hubo tiempo para que quedasen muchas cosas por hacer.
Te lo pido: no te apresures.
Hazlo.
Di una palabra amable
a los que aún viven.
Yo no sé:
cocinar
llevar sombrero
ser acogedora
llevar joyas
arreglar flores
recordar citas
agradecer regalos
dar la propina adecuada
retener a un hombre
mostrar interés
en las reuniones de padres.
No puedo
dejar de:
fumar
beber
comer chocolate
robar paraguas
quedarme dormida por la mañana
olvidarme de recordar cumpleaños
y limpiarme las uñas.
Hablar
por boca de otros
revelar secretos
amar
lugares extraños
y psicópatas.
Puedo:
estar sola
fregar platos
leer libros
construir frases
escuchar
y ser feliz
sin mala conciencia,
"...
Callada el alma... el corazón partido,
suelto tus alas... ve... pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
Tendré piedad de un corazón vencido.
..."
Cuerpo, recuerda no solamente cuánto fuiste amado,
no sólo los lechos en que te acostaste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaban en los ojos manifiestamente,
y temblaban en la voz -y algún
obstáculo casual los hizo vanos.
Ahora que todo ya está en el pasado,
parece casi como si a los deseos
aquellos te hubieses entregado -cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.
No hay cicatriz,
por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual
se cuenta en ella,
algún dolor.
Pero también su fin.
Las cicatrices, pues,
son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto
que nos sana
dañándonos.
La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos
las heridas.
Si he de citar a uno hoy, Miguel Hernández.
"Elegía a Ramón Sijé"
"....
Temprano alzó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
...
No perdono a la vida desatenta,
no perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la tierra, ni a la nada.
En mis manos, levanto una tormenta
de rayos piedras y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes, hambrienta.
..."
Cito de memoria, perdonad las incorrecciones que , seguramente, habré incurrido.
Comentarios
Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
...
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.
Francisco Brines
Siempre estará la poesía.
Abrazo, pepeto.
Amo el trozo de tierra que tú eres,
porque de las praderas planetarias
otra estrella no tengo. Tú repites
la multiplicación del universo.
...
Pablo Neruda
Para ti, pepeto
siempre me lo han dicho.
No soporto ver un buitre en espera
que acabe de morir un niño hambriento.
Ni soporto la mirada de una madre
que ve llorar al hijo que se le muere en brazos.
No me llegan las fuerzas
para mirar al viejo tirado en las esquinas
o al que pide en mi puerta
sin mirarme a la cara.
No tengo aguante para escuchar
los discursos del poder de siempre
ni los de te quiero entre cojines
que llevan la navaja en el relleno.
Tengo el umbral del dolor
en el mismo punto
en que tengo el de la vergüenza.
Begoña Abad
necesito vuestro calor.
Gestos cálidos, voces reconocibles.
Madres del mundo
necesito un susurro.
Palabras de origen, cantos sin palabras.
Rocas del mar
necesito la espuma
el agua rompiendo dolores
el desembarco azul, gotas de perdón.
Lobos, madres, rocas ....
Desvaríos estivales ...
Cuando te olvides de mi nombre,
cuando mi cuerpo sea sólo una sombra
borrándose entre las húmedas paredes de aquel cuarto.
Cuando ya no te llegue el eco de mi voz
ni el resonar cordial de mis palabras,
entonces, te pido que recuerdes que una tarde,
unas horas, fuimos juntos felices y fue hermoso vivir.
Era un domingo en Hampstead, con la frágil primavera
de abril posada sobre los brotes de los castaños.
Pasaban hacia la iglesia apresuradas monjas
irlandesas, niños, endomingados y torpes, de la mano.
Arriba, tras los setos, en la verde penumbra
del parque dos hombres lentamente se besaban.
Tú llegaste, sin que me diera cuenta apareciste y empezamos a hablar
tropezando de risa en las palabras, titubeantes
en el extraño idioma que ni a ti ni a mi pertenecía.
Después te hiciste pequeña entre mis brazos
y la hierba acogió tu oscura cabellera.
A veces las cosas son simples y sencillas
como mirar el mar una tarde en la infancia.
Luego la escalera gris, larga y estrecha,
la alfombra con ceniza y con grasa,
tus pequeños pechos desolados en mi boca.
Sí, a veces es sencillo y es hermoso vivir,
quiero que lo recuerdes, que no olvides
el pasar de aquellas horas, su esperanzado resplandor.
Yo también, lejos de ti, cuando perdida en la memoria
esté la sed de tu sonrisa me acordaré, igual que ahora,
mientras escribo estas palabras para todos aquellos
que un momento, sin promesas ni dádivas, limpiamente se entregan.
Desconociendo razas o razones se funden
en un único cuerpo más dichoso
y luego, calmado ya el instinto
y rezumante de estrenada ternura el corazón,
se separan y cumplen su destino,
sabiendo que quizá sólo por eso
su existir no fue en vano.
Juan Luis Panero
[OCULTAR]Y perdón si está demás mi comentario, interrumpiendo la cadena de fragmentos de poemas[/OCULTAR]
Gracias!
Cuando abro la cartera
para enseñar el carné
para pagar algo
o para consultar el horario de trenes
te miro.
El polen de la flor
es más viejo que las montañas
Aravis es joven
para ser una montaña.
Los óvulos de la flor
seguirán desgranándose
cuando Aravis, ya vieja,
no sea más que una colina.
La flor en el corazón
de la cartera, la fuerza
de lo que vive en nosotros
sobrevive a la montaña.
Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos.
JOHN BERGER
Solo bajó del tren,
atravesó solo la ciudad desierta,
solo entró en el hotel vacío,
abrió su solitaria habitación
y escuchó con asombro el silencio.
Dicen que descolgó el teléfono
para llamar a alguien,
pero es falso, completamente falso.
No había nadie a quien llamar,
nadie vivía en la ciudad, nadie en el mundo.
Bebió el vaso, las pequeñas pastillas,
y esperó la llegada del sueño.
Con cierto miedo a su valor
-por vez primera había afirmado su existencia-
tal vez curioso, con cansado gesto,
sintió el peso de sus párpados caer.
Horas después -una extraña sonrisa dibujaba sus labios-
se anunció a sí mismo, tercamente,
la única certidumbre que al fin había adquirido:
jamás volvería a dormir solo en un cuarto de hotel.
"Los trucos de la muerte" 1975
Juan Luis Panero
Ha fallecido hoy, a los 71 años.
Ojalá su alma atormentada encuentre la paz.
Y, frío ante un pupitre con estampas.
Tú enciendes la verdad como una lágrima,
dame la mano, guárdame
en tu armario de luna y de manteles.
-Blas de Otero-
nos impiden hablar.
Parecía imposible.
Nuestras propias palabras.
Pedro Casariego
quiero dormir junto a ti, adormecerme y dormir.
Simplemente dormir. Y nada más.
No, algo más: hundir la cabeza en tu hombro izquierdo
y abandonar mi mano sobre tu hombro izquierdo, y nada más.
No, algo más: aún en el sueño más profundo, saber que eres tú.
Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo."
(A Rainer Maria Rilke)
Marina Ivánovna Tsvetáyeva
AL CANTO
Despierta como quieras, pero despierta en mí,
en el frío, en mis silenciosas profundidades.
No te imploraré palabras, pero dame
una señal de que aún estás vivo.
No por mucho tiempo... sólo un momento de tu tiempo.
Si no un verso, sólo un suspiro, sólo un grito.
Sólo un susurro o sólo una queja.
Sólo el sordo sonar de tus cadenas.
[Nacida en Leningrado, atravesó las purgas estalinianas de
los treinta, fue encarcelada dos veces, su marido fue ejecu-
tado. Su segundo marido murió de hambre durante el blo-
queo alemán a Leningrado en 1942.]
[Encarcelada porque su apellido sonaba alemán. Tuvo a su
hijo en las celdas de los servicios secretos soviéticos. Amiga
de Akhmatova, durante el sitio de Leningrado realizó trans-
misiones radiales para reconfortar a los defensores de la ciu-
dad, en la que murieron tal vez dos millones de personas. A
la entrada del Mausoleo en Memoria de las tumbas masivas,
grabada en granito, una frase suya (Nikto ne zabyt i nichto ne
zabyto): "Nadie es olvidado y nada es olvidado".]
y nos inclinamos sobre la mesa del cuarto
y vimos las sencillas venas de la madera
el cansancio se transformó en conocimiento
sobre la necesidad del viaje,
de su sentido:
regresar y ver la mesa de nuestra casa,
sus dibujos aún sin cartografiar.
VÄINÖ KIRSTINÄ
Cuando uno ya no tiene fuerzas para fotografiar,
tiene que ver con los ojos del alma.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para leer,
tiene que estar lleno de narraciones.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para hablar,
tiene que resonar.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para andar, tiene que volar.
Y cuando llegue la hora,
uno tiene que desprenderse de los recuerdos,
de los ojos del alma, dejar de soñar,
callarse y plegar las alas.
Pero pase lo que pase, sigue la narración, sigue
EEVA KILPI
inmóvil en la rama
quiero semejar
algo que nadie
busque, vea, persiga.
Eila Kivikkaho
Traducción de Menzies:
Alma mía! ¿Cuándo te cansarás de creer?
¡Primavera, primavera! Languidece
Como el misterio de una puerta entreabierta
En un sueño de ídolos dorados...
Abandonándola, apenas
Me interné en el silencio y la sombra,
Para entonces volver — una nueva llamada,
Un nuevo día...
Pero la bruma de la primavera atrapó
Todo cuando hervía en mi corazón...
No cantes, no preguntes, Margarita,
En mi corazón no mires...
Los momentos que nos compartieron
fueron aquellos que nos separaron,
y ya no están aquí;
nunca más los profundos prados
recordarán nuestros nombres
escritos en la lluvia.
Lo que ha quedado sin terminar
así ha de quedar,
el blanco silencio
desciende ahora a través de los prados
donde las vainas oscuras de los frutos
se abren inútilmente.
Sam Hamill
El poema no pide de comer. Come
los pobres platos que
gente sin vergüenza o pudor
le sirve en medio de la noche.
La palabra divina ya no existe. ¿Qué puede
hacer el poema, sino
contentarse con lo que le dan?
Después aullará por ahí
sin respuesta, será
otro perro perdido
en la ciudad impiadosa.
Juan Gelman
Gotán
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Di una palabra amable
a los que aún viven.
Aquí abajo
no oigo siquiera el color de tu flor.
Las estaciones se acabaron de repente.
Y hubo tiempo para que quedasen muchas cosas por hacer.
Te lo pido: no te apresures.
Hazlo.
Di una palabra amable
a los que aún viven.
Peter Sandelin
Yo no sé:
cocinar
llevar sombrero
ser acogedora
llevar joyas
arreglar flores
recordar citas
agradecer regalos
dar la propina adecuada
retener a un hombre
mostrar interés
en las reuniones de padres.
No puedo
dejar de:
fumar
beber
comer chocolate
robar paraguas
quedarme dormida por la mañana
olvidarme de recordar cumpleaños
y limpiarme las uñas.
Hablar
por boca de otros
revelar secretos
amar
lugares extraños
y psicópatas.
Puedo:
estar sola
fregar platos
leer libros
construir frases
escuchar
y ser feliz
sin mala conciencia,
Tove Ditlevsen
Sin él
aquí
sin él.
Su fuego susurrando.
I. Vilariño
Callada el alma... el corazón partido,
suelto tus alas... ve... pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
Tendré piedad de un corazón vencido.
..."
A. Storni
no sólo los lechos en que te acostaste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaban en los ojos manifiestamente,
y temblaban en la voz -y algún
obstáculo casual los hizo vanos.
Ahora que todo ya está en el pasado,
parece casi como si a los deseos
aquellos te hubieses entregado -cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.
Constantino Cavafis
Lo sé de fluidez en español y lo adoro.
Saludos! y feliz año nuevo!
por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual
se cuenta en ella,
algún dolor.
Pero también su fin.
Las cicatrices, pues,
son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto
que nos sana
dañándonos.
La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos
las heridas.
Piedad Bonnett
Feliz año!
Si he de citar a uno hoy, Miguel Hernández.
"Elegía a Ramón Sijé"
"....
Temprano alzó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
...
No perdono a la vida desatenta,
no perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la tierra, ni a la nada.
En mis manos, levanto una tormenta
de rayos piedras y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes, hambrienta.
..."
Cito de memoria, perdonad las incorrecciones que , seguramente, habré incurrido.
El amor es tan lógico
El amor es tan lógico:
Todas las contradicciones se vuelven condiciones
y las proposiciones llegan antes
que la lógica: Te quiero porque es así.
Henrik Nordbrandt
http://www.youtube.com/watch?v=jemRETPH0CE
Ya te estoy añorando, poeta.....