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El parque

crizaglosscrizagloss Anónimo s.XI
editado mayo 2012 en Narrativa
El parloteo efusivo de su mujer lo sacó de golpe de las tinieblas del sueño. Era domingo, y como tal, había decidido que no se levantaría hasta que el sol estuviese bien alto. Por eso, al mirar por la ventana abierta y comprobar que aún no había amanecido, se sorprendió. Su señora, Carmen, era dada al chismorreo mañanero con sus amigas las Conchinchinas (nombre con el que había apodado “cariñosamente” a las dos insoportables amigas del alma de su mujer). Sin embargo, le parecía excesivo que se pusiese a hablar con ellas de madrugada, llenando la casa de grititos ahogados de excitación y, de vez en cuando, incluso de felicidad.Casi la podía ver saltar de alegría. Tenía que haberle pasado algo muy malo a alguna conocida, las tres disfrutaban como energúmenas las desgracias ajenas.

Se volteó en la cama unas cuantas veces, tratando de conciliar el sueño de nuevo, pero,el sonido de los pájaros del jardín preparándose para el nuevo día, y el de los insistentes “ya te lo decía yo…”y “ Se lo estaba buscando sola…” de Carmen desde el salón , se lo impidieron. Finalmente, se dio por vencido levantándose de un salto de la cama. Salió en pantalones cortos, se vistió con una cómoda camiseta y sus deportivas de fin de semana. Era un cambio agradable. Podía soportar el traje y la corbata el resto de la semana, pero odiaba los zapatos oscuros que estaba obligado llevar. Cuando era más joven lo llevaba bien, pero a un día de cumplir los sesenta, los delicados zapatos lo hacían ser continuamente consciente de lo mucho que le dolían los pies.

Atravesó el salón, y saludó con un breve gesto y un suave silbido a su mujer, que, arrebullada en una manta y con el pelo desordenado se pegaba el teléfono al oído con ambas manos. Ella le lanzó un beso sin apenas prestarle atención, antes de salir a la calle.

Decidió dar un paseo por el enorme parque que tenía cerca de su casa. La ciudad, casi en penumbra, estaba completamente en calma, apenas se cruzó con algún vecino madrugador haciendo footing o paseando al perro.

Cuando apenas llevaba unos minutos andando a paso ligero por la senda deportiva del parque, paró, agotado. De modo que en eso consistía envejecer ¿no? Cada vez menos resistencia y más dolores. Una barriguita cervecera por allí, colesterol y diabetes por allá. En su última cita con la enfermera, esta le riñó y aconsejó fervientemente seguir un plan de comidas y ejercicio para mejorar su calidad de vida. No le había hecho mucho caso, la verdad.

Se sentó en un banco algo húmedo por le rocío vespertino. Sudaba, pese al aire fresco . Siguió con la mirada a una joven y atlética rubia que pasaba haciendo footing. Ella lo saludó con una cabezada y una sonrisa, encantadora bajo la luz incipiente del amanecer. Supuso que era la hija de algún vecino, aunque no podía concretar de quién. Cuando la perdió de vista, se reclinó en el banco, y miró al cielo. Eso le hacía falta a él. Ser joven. Y guapo. Porque él había sido un hombre muy atractivo, humildad aparte. Claro, que las arruguitas, la grasa, y sobre todo, la perdida de su mata de su abundante mata de pelo, habían acabado también con eso.

Se levantó, ya descansado, y continuó su camino. Mientras caminaba, esta vez a paso relajado, pensó que estaba estancado. Su vida, su mundo, él estaba estancado. Llevaba los últimos treinta y cinco años viviendo en la misma casa, casado con la misma mujer , sin haber tenido hijos, trabajando en la misma oficina, con el mismo oficio, sin ascender, sin cambios. Él joven del pasado que soñaba con aventuras, mujeres, viajes y emociones fuertes se daría cabezazos contra la pared si lo viera. Necesitaba un cambio, algo que le diera emoción a su vida.

Comenzó a caminar más rápido, animado. En unas semanas tendría vacaciones, y pensaba darle una sorpresa a Carmen llevándosela de viaje. Habían pasado al menos diez años desde el último que habían hecho, y no pudieron disfrutarlo demasiado, pues se puso enfermo y tuvieron que volver. Irían a hacer paracaidismo o algo así. Emociones fuertes, eso era lo que le hacía falta.

Un débil gemido lo sacó de sus cavilaciones. Miró a su alrededor, sin ver nada, así que continuó con su ritmo sin vacilar. Quería ponerse en forma.

Sin embargo, un gemido aún más fuerte, casi agónico, lo obligó a pararse en seco. Venía de entre unos matorrales. El corazón se le disparó, anticipándose, preparándose para lo peor. El alma se le vino abajo cuando vio como, de entre lo matorrales, asomaba una ensangrentada mata de pelo rubio.

La chica estaba destrozada. Su hermosa cara estaba deformada por lo golpes, inflamada. Le sangraba la nariz, y apenas mantenía un ojo semi abierto, suplicando ayuda. Tenía varios cortes en los brazos y el torso, y una fea herida en el cuero cabelludo que sangraba más que ninguna otra. Su torso se elevaba arrítmicamente, tratando de respirar entre burbujas de sangre.

Hecho mano a su móvil, pero no lo encontró. Se lo dejó en la mesilla y olvidó cogerlo antes de salir. Se arrodilló junto a la pobre muchacha y se puso su cabeza en su regazo. “Tranquila”, le susurraba” Todo irá bien” No sabía muy bien que hacer. Tenía que avisar a alguien, pero no quería dejarla sola. Notaba la sangre, cálida, mojar sus piernas, manchar sus pantalones.

Justo en ese momento, oyó a alguien acercarse. Se giró, esperanzado, para pedir ayuda, pero no logró que ni un solo sonido saliera de su boca antes de recibir un fuerte golpe en la cabeza. No le dolió, la verdad. Solo sintió una especie de pitido ensordecedor antes de sumirse en la oscuridad.

Cuando despertó, la claridad bañaba su rostro ligeramente. Es probable que no hubiese pasado mucho tiempo, un par de minutos, a lo sumo Trató de incorporarse, y se dio cuenta de que estaba sobre el cuerpo de la muchacha. Se arrodilló de golpe y la miró. Ya no respiraba. Miró su mano y la descubrió ensangrentada. Estaba horrorizado, paralizado. El olor de la sangre era insoportable, y luchó contra su estómago por no vomitar

Entonces empezó a oír movimiento, justo detrás de él. Pensó que volvería a ser su atacante, y se giró rápidamente, dispuesto a atacar, pese a que no veía muy claro y estaba mareado. Tenía una piedra grande en la mano y pensaba usarla, aunque no recordaba haberla cogido. Un enérgico “Arriba las manos” seguido del desbloqueo de un arma lo detuvo en seco. Era la policía.

“Gracias a Dios”, estuvo a punto de decir. Pero los agentes lo miraban horrorizados, furiosos. Hostiles.

“Queda detenido” “El sospechoso” “Estaba sobre ella” “Trató de atacarnos con el arma del crimen” “Cubierto de la sangre de la víctima” “Las huellas de sus zapatos estaban por toda la zona” “ Solo sus huellas han aparecido en el cuerpo de la víctima”

El las horas sucesivas, esas frases se repetían en su cabeza, se mezclaban y lo desbordaban. Estaba metido en un buen lio. Todo parecía apuntar a él. Mientras esperaba sentado en la silla de la sala de interrogatorio, se preguntó como se podán haber complicado tanto las cosas; Como un simple paseo había podido acabar de esa forma.No pensaba en algo así cuando deseó emociones fuertes.



Gracias por leer mi relato, me gustaría que me dijesen lo que les pareció y , si tienen críticas, pues igual me las comenten, siempre está una dispuesta a aprender.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2012
    Ya me había leido este relato en alguna parte y lo había comentado, será que sufro de amnesia y se me plagiaron mi comentario?:confused::)

    Bueno, igual lo volví a leer y volvió y me pareció terrible para el protagonista que quería emociones fuertes, ahí le dieron una buena sacudida, para que dejemos de querer más de lo que tenemos:eek::):D
  • crizaglosscrizagloss Anónimo s.XI
    editado abril 2012
    amparo bonilla escribió : »
    Ya me había leido este relato en alguna parte y lo había comentado, será que sufro de amnesia y se me plagiaron mi comentario?:confused::)

    Bueno, igual lo volví a leer y volvió y me pareció terrible para el protagonista que quería emociones fuertes, ahí le dieron una buena sacudida, para que dejemos de querer más de lo que tenemos:eek::):D

    Jajaja, igual lo leíste en mi blog, recuerdo tu nombre, me diste la bienvenida en el tema de presentación. ¡Gracias!
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2012
    Ah, si, en tu blog, claro me dí un pasón por ahí, menos mal, ya estaba creyendo que estaba leyendo cosas adelantadas:):):p:D
  • FabrizzioFabrizzio Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2012
    Saludos.

    Me parece un relato, sinceramente, regular; el estilo como que no me gustó, muchas comas y pausas, y las palabras un tanto altisonantes que hay de cuando en cuando, no sé, me recordó ligeramente al estilo Poe... lo cual, aparte de Poe, no me gusta mucho. La idea es buena, potable, es el estilo, la técnica, lo que no me gustó.

    Es mi opinión por supuesto...
  • TequendamaTequendama Pedro Abad s.XII
    editado mayo 2012
    Me resultó interesante. tal ves el asunto de las comas si me parece excesivo, lo demás no encuentro criticas.

    Es el resultado de lo que sucede por ser curioso.

    tequendama
  • crizaglosscrizagloss Anónimo s.XI
    editado mayo 2012
    ¡Gracias a los dos por comentar! Lo de las comas, la verdad es que no suelo utilizarlas tanto, pero al releer si que me doy cuenta de que están en exceso. Gracias por hacerlo notar. Supongo que me volví loca poniendo puntos y comas por todas partes.
    Saludos
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