Me enamoré de un ángel
al verla pasar cada día,
bailando sus ojos negros
contagiando su sonrisa.
Yo de por sí muy locuaz,
con ella ni hablar podía,
algún chiste mal contado.
Menudo patán, pensaría.
Me armé de valor al fín,
le dije que la quería.
Cuanto lo siento, señor,
yo ya tengo compañia.
Por el día veo a mi ángel,
Hola que tal, buenos días,
espero que esté usted bien,
que se mejore su tía.
Por la noche con mi ángel
sueño, besos, ... volaría,
ni balbuceo ni tiemblo ...
hasta que despunta el día.
Comentarios
Hola, Ferran.
Me ha parecido muy graciosa la forma de expresar la timidez del primer encuentro y el después,tan reprimido de día, tan desbocado en tus sueños.
Un saludo.
Ese angel te tiene volando, ojala puedas poner los pies en la tierra, para que puedas escribir tu soneto;):)