Había una vez un viento marino que flotaba encima como una pluma llevada sin dirección, girando sin parar hasta caer en un lugar apartado donde es imposible llegar a pie. Toca a caballo ensillado y herrado por esos caminos. Melena al viento, con su pelo largo cual rama de sauce llorón, en cuyas hojas canta un ruiseñor una sonata nocturna, interpretada para todos los que quieran disfrutar del concierto sonoro y armonioso todo el tiempo de la vida.
Conteniendo la respiración bajo el liquido rojo y espeso, salido de los hombres que luchan contra ese gran fantasma del pasado, el cual solo aparece algunos días en la noche oscura y tenebrosa; de la cual por la muerte ha sido su continuo y eterno noctambulismo, el que lo tiene loco de por vida, hasta el final, que apenas empieza a ser lo que él olvidó. Olvidó, hace tiempo, que me querías decir lo que nadie tiene idea; de lo imprevisto, que puede suceder cuando nosotros alumbramos las sombras tenebrosas que han escalado las paredes peladas. Del gran abismo profundo y asqueroso, del cual salían unos bichos espeluznantes que deshacían las colgaduras que sobresalian de aquel traste viejo y mohoso al cual estaba aburrido de mirarse a si mismo para fregar. Hasta la recóndita cocina, donde él encontró una insípida ensalada sólo de lechuga sin sal, maluca, ¿por qué la sal se acabó cuando la pimienta subió de precio? ¿Así cómo vamos a comprar esa mentada y estrambótica bomba de papa?
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Conteniendo la respiración bajo el liquido rojo y espeso, salido de los hombres que luchan contra ese gran fantasma del pasado, el cual solo aparece algunos días en la noche oscura y tenebrosa; de la cual por la muerte ha sido su continuo y eterno noctambulismo, el que lo tiene loco de por vida, hasta el final, que apenas empieza a ser lo que él olvidó. Olvidó, hace tiempo, que me querías decir lo que nadie tiene idea; de lo imprevisto, que puede suceder cuando nosotros alumbramos las sombras tenebrosas que han escalado las paredes peladas. Del gran abismo profundo y asqueroso, del cual salían unos bichos espeluznantes que deshacían las colgaduras que sobresalian de aquel traste viejo y mohoso al cual estaba aburrido de mirarse a si mismo para fregar. Hasta la recóndita cocina, donde él encontró una insípida ensalada sólo de lechuga sin sal, maluca, ¿por qué la sal se acabó cuando la pimienta subió de precio? ¿Así cómo vamos a comprar esa mentada y estrambótica bomba de papa?
Y como seguimos?
Luego,