Aún en la distancia
mis ojos se beben los tuyos
y me baño en la luz de tu mirada,
que me envuelve, cálida,
y aparta de mi la bruma
que a veces se aposenta,
como una ladrona, en mi almohada.
Y en mis sueños, bailando
contigo a la luz de la luna,
los violines me devuelven
tus besos, esos que me hacen
florecer en ríos de
blanca y tierna espuma.
Es entonces cuando tu alma
llama a la mía,
mientras el roce de tu boca
borra de mi corazón, de un golpe,
toda la melancolía, y
a lomos de un caballo alado
me lleva a un mundo
de sábanas blancas y tiernos amores;
un mundo de amantes gozosos
que vacían su amor
en un lecho de plumas
y coronado de flores,
oliendo de nuevo el azahar
y probando a qué saben
los ya pasados sinsabores.
Comentarios
Saludos.
Un saludo afectuoso.
Teque