1
Despojada del sueño
dormí vigilias en fonemas mudos
sobre almohadas de líquenes
desnudos de memoria.
2
Recuperado el aliento
inhalé sueños verdes
buceando entre las arenas
de relojes dormidos.
3
Sobrevolado el abismo
de arterias insondables
los verdes se nublaron
en horizontes tambaleantes.
4
Invertida la noche
amaneceres trémulos
iniciaron su andadura
con alas débiles.
5
En pie de nuevo
sobre piedras oscilantes
tropecé en cada sombra
con los vientos del camino.
6
Como las piedras,
las lunas oscilaron
en los tabernáculos
de memorias marchitas.
7
Rebosados los ciclos
aullarán nuevos vientos
sobre nevadas colinas
de afilados filamentos.
8
Pero los vientos se tardan
y la vida se escapa entre labios
con nauseas espasmódicas
y oscuras toses estertóreas.
9
Bastó sustituir un elemento
para elevar una vez más la vida
y respirar de nuevo a corazón abierto
los vientos y las fatigas.
10
No es fácil, sin embargo,
retomar la lucha
subiendo otra vez cada peldaño
ni emerger del tiempo
en un suspiro
esquivando miedos aledaños.
No basta enfrentarse a la muerte
ganando por la mano la partida.
Han de despertarse los sentidos
reaprender el juego de la vida
fundirse con el viento y con el aire
obviando los ataques y diatribas
segregando lo justo de lo injusto
la propia verdad de la mentira
para entregarse al abrazo de la Luna
en verdes primaveras encendidas.
Comentarios
Me parece más natural que los anteriores. Bajo mi punto de vista, en el 10 nos traes una caja grande, la abres y sacas lo que hay dentro, y nos lo enseñas.
En las anteriores estrofas te limitas a traer cajas pequeñas y amontonarlas sobre la estantería, y además no alcanzo a ver lo que hay dentro de ellas.
Un abrazo, te sigo leyendo.
retomar la lucha
subiendo otra vez cada peldaño
ni emerger del tiempo
en un suspiro
esquivando miedos aledaños.
No basta enfrentarse a la muerte
ganando por la mano la partida.
Han de despertarse los sentidos
reaprender el juego de la vida
fundirse con el viento y con el aire
obviando los ataques y diatribas
segregando lo justo de lo injusto
la propia verdad de la mentira
para entregarse al abrazo de la Luna
en verdes primaveras encendidas.
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Estoy totalmente de acuerdo con Mozart.
Sólo con el diez habrías cumplido tu propósito. Muy bonito.
Saludos y gracias a los dos por leerme y opinar.
Lena