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Te quiero Magdalena

SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
editado agosto 2013 en Narrativa



Nací en Commercy, un lugar casi anodino si no fuera por mí. Conocerme es recordarme. Otras congéneres incluso más exquisitas que yo no han corrido la misma suerte. ¡Voilà! La vida es así.

Me llamo Madeleine, un nombre casi tan bonito como Clementine, o Albertine, pero el mío es mucho más dulce y evocador. Quienes han sentido la dicha de tenerme sueñan conmigo para los siempres de lo siempres amén. Soy cúpula edulcorada, alfombra mágica, puente de plata, puerta del cielo, causa de alegría, salud de los enfermos, estrella de la mañana de los petites déjeneurs y de las meriendas también.

Mi presentación oficial fue en un banquete ofrecido por el Duque de Lorena. Todo empezó porque en las cocinas del castillo el intendente y el cocinero se pelearon, soltaron los mandiles, espumaderas y sartenes, hasta con las harinas arramblaron dejando a los invitados sin postres. Entonces aparecí de mano de mi creadora y todos quedaron encantados conmigo. Entré con un poco de miedo, tímida y sencilla, sin aguas de azahares, sin abalorios ni guarnición, sin pasas, ni almendras, ni piñones, ni canela. Tal cual. A todos sorprendí y hasta tal punto, que el Conde me envió como regalo a la Reina María de impronunciable apellido “Leszynska”. Fui regio regalo en bandeja de plata, y dulcifiqué los paladares Versallescos. Algunos cortesanos quisieron llamarme Pastel de la Reina, y María respetó mi precioso nombre de Madeleine.

Mucho más tarde me conoció el burgués de las narices, un tal Marcelo enredado de palabras. Mira, ahora me prueba con te o tila, nunca se ponen de acuerdo los traductores del brebaje evocador, y Marcelo sueña… sueña…sueña o ensueña. Está abrumado que rima con bruma. Me besa y se estremece. El vaho en espirales envuelve su nariz y todo Combray entra en su taza. Ora la torre de la iglesia, ora su ábside, la nervada cúpula, los redodendros que surgen del recodo de un camino, los rosales, las moradas fucsias, o la luz que esmerila los cristales.

Y aquí me tiene desmigajada flotando sobre el líquido casi frío, nunca me han tratado así. Este hombre es un desastre, ya te digo.

Marcelo mira las gotas de la reciente lluvia que forman caminitos imposibles en los cristales de la ventana, una rama del espino asoma y el color rosa de los brotes le hace sentir tan feliz como una perdiz del final de cuento.

Cuelgo desmigajada debajo de su “moustache”, y a golpe de pluma mi esponjoso cuerpo se convierte en un recuerdo de Proust.

Comentarios

  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado agosto 2013
    La parodia gastronómica de Juancho, y su "Tormenta de ideas"...me hizo recordar esta magdalena que tenía olvidada.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado agosto 2013
    Que bueno que Juancho te inspire:):p
  • BoneyBoney Pedro Abad s.XII
    editado agosto 2013
    Está muy bien, muy gracioso. Aunque yo prefiero el nombre de "Clementine" :p
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado agosto 2013
    Gracias Amparito y Bony.
    ¿Clementine? Donde se ponga un nombre racial como Carmen,Lola o Candela que se quiten las gabachas....terminaciones en ines.
  • Asier PicazoAsier Picazo Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado agosto 2013
    Qué difícil es escribir este maravilloso texto. No me cabe la menor duda que bajo el bigote de Proust, una amplia sonrisa habría aparecido alargando sus puntas hacia arriba de puro placer.
    Te voy leyendo y me voy maravillando. Porque no solamente escribes, haces piruetas psicológicas con las palabras. Es como asomarse desde la ventanilla de un avión en un día claro y saborear que el cielo y la tierra son un continuo vaivén de la vida enhebrando hermosura por doquier.
    Es despertar y dormirte al mismo tiempo porque todo huele a vida. Qué pocos escritores son capaces de hacer que el lector entre en la profundidad de la belleza.
    Me ha impresionado tu relato, Suina.
    Muchas gracias.

    Con mi admiración profunda,

    Asier.

    _________________

    Hace más de cuarenta años, siendo un presumido arrogante, escribí sobre Proust y su magdalena (que no entendió prácticamente nadie, con toda la razón del mundo, imagino). No recuerdo lo que escribí; apenas me viene a la memoria. Hoy me he sentido maravillado al leerte.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado agosto 2013
    ¿Quieres explicarme Asier qué demonios hago ahora con el sentimiento de gratitud que siento a causa de tus palabras?
    No se si son merecidas, no soy quien para decirlo, pero que actúan como un detonante, un cohete, una dinamo, una fuerza tremenda que me empuja a seguir escribiendo. Eso han hecho tus palabras, emocionarme y empulsarme.
    Estoy tocando los cielos.
    No sé que más decir.

    Nota.- Por Proust siento un sentimiento ambiguo cuando lo leo, el de admiración profunda de como se puede entretener en describir lo que quiera, desde la luz de una lampara en el pomo de un apuerta, hasta la sombra de los celos...y también algo de rabia porque un cómodo burguesito enfermo de excesos de mimos, arropado por los suyos, pueda jugar con las palabras y hacer con ella lo que le de la real gana.

    Gracias Asier, te dejo descansar un poco de mis cuentos ( a ti y a mis compañeros), pero ya compartiré una paradia Quevediana de morirte no se si de riisa, pero si de sonrisas.
  • Asier PicazoAsier Picazo Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado agosto 2013
    Ahora que me voy, puedo contar algún secreto con la boca pequeña.
    Mis alumnos/as me llaman "Don Enciclopedia". Bueno, son jóvenes y nos lo pasamos bien juntos aunque mis canas ya no acompañan. He leído tanto a lo largo de mi vida que apenas me sorprende nada (estoy releyendo a Homero ahora). Y te aseguro que tu relato me ha emocionado profundamente. Es muy bueno porque eres una gran escritora. Modestamente soy un buen conocedor de la obra de Proust. Y has escrito lo que a nadie se le había ocurrido, que yo sepa.
    Debes seguir escribiendo; estás llamada a mucho más que participar en un foro.
    Deja que tu alma, conectada con la razón y el corazón, nos regale relatos. Tienes un don especial y eres hija de él. Y aunque quieras abandonarlo, nunca podrías. Tú no haces vivir a las palabras solamente; son las palabras las que llaman a tu puerta porque quieren volar con tu magia. No les des un portazo en las narices.

    Con todo mi afecto,

    Asier.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado agosto 2013
    De nuevo gracias Asier.
    Una pena no contar contigo en este foro, no solo por los ánimos que nos das, sino por tus poesias tan especiales.
    ¿Qué pasa? ¿no hay internet por Noruega o qué?
    Te deseo lo mejor estés donde estés.
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