Es tal vez un poco corto, pero es que lo he escrito ahora, me duele la cabeza y no estoy para pensar mucho, la verdad. Creo que otro día intentaré extenderlo. Puede dar mucho más de si. Es el primer relato que escribo, sed considerados.
JARDÍN
En el burdel de sus sueños las mujeres son obscenos caballeros y los hombres dulces vírgenes. Adora soñar.
Ahora, no obstante, se encuentra inmerso en la realidad. Su pasional habitación, perfecta, es su puerta de salida. Absolutamente blanca, como las sábanas sobre las que se encuentra. Por el color nadie sospecha qué en ella se almacena, pero él sería feliz si pudiera teñirla de rojo. Esta vez no ha presenciado las escenas de su madre enloquecida. Esta vez no ha tenido que recoger los cristales del suelo. Esta vez ella no está. En realidad, no siente ninguna lástima. Lo que más aprecia de ella son sus medias. En esta ocasión él ha visto por primera vez la realidad disfrazada de ficción, mas sabe que sigue siendo el auténtico mundo. La delgada raya, blanca, que separa a ambos es tan fina que cualquiera puede cruzarla. Absolutamente cualquiera.
Cruza la entrada lentamente. Ese lugar no le es desconocido. Podría incluso imitar el sonido que emitirá la puerta mientras la empuje, el chirrido característico que su mente le asignó hace tiempo al abrirse. Al adentrarse en el escenario teatral tararea la música que suena, pues siempre es la misma. Agradece la rutina irreal. Le reconforta saber qué sucederá claro que, también, en el mundo de la ilusión, haga lo que uno haga, todo es desechable y no tiene ninguna repercusión. Caminando con la velocidad a la que está acostumbrado, observa el espectáculo. Hoy es Lunes. Una mujer trajeada de gris con aspecto firme y serio se encuentra mirando lascivamente a un joven que intenta esquivar sus ojos sin éxito. No se encuentra ahí por voluntad propia. Así lo ha querido su creador. El personaje que centra la atención de la fría fémina es la estrella del vodevil. Así lo ha querido su creador. No obstante éste sabe cuál es el castigo que sufre por haber cometido un error creativo. A él no se le permite probar. No existe en su propia creación, al menos, hasta ahora, ya que hoy ha llevado su imaginación más allá. En su viaje va adecuadamente acompañado y está seguro de que eso le ayudará a alcanzar lo que desea. Sea lo que sea. Confiadamente dirige su movimiento corporal hacia la particular diva pero, al decidirse a rozarla con la mano, no la siente. Tiene la sensación de que su sentido del tacto está atrapado en un guante. También es completamente incapaz de atraer su atención. No importa cuántas palabras obscenas pronuncie. De nada sirve.
La primera erección la tuvo cuando se puso un vestido de su madre. Entonces pensó que estaba loco. Ahora se masturba yendo vestido con él mientras evoca imágenes porno prohibidas entrecortdas por su agitada respiración. Con un trozo de vidrio, probablemente procedencia del cual sea una botella rota, se corta a sí mismo para saborear su propia sangre. Sus manos actúan solas sin recibir órdenes de su mente, ocupada en intentar alcanzar un espejismo. Lo cierto es que no es consciente de nada e inconsciente de todo: su ser real se encuentra demasiado lejos.
Cuando vuelva en sí se dará cuenta de hasta dónde ha llegado, pero tal vez se alegre de haber manchado su refugio hipócrita de rojo.
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