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Reactor Numero 4 (Cap III)

LawlietLawliet Gonzalo de Berceo s.XIII
editado diciembre 2012 en Ciencia Ficción
REACTOR NUMERO 4 (III)

Aproveché el sonido de los disparos para correr con todas mis fuerzas y subir los pisos que me faltaban. Arriba el aire era más pesado. A pesar de mi mascara, podía sentir como el polvo se filtraba por mi garganta. Fui directo al núcleo del reactor. Sin parar. Sin mirar atrás. Tenía la sensación de que era todo o nada. De que no había vuelta atrás. Y ahí estaba, el núcleo del reactor número cuatro de la planta nuclear de Chernóbil. La radiación me estaba condenando a una muerte dolorosa y muy próxima, pero algo dentro de mí me decía que allí encontraría la solución, la solución para todo. Me dispuse a cruzar la puerta que se presentaba ante mí como un gran paso, como un salto hacia un abismo donde todo era caida. Con fuerza abrí aquella pesada puerta que parecía no haber sido abierta en años.

Fue entonces cuando me di cuenta de que no tenía ni la más remota idea de porque estaba allí. ¿Por qué no seguí con mi vida? No vivía mal, tenía algo que llevarme a la boca cada día, algo de compañía de vez en cuando, cada día era igual. Al pensarlo me di cuenta. Cada día era igual, todos los días eran fotocopias del anterior. No había motivación o reto alguno en mi monótona vida. Había intentado huir, borrarlo todo, no existir en el exterior para no ir a la cárcel, pero sin darme cuenta estaba en una. Venir aquí siempre ha sido una motivación que desconocía. Ahora lo sé. Tener un objetivo, una meta, algo por lo que luchar y levantarte. ¿Debía cruzar? ¿Merecía la pena dejar todo atrás? No podía darle más vueltas, sin quererlo ya había elegido. No estaba allí para dar media vuelta. Crucé la puerta.
Una luz intensa que me cegó y caí inconsciente. Tuve sueños y también pesadillas. En los sueños yo era un ángel sobre las nubes de un cielo de atardecer en el mar. En las pesadillas yo era un fantasma sobre mi propio cadáver en el suelo del reactor. Desperté. Recuperaba la nitidez poco a poco. La luz se había apagado. No estaba en la central. Estaba en medio de la nada. Estaba un enorme campo que se tocaba con el cielo en el horizonte. El sol hacía diamantes las gotas del roció. No comprendía nada. ¿Qué ha pasado? Me senté. Perdido, incluso desilusionado por el final de toda esta aventura. ¿Debía acabar así? No entendía nada.

Me levanté, sin tener rumbo. Metí la mando en mi bolsillo y encontré una nota “Bienvenido, eres el primero que viene a verme sin ningún objetivo material. Muchos han entrado aquí a pedir riqueza, inmortalidad, poder sobre los demás… Tú has venido aquí, al fin del mundo, para conocer la verdad. Estas aquí, en el paraíso, en tu paraíso. No estás muerto, simplemente no estás en su mundo. Disfrútalo. Tu familia te espera. Corre. Vive.”

Las palabras eran miel en mis agrietados labios. No sé donde estaba. No sé qué había pasado. Ahora una idea rondaba mi cabeza sin dejarme asimilar la realidad de lo ocurrido, siempre hay algo que merece la pena. Incluso un arma usada y demacrada por el paso del tiempo se puede volver a disparar. Me habían ofrecido una segunda oportunidad. Ahora esperaba cada día con entusiasmo pues un tesoro se encuentra en cada rincón... Observa la belleza de cada realidad. No nos podemos permitir el lujo de vivir en odio. No hay tiempo.
-Hola cariño ¿Cómo ha ido el día?-

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