Un hombre se despierta, o cree que se despierta. Apunta su mirada al techo, no lo ve, pero sabe que esta ahí. Frota sus ojos, se destapa y se incorpora, lanza un bostezo sin sentido al aire y se sale de la cama.
Camina tres pasos en dirección a la puerta, en completa oscuridad aunque no necesita de luz para recorrer esa habitación que lo ha guarecido durante tantos meses, da tres pasos, frena, vuelve sobre su camino y apunta al paquete de cigarrillos que se encuentran en su mesa de luz.
Con una precisión sobrehumana los alcanza al primer intento, saca uno de ellos, luego el encendedor y lo enciende, la luz tenue del encendedor le lastima los ojos, la penumbra a la que estaba acostumbrado se disipa en un pestañar, quejándose por el acto, enciende su cigarro, lanza el paquete sobre la cama y se encamina hacia la puerta mientras sigue maldiciendo la potente luz que lo cegó segundos antes. Que curioso que alguien diga que se ha quedado ciego en la oscuridad.
Tantea la manija de la puerta, la alcanza y la gira para abrirse camino por un pasillo tristemente decorado, oscuro también, pero no tanto como la habitación, lo camina con una mano rozando las paredes, alcanza otra puerta, la abre y enciende la luz. Nuevamente se cega con su fulgor. Se acerca a la pileta, apoya su cigarrillo y moja su rostro con el agua helada. Se mira al espejo, directo a sus ojos cansados, se piensa en otros momentos y esboza una sonrisa casi invisible, vuelve a mojar su rostro, ahora con más furia, también su pelo y su cuello.
Toma a tientas la toalla y se envuelve el rostro, se sienta en el piso, toma su cigarrillo nuevamente del borde de la pileta y le de una honda pitada, el humo recorre su boca, su lengua, su traquea hasta llegar a sus pulmones, decide aguantarlo lo mas que pueda pero se arrepiente a mitad de camino. Exhala el humo en dirección a la luz, se pierde en las figuras que este forma mientras juega con ella.
Se habla, lanza palabras al aire, las primeras que se le vienen a la mente:
- Que estaría haciendo en este mismo instante si no hubiera pasado todo lo que paso?
Vuelve a reír, pero esta vez con ganas. Lanza su cigarrillo al inodoro, se levanta y vuelve camino a la habitación, esta vez no se guía con las paredes, simplemente cierra sus ojos para ver que se sentirá ser tan ciego.
Llega a su cuarto y se inunda nuevamente de oscuridad, se acerca a su escritorio, enciende el monitor y se sienta en su silla frente a el. Un block de notas vacío lo esperaba.
Respira hondo y escribe lo siguiente:
- “Un hombre se despierta, o cree que se despierta. Apunta su mirada al techo, no lo ve, pero sabe que esta ahí. Frota sus ojos, se destapa y se incorpora, lanza un bostezo sin sentido al aire y se sale de la cama…”
Mientras algunas gotas heladas le recorren las mejillas todavía se pregunta si no será producto de lo que esta escribiendo…
Comentarios
Me gustó el relato;):)
En resumen: me encanta ^^
Me alegro encontrarte por acá, comenté tu poesia muy emotiva.
Ahora leo tu texto y evoco a Borges, Sábato y a Cortázar. Y sus textos acerca del infinito.
Tu texto me inspira eso, tambien discusiones universitarias acerca del infinito matemático y el infinito literario.
Un gran abrazo y gracias por compartir tu prosa con nosotros.
y juancho que decirte, la comparacion con borgues, sabato y cortazar, simplemente me pus la piel de gallina, mencionaste a 3 referentes y trataste de incluirme entre esas bestias de la literatura...
no puedo ams que agradecerles lo que me dicen, prometo segui trabajando en esto!
gracias a los 3
Saludos.
Me gustaría leer un poco más de elipsis, a mi parecer algunas reflexiones impiden que el lector se las formule. Es solo mi opinión.
Saludos.