Hola a todos:
"La Magia para los Chicos de la Droga" es un relato corto dividido en cuatro capítulos, que iré subiendo a razón de uno por día empezando por hoy, en el que se habla sobre los Chicos de la Droga, sus deseos, sus papás y sobre Caixa Catalunya.
Os dejo con el Primer Capítulo.
I
Yo nunca he comprado ni me he metido lo de la droga, de verdad. Yo no sé cómo va lo de la droga, no sé como va lo de los nombres de la droga, me lo han explicado unos amigos, os hablo en serio. Sé que hay chicos de la droga, chicos que caminan por las cunetas y que van a lugares donde les venden la droga, la pagan, se pinchan y se la inyectan. Otros se la esnifan. ¿No?. Son los chicos de la droga. Eso es lo que me han explicado, es todo lo que sé.
No hay telemaratones para los chicos de la droga. Las televisiones no son tan buenas como nos quieren hacer creer.
Helena García Melero nos dice qué hay que hacer para ser unos buenos catalanes, pero no nos dice nada de los chicos de la droga. Sólo se limita a decir
que no bebamos alcohol y que no nos droguemos cuando cojamos el coche.
Los chicos de la droga no tienen mamás que les expliquen cuentos o que les digan que la droga es mala mientras se pinchan. Los chicos de la droga no tienen una mamá que les peine y que les ponga colonia. Los chicos de la droga no piensan en sus mamás cuando se pinchan.
Hubo un tiempo en que caminaban como zombies por la
Ronda del Litoral a la altura de aquel viejo barrio de la droga que se llamaba
Can Tunis. Los chicos zombies de la droga. Nunca estuve en Can Tunis, os lo digo de verdad, todo lo que sé es porque me lo han contado unos amigos, pero muchas veces los veía cuando pasaba con mi coche por la Ronda del Litoral.
Los chicos de la droga iban a Can Tunis a buscar su droga. Los chicos de la droga en realidad iban a Can Tunis a buscar a su mamá. Iban a Can Tunis a que su mamá les leyera el cuento que después del chute, les permitiera despertar en ese lugar mágico donde las hadas pueden cumplir todos sus sueños.
Una verdadera mamá no les dejaría tirados en un sucio vertedero de despojos sociales, esperando a que otros chicos de la droga les arrancaran las jeringuillas para poder reutilizarlas. Una verdadera mamá se preocupa de que sus hijos tengan todo lo que necesiten.
Comentarios
Esperaré a que subas otros cuentos no tan cuentos...
No te equivocas en lo referente a la crítica y a la ironía. De todas maneras, quedan tres capítulos más por subir, que espero te saquen de dudas.
Muchas gracias por tu comentario
Podéis leer los tres capítulos restantes de "La Magia para los Chicos de la Droga" en el siguiente enlace:
http://hojaldrecasero.tumblr.com/tagged/la-magia-para-los-chicos-de-la-droga
Muchas gracias
Me ha gustado, quizás todavía te falte algo de fuerza en la prosa, pero lo cierto es que está muy bien. Espero leer más cosas tuyas.
Me sorprende lo que comentas del niño protagonista, porque jamás pensé en un niño, sino en un adulto que utilizaba el lenguaje de una manera errática.
Muchas gracias por tus comentarios y por tu tiempo.
Lo del niño lo he dicho por una de las frases finales, la evolución del personaje, es decir, el que habla no deja de ser un niño, no físicamente, claro está:
"Quiero volver a ser el niño que era, quiero volver a oler a Nenuco y que mi madre juegue conmigo mientras el sol de la tarde nos da en la cara y nos recuerda que ese día de vacaciones en el pueblo, va llegando a su fin."
Me han recordado, no el final precisamente, todos tus relatos a una obra que se llama Flores para Algernon que, pese a las diferencias, también narra la degradación de un personaje que es como un niño.
Quizás más que degradación, sería un deseo de volver a ser niño.