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Puñetero despertador

LainiraLainira Anónimo s.XI
editado julio 2013 en Narrativa
Tenía en la mesa de mi cuarto un despertador. Era bastante curioso porque cuando llegaba la hora en la que me tenía que levantar, sonaba. A ver, eso era normal, pero sonaba de un modo molesto, o sea, como que yo no quería que sonara. Bueno, pues entonces para qué lo ponía, estaba claro que solo era un sonido de aviso, pero había algo en ese despertador que me tenía muy enfadada.
Un día bajé con él a la tienda, y le dije a la dependienta “perdone, éste despertador hace un ruido molesto a la hora en la que me tengo que despertar”. Ella me miró, y yo asentí con la cabeza firmemente, supongo que se había sentido mal por venderme un modelo tan defectuoso. “Pero entonces, ¿qué es lo que está mal?”, me dijo ella. “el sonido, aparte de que me despierta me confunde”. “ah”, dijo ella, “pues aquí tenemos este otro modelo”. “Vale, vale, vale, le dije yo, ya está, vengo con un problema muy serio y usted ala, a vender y vender”, cogí el despertador y me fui.
Luego al poco volví y le dije “¿y qué modelos tienen?”. “Pues mire”, dijo ella, tan aturdida como tranquila “tenemos éste que despierta con la radio”. “Si, hombre, con la radio, lo que me faltaba” y me fui de la tienda.
Luego volví y le dije “¿y tienen más modelos?”. La dependienta me miró un tiempo relativamente largo, casi me aburría y todo. Me daba vergüenza que me mirara como si yo no estuviera equilibrada, así que para soportar mi sentimiento, empecé a canturrear mentalmente la canción de “por el amor de esa mujer”. Entonces ella dijo “Mire, si el problema de su despertador es que le despierta, yo no puedo hacer nada. El despertador, despierta, es así. Y si no quiere, no se lo ponga”. “Acabáramos”, le dije, “vengo aquí con un problema serio, y usted se lo toma a broma”. “mire”, dijo la dependienta “si usted va a salir de la tienda y a volver a entrar, le digo ya de antemano que me voy a esconder, y que cuando entre no va a ver a nadie”. “Ah, ¿si?”, le dije yo “pues entonces robaré”. “pues si usted roba”, me dijo ella “llamaré a la policía”. “¿Y con qué la llamará?, ¿con el despertador?, pues no se preocupe que con tal de que deje de sonar vendrán”. “pero, pero, pero…”, dijo la dependienta un poco aturdida, “¿Cómo los voy a llamar con un despertador?, los llamaría con el teléfono, con el móvil, desde la alarma del local… por favor, cómo se puede llamar a nadie con un despertador”. “Pues a mí éste me molesta todas las mañanas”. En ese momento la dependienta me miró, ya con un gesto de cansancio, y tengo que decir que yo también me empezaba a cansar.
Me puse muy seria y le dije con lágrimas en los ojos “la verdad es que tengo miedo, hace un tiempo ya que siento que me gustaría que alguien me despertara con cariño, con un beso, con el olor del café recién hecho, con la ilusión de empezar el día”. “lo siento”, dijo ella. Y allí me eché a llorar.

Comentarios

  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado julio 2013
    ¡Hola Lainira!. Procuro cuando entro al foro leer a compañeros en sus diversos registros, y si puedo y tengo tiempo, comentar alguno que otro.Este tuyo es simpático, ligero, sin pretensiones de hacer alta literatura, sencillo, pero no básico. He sonreído muchas veces con los equívocos y los vale vale, los le dije yo, y los me dijo ella. Parece que las escuchara hablar y hasta la cara que poneis las dos, la tuya de desquiciada y la de la pobre asombrada dependienta. Buena humorada sí que sí. Al final he sentido ternura por la protagonista de tu comedia y muchas ganas de abrazarla.
    Gracias por este ratito divertido Lainira. Eres muy graciosa.
  • ENEASENEAS Pedro Abad s.XII
    editado julio 2013
    Hola, Lainira. Me ha gustado muchísimo tu relato. No he dejado de sonreír mientras lo leía.
    A mí también me gusta mucho ese humor surrealista y absurdo.

    Bueno, un Saludo. Hasta pronto.
  • DestripadoDestripado Pedro Abad s.XII
    editado julio 2013
    Pocos aparatos hay tan incomprendidos como el despertador, me ha gustado mucho tu relato. Sobre todo la reflexión final me ha parecido excelente, me hace imaginar una situación de lo más paupérrima, de alguien que echando en falta a una persona y dulces palabras, recibe el gran estruendo del despertador.
  • LeosLeos Fernando de Rojas s.XV
    editado julio 2013
    Tu relato tiene gracia.Hace sonreír y eso ya quiere decir algo positivo. No obstante, opino que deberías mejorar la forma de escribir, en cuanto a los diálogos.
    No son necesarias las comillas sino introducir el diálogo mediante una raya -o en su defecto un guión- y escribir en línea aparte cada intervención de los interlocutores.
    Te pongo un ejemplo sobre tu mismo texto:

    "Un día bajé con él a la tienda, y le dije a la dependienta:

    --Perdone, este despertador hace un ruido molesto a la hora en que me tengo que despertar.
    Ella me miró, y yo asentí con la cabeza firmemente, supongo que se había sentido mal por venderme un modelo tan defectuoso.
    --Pero entonces, ¿qué es lo que está mal?, me dijo ella.
    --El sonido, aparte de que me despierta me confunde.
    --Ah, dijo ella, pues aquí tenemos este otro modelo.
    --Vale, vale, vale, le dije yo, ya está, vengo con un problema muy serio y usted, hala, a vender y vender”.
    Cogí el despertador y me fui".

    También sería mejor evitar la repetición "me dijo", "le dije"... Puedes alternar: "me respondió", "añadió", etc.

    Me gustaría que estas observaciones las recibieras amistosamente y que te sirvieran de algo.

    Un saludo.
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