La Aurora me sorprende
cada día con los ojos
fijos en el ayer
que se ha ido.
La noche posa en mi
sus garras abiertas,
esas mismas que me devoran
por dentro, que me
queman las entrañas
y roban minuto a minuto
hasta mi último aliento.
Mil buitres de pico
afilado se comen
mi carne pedazo
a pedazo.
Y en sus fauces abiertas
se llevan jirones
de piel con la que hacen
un nido en la montaña desierta.
Dime, ¿qué sientes
cuando te alimentas
de mi tristeza?
Quiero conocer su sabor,
tener al menos la certeza
de que mi sangre roja y fresca
cada día a ti te sustenta.
Comentarios
Me parece interesante hacer objeto de tu poema "el vampirismo" de los sentimientos, porque eso existe, desgraciadamente.
Tus poemas son tristes, generalmente y este me llega con tintes muy negros.
Un abrazo y que sigas por aquí mucho tiempo.
Si, hay vampiros emocionales, desde luego. Y los poemas, al menos los míos suelen ser según el estado de ánimo y como va la vida en ese momento. Espero que llegue el dia en que pueda escribirlos más alegres.
Saludos cordiales
Esto me diría yo a mi mismo, si de mis profundidades saliese un poema tan bello, pero a la vez tan triste.
Un saludo.
Me gusta cuando puedo imaginar el detonante o sentimiento inspirador.
Es triste, pero es una cualidad de la poesía encontrar belleza no convencional.
Me gusta tu poema. Un saludo.
porque de pronto se puede hallar más afinidad en aquellos momentos descritos por ti.
supongo que es por eso.
Gracias Lara, a mi me gusta pensar que la tristeza es un sentimiento transitorio y en el que también puede haber belleza. Saludos cordiales
Muchas gracias. Supongo que no hay un motivo para que unos versos nos gusten o nos disgusten o puede que el quid de la cuestión está en conectar por un momento con ese sentimiento que lo ha inspirado. Saludos