A Miriam Barri
No revoquéis del cielo, mi señora,
las ágatas de aquellos bellos ojos
por quien suspiran los cometas rojos
cada segundo de un minuto y hora.
Al bosque no neguéis que ya os implora
por no sentirse manantial de abrojos
y presa en un incendio de despojos
la luz de vuestra voz, que cimas dora.
Y, ante todo, a las letras castellanas
no enviudéis ni tulláis con vuestra ausencia,
pues siendo el caso volverán aranas
las verdades que dicta vuestra ciencia
y conjunto de ruinas entrecanas
los palacios que alzó vuestra solvencia.
Comentarios
De todas formas ,hacía mucho pero mucho que no tenia la fortuna de leer algo tan sublime .
Muchísimas gracias
¿Pudisteis pensar tal vez que el soneto estuviese extraído de los anales secretos de algún autor clásico? Lo sé: también soy muy retorcido por momentos. Ya no hago más cábalas, y eso que me chispea la imaginación con la fuerza de mil demonios.
Pues fíjate (torpeza mía) tal vez , tal vez falta de atención o tan sencillo como no empezar desde el principio si entiendo que el principio es la dedicatoria ,la que no leí al principio ,malditas las redundancias todas jejeje.
Se me antojó que demandabas en forma de magistral metáfora, el retorno de la buena y correcta ortografía , así , sin más .Para que veas lo que algunos somos capaces de discurrir sin ni siquiera estar ebrios
La oda en pro de la puritana ortografía y contra los atropellos gramaticales y sintácticos de toda índole me la reservo para más adelante.
saludos.