Las hormigas en su universo
Dedicado a las pequeñas hormigas y animales aparentemente insignificantes
El autor
Caminaban por senderos inmensos en medio de un descampado, aquel día en la
tierra, eran unas pequeñas hormigas en un microuniverso. Delante de ellas iban otras
hormigas que se dirigían a un durazno recién caído en medio de ese bosque verde...
Una lluvia cayó despacio sobre la mansedumbre de la tarde otoñal. Los caminos se
fueron cruzando, miles de oscuridades, se dirigían al pedazo de durazno en el suelo,
bello como un terciopelo de los reyes.
Al llegar al fruto, con sus pinzas tomaron un pedazo y comieron hasta saciarse, luego en
ese espacio de tiempo donde el hombre no pisaba hace miles de años, constituyó un acto
de alianza con la vida y se dispusieron a realizar su trabajo, un trabajo pequeño pero
importante en la tierra, en esa tierra desolada. Despacio una sola hormiga llevó un
pedazo de cáscara de durazno hacia el hormiguero, en el trayecto se cruzó con un
caparazón seco de una avispa, luego con unos huesos extraños de mamut los cuales
parecían unas montañas.
Al llegar al hormiguero penetró con la cáscara y en el inmenso laberinto de la vida,
cruzó mil retoños pequeños como ella, hasta invernar en ese cosmos para saciar el
hambre de las larvas. Al día siguiente volvió hacía la cascara pero ya sus compañeras
habían llevado todo como la vida cada pedazo del universo.
Su fin como hormiga fue llevándola con la lluvia hacia un arroyo sobre una hoja y
lentamente se alejó, como mariposa herida, se alejó junto con las hojas, yéndose paso a
paso con la corriente y fue comida por un sapo.
Todo el universo consiste en eso, amamantar las pezuñas de otro animal, sea
hormiga o sea un pedazo de fruto. Luego el sapo se fue hacia un arroyo, y se hundió en
la madrugada. De noche las hormigas seguían trabajando, ante esa inmensidad del
universo.
Lejanamente la hormiga estaba en el estomago del sapo, este fue devorado por una
serpiente que poco a poco se tragó al animalito. La naturaleza es sabia y por eso el fin
del ser vivo fue hacia un lejano desierto y esa víbora terminó arrastrándose en medio de
la arena, en una unidad de seres, la hormiga, el sapo y ahora la serpiente culminaron en
un hombre, que caminando por un sendero fue cerca de donde se encontraba la cobra,
este reptil fiel a su instinto mordió el brazo del hombre, este luego se adormeció, la
muerte había nacido en un camino solitario de una hormiga, nadando en un estanque y
llenando las entrañas de una serpiente, la muerte acecho aquellos lugares penumbrosos.
En su cosmos el hombre poco a poco entró en agonía hasta que la luna
cayó y murió lentamente. Luego cuando el cuerpo entró en descomposición aparecieron
nuevamente las hormigas, que lentamente llevaron los pedazos de carne al hormiguero.
Y allí comenzó nuevamente una cadena infinita en el universo solamente que la primera
hormiga que tomó el pedazo de carne del hombre muerto fue comida por un pájaro y
este se levantó en vuelo hacia el universo, llegando a los dioses y luego convirtiéndose
en lluvia para dar vida a la tierra sedienta.
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