¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Tarde de lunes.

luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
editado julio 2008 en Narrativa
La misión de hoy es caminar y ver qué pasa. La vida es extraña. El hecho de vivir implica un mínimo conocimiento del porqué de los milagros y una actitud más que permisiva a cerca del caprichoso vuelo de las cosas.
No tengo prisa, se lo digo a mis pies y a mi cabeza, a ella se lo tengo que repetir varias veces. Sale una anciana de un portal. Lleva un precioso vestido con pequeños girasoles estampados. Camina cinco metros por delante de mí y va dejando un rastro de perfume que huele a gramófonos y a canela rancia. La acera se pone de mejor humor, quién no.
Me quedo parado ante el escaparate de una cordelería. La madera de los bordes está carcomida y repintada de un verde tan apagado como mi ánimo. Pienso en el número de ojos y años que lo han recorrido, ojos y años que ya no están aquí pero que aprovechan el tacto de mis dedos para personarse. Siento ganas de llorar hasta que los pulmones me salgan por la boca como dos globos pinchados; necesitaría un megáfono, plantarme en medio de la carretera y llorar como un vendedor de melones o un afilador desquiciado, llorar sin parar ante la desconcertante belleza. Pero no lo hago. A cambio elijo una peluquería cualquiera, entro y me corto el pelo; respiro, me inhibo ante la pregunta del peluquero de cómo quiero el corte: me da igual, no contesto, estoy cansado de las preguntas. Sólo he venido a calmarme un poco viendo esa lámpara de araña que tiene usted en el techo, sus frasquitos de ámbar, sus lociones que ya nadie pide, el movimiento de la escoba barriendo lenta las matas de pelo. Me gustaría pedirle un favor, ¿me deja barrer? Debería usted comprarse un piano y tocar para sus clientes. Escuchar a Bramhs mientras las tijeras sisean en la nuca y provocan danzas húngaras de mechones que obedecen a la gravedad. Veo mis canas mezcladas en las cordilleras de negra espesura, parecen lanzas caídas tras una batalla, espadas de plata que no pudieron matar a ningún dragón.
Salgo de la peluquería con esa alegría falsa de ser otro. Sigo caminando y paso por el portón del garaje de un convento, está repleto de graffitis: Swoop. María. Una historia que no acaba. Loop y un martillo rojo que golpea a una mosca. Venceré. Venceremos. Entra un coche conducido por alguien que podría ser un pintor, cara de rumano, música alta que no me gusta como tampoco a él mi cara o mi presencia observadora, para él soy una nota a lápiz en el margen de un folio. Seguro que va a dar la segunda mano de pintura color crema a algún pasillo con tiestos relucientes y olor a sopa. No me importaría ayudarle con la escalera, sujetarla con fuerza mientras remata el techo, ver a una monja cosiendo en el patio.
La realidad me acompaña, pegajosa y adorable como siempre, y me invita a que mis pies se sigan moviendo. Me coge y me dice: mira, imbécil, Neumáticos Pastor, huele este perfume que los dioses han preparado para ti, se llama “ahora”, huélelo bien. Dentro del taller suena una radio y dan ganas de sentarse allí a pasar la tarde. Podría tocar un xilófono, podría arder en llamas, podría arrancarme la piel muy despacio y nadie repararía en mí. Como no llevo las gafas entorno los ojos para distinguir al fondo un póster de una modelo sentada en un neumático gigante que se columpia sobre un fondo de montañas con nieve en las cimas. El fabricante de neumáticos pensó que sería buena idea lo de la chica. Le digo al dueño que es indecente, que la mercadotecnia ha arrasado la flora de nuestras almas y nadie ni nada conseguirá repoblarlas.
La realidad me suplica más descubrimientos pero la transacción no es desinteresada. Hay dolor, habrá dolor. Aunque esto parezca un ballet, no lo es. Aunque alguien reparta entradas gratuitas hechas con recortes de mi calma, no lo es. Si sacas el microscopio verás que se trata de rutina disfrazada, fragmentos de un naufragio anónimo, restos de una caída en esta tarde que tiene forma botella de oxígeno que algún gracioso ha llenado de barro para mí.

Comentarios

  • hatshepsuthatshepsut Juan Boscán s.XVI
    editado junio 2008
    Me ha gustado mucho, espero que pongas otros.
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado junio 2008
    me alegro que te guste. intentaré colgar más. un saludo

    luis
  • mariaelenamariaelena Francisco de Quevedo s. XVII
    editado junio 2008
    Hay mucha tristeza y pesimismo en ese tu protagonista...pero es el que has elegido en esa tarde de lunes..
    Tu texto es corto...pero describe toda..esa rutina.

    Tu frase final es excelente y resume todo el cuento:


    Si sacas el microscopio verás que se trata de rutina disfrazada, fragmentos de un naufragio anónimo, restos de una caída en esta tarde que tiene forma botella de oxígeno que algún gracioso ha llenado de barro para mí.


    Felicitaciones!!!Luis...muy bueno.
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado junio 2008
    muchas gracias, maria elena. sí, hay tristeza, pero en la tristeza también hay belleza. un saludo.
  • saturno_1981saturno_1981 Pedro Abad s.XII
    editado junio 2008
    Me ha encantado.

    Hay imágenes muy buenas, y toda esa melancolía...
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado junio 2008
    gracias por tu tiempo y tus palabras, saturno, de verdad.
  • editado julio 2008
    Me ha gustado. simplemente me ha apetecido salir a la calle y observar las cosas de ese modo
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado julio 2008
    me alegro por ti; la literatura sirve para algo.
  • AnandamojiAnandamoji Pedro Abad s.XII
    editado julio 2008
    Me ha gustado. Creo que por los contrastes (vida pegajosa y adorable) y las sorpresas (elegí meterme en un apeluquería, entradas hechas con rescortes de mi calma) que me han llevado de salto en parón por todo el relato.
    Me ha gustado como mezclas la realidad interior y la exterior. Pareces un gran observador y un filósofo. Espero que vaya a más.
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado julio 2008
    muchas gracias por tus comentarios. espero de verdad que no te sientas defraudado en los próximos. un saludo.
  • cantalahierbacantalahierba Pedro Abad s.XII
    editado julio 2008
    Hola Luis, soy nueva en esto del Foro y por casualidad ha sido tu relato el primero que he pinchado. Me ha gustado mucho. Esta frase, perfecta en su construcción e incluso en su intención, requiere matices, claro, sino mi respuesta no estaría a la altura de tu escritura.
    Narrar lo cotidiano de un paseo es un recurso mil veces utilizado a lo largo de la historia de la literatura pero que resulte interesante, ágil, que pueda sorprender, establecer lazos con los que lo leen y sobre todo que se note que el que escribe es un ser inteligente, ya no es tan habitual.
    Gracias.
    luis acebes escribió : »
    La misión de hoy es caminar y ver qué pasa. La vida es extraña. El hecho de vivir implica un mínimo conocimiento del porqué de los milagros y una actitud más que permisiva a cerca del caprichoso vuelo de las cosas.
    No tengo prisa, se lo digo a mis pies y a mi cabeza, a ella se lo tengo que repetir varias veces. Sale una anciana de un portal. Lleva un precioso vestido con pequeños girasoles estampados. Camina cinco metros por delante de mí y va dejando un rastro de perfume que huele a gramófonos y a canela rancia. La acera se pone de mejor humor, quién no.
    Me quedo parado ante el escaparate de una cordelería. La madera de los bordes está carcomida y repintada de un verde tan apagado como mi ánimo. Pienso en el número de ojos y años que lo han recorrido, ojos y años que ya no están aquí pero que aprovechan el tacto de mis dedos para personarse. Siento ganas de llorar hasta que los pulmones me salgan por la boca como dos globos pinchados; necesitaría un megáfono, plantarme en medio de la carretera y llorar como un vendedor de melones o un afilador desquiciado, llorar sin parar ante la desconcertante belleza. Pero no lo hago. A cambio elijo una peluquería cualquiera, entro y me corto el pelo; respiro, me inhibo ante la pregunta del peluquero de cómo quiero el corte: me da igual, no contesto, estoy cansado de las preguntas. Sólo he venido a calmarme un poco viendo esa lámpara de araña que tiene usted en el techo, sus frasquitos de ámbar, sus lociones que ya nadie pide, el movimiento de la escoba barriendo lenta las matas de pelo. Me gustaría pedirle un favor, ¿me deja barrer? Debería usted comprarse un piano y tocar para sus clientes. Escuchar a Bramhs mientras las tijeras sisean en la nuca y provocan danzas húngaras de mechones que obedecen a la gravedad. Veo mis canas mezcladas en las cordilleras de negra espesura, parecen lanzas caídas tras una batalla, espadas de plata que no pudieron matar a ningún dragón.
    Salgo de la peluquería con esa alegría falsa de ser otro. Sigo caminando y paso por el portón del garaje de un convento, está repleto de graffitis: Swoop. María. Una historia que no acaba. Loop y un martillo rojo que golpea a una mosca. Venceré. Venceremos. Entra un coche conducido por alguien que podría ser un pintor, cara de rumano, música alta que no me gusta como tampoco a él mi cara o mi presencia observadora, para él soy una nota a lápiz en el margen de un folio. Seguro que va a dar la segunda mano de pintura color crema a algún pasillo con tiestos relucientes y olor a sopa. No me importaría ayudarle con la escalera, sujetarla con fuerza mientras remata el techo, ver a una monja cosiendo en el patio.
    La realidad me acompaña, pegajosa y adorable como siempre, y me invita a que mis pies se sigan moviendo. Me coge y me dice: mira, imbécil, Neumáticos Pastor, huele este perfume que los dioses han preparado para ti, se llama “ahora”, huélelo bien. Dentro del taller suena una radio y dan ganas de sentarse allí a pasar la tarde. Podría tocar un xilófono, podría arder en llamas, podría arrancarme la piel muy despacio y nadie repararía en mí. Como no llevo las gafas entorno los ojos para distinguir al fondo un póster de una modelo sentada en un neumático gigante que se columpia sobre un fondo de montañas con nieve en las cimas. El fabricante de neumáticos pensó que sería buena idea lo de la chica. Le digo al dueño que es indecente, que la mercadotecnia ha arrasado la flora de nuestras almas y nadie ni nada conseguirá repoblarlas.
    La realidad me suplica más descubrimientos pero la transacción no es desinteresada. Hay dolor, habrá dolor. Aunque esto parezca un ballet, no lo es. Aunque alguien reparta entradas gratuitas hechas con recortes de mi calma, no lo es. Si sacas el microscopio verás que se trata de rutina disfrazada, fragmentos de un naufragio anónimo, restos de una caída en esta tarde que tiene forma botella de oxígeno que algún gracioso ha llenado de barro para mí.
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado julio 2008
    es una satisfacción leer tus palabras, de verdad. me alegra que esto de escribir sirva para los demás. muchas gracias y un saludo.
  • Juan ManuelJuan Manuel Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado julio 2008
    Quizas, algun dia uno de mis relatos se cruzará por tu camino, es esa tarde de lunes y se tomen unas cervezas para ahogar las penas..,

    un saludo...
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado julio 2008
    seguro que sí, un saludo.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com