Es el eco de mi voz retumbando en mis oídos,
devuelto sin tardanza por tu boca callada.
Cuando la incertidumbre o el pesar
se apoderan de mi alma cansada, no hace falta
ni pedir, ni decir. Tan sólo con la mirada,
me traes como el viento susurrando preciso todo lo que necesito.
Risas y diversión siempre tenemos,
pero cuando se tornan si es que lo hacen en nubes oscuras,
no te apartas de mi lado, cobijándome entre tus brazos
afrontas junto a mí la tormenta venidera.
Quizás esta pequeña muestra se haga escasa
ante tus méritos, precisamente ahora es cuando
me alegro de mis palabras, al imaginarte leyendo estas líneas,
una sonrisa se escapa de mi boca cómplice de tu mirada,
buscando tus labios encuentro tu risa.
Gracias por enésima vez, por los momentos
vividos y por la amistad que me brindas,
que a oscuras y en silencio no hace falta decir
nada, para que sepamos lo que somos;
...........................
Cómplices y amigos.
18 de Abril de 2008.
Madrid.
Comentarios
Eres muy perspicaz...¿¿¿se nota que va dedicada??? pues sí...va dirigida a una amiga, complice y ...pero mis labios estan sellados...jejeje.
un beso.
A esa amiga tambien mis felicitaciones por tenerte a ti de complice...con esos bellos poemas que escribes...
un abrazo,
Muchas gracias por tu comentario, y por alabar mis poemas...por tu comentario intuyo que has leído el otro que he publicado...gracias por tu tiempo...
un abrazo para ti también.