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Mis poemas del alma

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Comentarios

  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado mayo 2011
    LA ROSA AZUL
    Juan Ramón Jiménez
    ¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
    Se me torna celeste la mano, me contagio de otra poesía
    Y las rosas de olor, que pongo como ella las ponía, exaltan su color;
    y los bellos cojínes, que pongo como ella los ponía, florecen sus jardines;
    Y si pongo mi mano -como ella la ponía- en el negro piano,
    surge como en un piano muy lejano, mas honda la diaria melodía.
    ¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
    me inclino a los cristales del balcón, con un gesto de ella
    y parece que el pobre corazón no está solo.
    Miro al jardín de la tarde, como ella,
    y el suspiro y la estrella se funden en romántica armonía.
    ¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
    Dolorido y con flores, voy, como un héroe de poesía mía.
    Por los desiertos corredores que despertaba ella con su blanco paso,
    y mis pies son de raso -¡oh! Ausencia hueca y fría!-
    y mis pisadas dejan resplandores.
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado mayo 2011
    -A mano amada-

    A mano amada,
    cuando la noche impone su costumbre de insomnio
    y convierte
    cada minuto en el aniversario
    de todos los sucesos de una vida;
    allí,
    en la esquina más negra del desamparo, donde
    el Nunca y el Ayer trazan su cruz de sombras,
    los recuerdos me asaltan.
    Unos empuñan tu mirada verde,
    otros
    apoyan en mi espalda
    el alma blanca de un lejano sueño,
    y con voz inaudible,
    con implacables labios silenciosos,
    ¡el olvido o la vida!,
    me reclaman.
    Reconozco los rostros.
    No hurto el cuerpo.

    Cierro los ojos para ver
    y siento
    que me apuñalan fría,
    justamente,
    con ese hierro viejo:
    la memoria.

    Ángel González
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado mayo 2011
    Comerte con los ojos porque me están saliendo los dientes de leche y aún no son cuchillos, pero son incisivos y alumbran el marfil del proboscídeo que voy a ser en poco tiempo, ese proyecto anfibio que abre sendas y no sabe cerrarlas, que pasta en los paisajes de la carne siendo herbívoro y amo de su huella.
    Comerte con los ojos porque hay hambre y los pastos escasean por la falta de lluvias, porque hay necesidad y aún me resta energía en estos músculos ciegos que son como pistones o murciélagos.
    Comerte con los ojos porque hay un no sé qué de acantilado justo entre las pestañas, y también hay almendras y tarde y noche y senos.
    Comerte con los ojos porque hay que morir solo y una nostalgia verde se hace trama en las uñas como un viento.
    Comerte con los ojos y ser delirio o calma, esqueleto o razones, muérdago o contrapunto.
    Comerte con los ojos y sentirme capaz de la próxima caza, y colgar en las perchas las piezas que se cobren mis fauces como una voz o un lirio, y esperar apostado a que las trampas salten y comience el banquete.
    Comerte con los ojos y dibujar el plano de tu coreografía, y escarbar y engañarme con cierto ardid eterno sobre la hierba fresca, y verte de perfil con el filtro ultramar, y cruzarte los brazos como si fueran humo, y fingirte en la arena con trazos impecables.
    Comerte con los ojos porque debo asombrarme antes de merecerte… y cribarme la voz y espantar a los pulpos que duermen en el pozo, y limpiarme de muertos, y hacer eucaristía pagana del reflejo.
    Comerte con los ojos porque persistes en enfrentarte a ellos, como recién nacida para ser comulgada por mi iris hambriento.
    Comerte con los ojos y buscar que me ignores para saberte cierta, y mirarte yaciendo con un candor de hormigas, y sentir tu doblez como un impedimento de jabón y de agujas.
    Comerte con los ojos dejando que el instinto tome caudal abajo para tornarse ayuno, que el sabor del milagro me hinque de rodillas entre tus dos pezones… y humillarme sea dulce, y llagarme sea insomnio, y tenerte sea impúdico.
    Comerte con los ojos, y luego con las manos, y luego con la boca cansada de vigilias.
    Comerte en mil posturas, con raíces y almenas, con la garganta espesa y reincidente, con la piel abismada como en un exterminio.

    Comerte…
    ensalivarte…
    masticarte…
    y roer tu columna vertebral hasta que sea la mía.

    Luis Felipe Comendador
  • DragonDragon Lope de Vega s.XVII
    editado mayo 2011
    Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
    y me oyes desde lejos,y mi voz no te toca.
    Parece que los ojos se te hubieran volado
    y parece que un beso te cerrara la boca.

    Como todas las cosas están llenas de mi alma
    emerges de las cosas,llena del alma mía.
    Mariposa de sueño,te pareces a mi alma,
    y te pareces a la palabra melancolía.

    Me gusta cuando callas y estás como distante.
    Y estás como quejéndote,mariposa en arrullo.
    Y mw oyes desde lejos,y mi voz no te alcanza:
    déjame que me calle con el silencio tuyo.

    Déjame que te hable también con tu silencio
    claro como una lámpara,simple como un anillo.
    Eres como la noche,callada y constelada.
    Tu silencio es de estrella,tan lejano y sencillo.

    Me gusta cuando callas porque estás como ausente.
    Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
    Una palabra entonces,una sonrisa bastan.
    Y estoy alegre,alegre de que no sea cierto.

    Pablo Neruda
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado mayo 2011
    Para hacer el amor

    Antonio Cisneros

    Para hacer el amor
    debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha
    tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
    para hacer el amor.
    Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
    pero la arena gruesa es mejor todavía.
    Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca
    de las aguas.
    Poco reino es la cama para este buen amor.
    Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
    que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
    podrán holgarse en todos sus caminos.
    La oscuridad no guarda el buen amor.
    El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo
    y entonces
    la muchacha no vera el Dedo de Dios.
    Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
    los pulmones abiertos,
    las frases cortas.
    Es difícil hacer el amor pero se aprende.
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado junio 2011
    XLIV

    SABRÁS que no te amo y que te amo
    puesto que de dos modos es la vida,
    la palabra es un ala del silencio,
    el fuego tiene una mitad de frío.

    Yo te amo para comenzar a amarte,
    para recomenzar el infinito
    y para no dejar de amarte nunca:
    por eso no te amo todavía.

    Te amo y no te amo como si tuviera
    en mis manos las llaves de la dicha
    y un incierto destino desdichado.

    Mi amor tiene dos vidas para amarte.
    Por eso te amo cuando no te amo
    y por eso te amo cuando te amo.

    Pablo Neruda
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado junio 2011
    EL FUTURO
    Y se muy bien que no estarás.
    No estarás en la calle
    en el murmullo que brota de la noche
    de los postes de alumbrado,
    ni en el gesto de elegir el menú,
    ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
    ni en los libros prestados,
    ni en el hasta mañana.
    No estarás en mis sueños,
    en el destino original de mis palabras,
    ni en una cifra telefónica estarás,
    o en el color de un par de guantes
    o una blusa.
    Me enojaré
    amor mío
    sin que sea por ti,
    y compraré bombones
    pero no para ti,
    me pararé en la esquina
    a la que no vendrás
    y diré las cosas que sé decir
    y comeré las cosas que sé comer
    y soñaré los sueños que se sueñan.
    Y se muy bien que no estarás
    ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
    ni allí afuera
    en ese río de calles y de puentes.
    No estarás para nada,
    no serás mi recuerdo
    y cuando piense en ti
    pensaré un pensamiento
    que oscuramente trata de acordarse de ti.

    Julio Cortázar
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado junio 2011
    MANDOLINATA
    Titina, tina tontina,
    la de la voz argentina
    y el aliento de jazmín,
    sal a tu ventana, ingrata,
    y oye la mandolinata
    que te doy en el jardín.
    Oye la trova que roba
    con su dulcísima coba
    la calma del corazón;
    descorre la celosía
    y acoge, princesa mía,
    los ecos de mi canción.
    Soy el bardo decadente
    de númen incandescente,
    que ama sin saber a quién;
    el de las japonerías
    y ritmos y melodías
    aprendidos a Rubén.
    Con mi cantata nocturna
    quiero perfumar la urna
    sacra de tu corazón,
    y aquí tengo en la petaca,
    para incienso, mirra y laca
    que me ha prestado Fiansón.
    Tu cabello es blonda seda
    tu pura frente remeda
    blanca faja de marfil;
    luminarias son tus ojos,
    cerezas tus labios rojos,
    de medallón tu perfil.
    Tu seno es tibia almohada,
    tu cintura una monada,
    tu cutis es de surah:
    tu cuerpo un jarrón de Sevres
    modelado por orfebres
    amigos de tu papá.
    Dos almendras son tus manos;
    no hay pie, entre los pies enanos,
    más menudos que tu pie...
    y eres, en fin, por belleza,
    por frescura y gentileza
    un botón de rosa té.
    Titina, tina, tontina,
    siendo, como eres divina,
    siendo como eres, así,
    ¿Por qué no asomas , ingrata,
    y no te fijas en mí?
    ¿Será cierto que hay un viejo
    que por paternal consejo
    tu viejo esposo será?
    ¿Es posible que te vendas?
    ¿Qué no aceptes más ofrendas
    que las que el viejo te hará?
    Titina, tina, eso es feo;
    no es decente y no lo creo;
    ¡Venderte al mejor postor!...
    Una señorita honrada
    no debe acatar por nada
    más ley que la del amor.
    A tí lo que te hace falta
    según a la vista salta
    no es un viejo rico, no:
    es un trovador amante,
    es un poeta que cante
    como un mirlo, como yo.
    Es un bardo decadente
    que te ame y que te alimente
    el alma en primer lugar,
    que los demás apetitos
    sólo son prosaicos gritos
    del estómago vulgar.
    Medítalo, pues, tontina,
    la de la voz argentina,
    y el aliento de jazmín:
    no desestimes ingrata,
    la prudentísima lata
    que te doy en el jardín.
    Mas si no oyes mi consejo
    y crees hallar en el viejo
    por su dinero, tu bien,
    ¡Anda y que Luzbel te tiente
    y que el viejo te reviente
    y te dure un siglo! (Amén).
    Leonidas Yerovi
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado junio 2011
    Hay orden de llorar en las inmensas tardes
    Donde el olvido canta al olvido
    Y una flor nace ante nuestros ojos

    Leopoldo María Panero
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado junio 2011
    VI

    Tú sola y oigo la hierba de tu risa
    Tú la cabeza que te conduce
    Y desde la cima de los peligos de muerte
    Sobre los brumosos globos de la lluvia de los valles
    Bajo la densa luz bajo el cielo de la tierra
    Engendras la caída.

    Los pájaros ya no son un refugio suficiente
    Ni la pereza ni el cansancio
    El recuerdo de los débiles arroyos y los bosques
    En la mañana de los caprichos
    En la mañana de las caricias vivisibles
    En la aurora de la ausencia y la caída

    Las barcas de sus ojos se pierden
    En el encaje de las desapariciones
    El abismo se ha revelado otros han de apagarlo
    Las sombras que tú creas no tienen derecho a la noche.

    Leopoldo María Panero
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado junio 2011
    Negu escribió : »
    VI

    Tú sola y oigo la hierba de tu risa
    Tú la cabeza que te conduce
    Y desde la cima de los peligos de muerte
    Sobre los brumosos globos de la lluvia de los valles
    Bajo la densa luz bajo el cielo de la tierra
    Engendras la caída.

    Los pájaros ya no son un refugio suficiente
    Ni la pereza ni el cansancio
    El recuerdo de los débiles arroyos y los bosques
    En la mañana de los caprichos
    En la mañana de las caricias vivisibles
    En la aurora de la ausencia y la caída

    Las barcas de sus ojos se pierden
    En el encaje de las desapariciones
    El abismo se ha revelado otros han de apagarlo
    Las sombras que tú creas no tienen derecho a la noche.

    Paul Éluard

    Hubo un error en el mesaje anterior.
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado junio 2011
    Voy a apagar la luz
    para quedarme a oscuras con tu rostro,
    para inventar de nuevo aquel instante:
    Intimidad etérea y fulminante,
    piel en la voz,
    voz en el canto,
    en la mirada...
    Voy a apagar la luz
    porque la oscuridad me obliga a dibujarte,
    me da la dulce libertad de juntar las ternuras,
    de calcar las ansias y borrar las soledades...
    Voy a apagar la luz
    para pensar en ti.

    Viviane Nathan
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado junio 2011
    El ultimo me gusto mucho Negu.

    Para no perder el hilo en comentarios insulsos. Dejo esto.

    MARISEL
    Yo recuerdo que tú eras
    como la primavera trizada de las rosas,
    o como las palabras que los niños musitan
    sonriendo en sus sueños.
    Yo recuerdo que tú eras
    como el agua que beben silenciosos los ciegos,
    o como la saliva de las aves
    cuando el amor las tumba de gozo en los aleros.
    En la última arena de la tarde tendías
    agobiado de gracia tu cuerpo de gacela
    y la noche arribaba a tu pecho desnudo
    como aborda la luna los navíos de vela.
    Y ahora, Marisel, la vida pasa
    sin que ningún instante nos traiga la alegría...
    Ha debido morirse con nosotros el tiempo,
    o has debido quererme como yo te quería.
    Juan Gonzalo Rose
  • pepetopepeto Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2011
    Para que siempre nos quede el silencio, y que nunca nos lo pidan.
    Saludos!

    Silencio

    Cuando tú te quedes muda,
    cuando yo me quede ciego,
    nos quedarán las manos
    y el silencio.

    Cuando tú te pongas vieja,
    cuando yo me ponga viejo,
    nos quedarán los labios
    y el silencio.

    Cuando tú te quedes muerta,
    cuando yo me quede muerto,
    tendrán que enterrarnos juntos
    y en silencio;

    y cuando tú resucites,
    cuando yo viva de nuevo,
    nos volveremos a amar
    en silencio;

    y cuando todo se acabe
    por siempre en el universo,
    será un silencio de amor
    el silencio.


    Andrés Eloy Blanco
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado junio 2011
    Dejadme a solas con la muerte mía
    vida mía
    la muerte de Cristino la de Vía
    la muerte cada noche y cada día
    deshojando claveles de alegría
    vida mía
    dejadme a solas con la gente mía
    vida mía
    con los hombres del campo de la mina
    de las ciudades tristes mira mira
    cómo forjan la luz día tras día
    vida mía
    mira alegre la estrella vida mía
    el rayo azul en la alta serranía
    mira alegre la vida vida mía
    que se prepara entre la muerte fría
    la muerte de Cristino la de Vía
    razón de nuestra vida vida mía”

    Jorge Semprún


    (un sentido homenaje)
  • pepetopepeto Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2011
    Para mi y tantos otros, que nos cuesta mirar hacia dónde vamos.

    Benedetti

    A tientas

    Se retrocede con seguridad
    pero se avanza a tientas
    uno adelanta manos como un ciego
    ciego imprudente por añadidura
    pero lo absurdo es que no es ciego
    y distingue el relámpago la lluvia
    los rostros insepultos la ceniza
    la sonrisa del necio las afrentas
    un barrunto de pena en el espejo
    la baranda oxidada con sus pájaros
    la opaca incertidumbre de los otros
    enfrentada a la propia incertidumbre
    se avanza a tientas / lentamente
    por lo común a contramano
    de los convictos y confesos
    en búsqueda tal vez
    de amores residuales
    que sirvan de consuelo y recompensa
    o iluminen un pozo de nostalgias
    se avanza a tientas/ vacilante
    no importan la distancia ni el horario
    ni que el futuro sea una vislumbre
    o una pasión deshabitada
    a tientas hasta que una noche
    se queda uno sin cómplices ni tacto
    y a ciegas otra vez y para siempre
    se introduce en un túnel o destino
    que no se sabe dónde acaba.
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado junio 2011
    Sin futuro y aún sin pasado


    A la derecha miro en los más hermosos ojos
    A la izquierda entre las alas ciegas del miedo
    A la derecha sumergido en mí mismo
    A la izquierda entre las fuentes de mi vida.

    Oigo todas las palabras que he sabido inspirar
    Y que no pertenecen a nadie
    Comparto el amor con quien no me conoce
    Y olvido la necesiad de amar.

    Pero vuelvo la cabeza para recobrar mi cuerpo
    Para nutrir la mortal inquietud de estar vivo
    Con la vergüenza sobre un fondo de gestos natales.

    Paul Éluard
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado junio 2011
    Yo como tú
    amo el amor,
    la vida,
    el dulce encanto de las cosas
    el paisaje celeste de los días de enero.

    También mi sangre bulle
    y río por los ojos
    que han conocido el brote de las lágrimas.
    Creo que el mundo es bello,
    que la poesía es como el pan,
    de todos.

    Y que mis venas no terminan en mí,
    sino en la sangre unánime
    de los que luchan por la vida,
    el amor,
    las cosas,
    el paisaje y el pan,
    la poesía de todos.

    Roque Dalton




    Saludos :)
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado junio 2011
    La noche de los ruiseñores africanos

    Cayó el alma en el pozo de la noche
    y desde abajo, desde lo más hondo,
    ve la luna de junio madurar
    en la brisa, que trae enloquecidos
    cantos de ruiseñores africanos.


    Antonio Colinas


  • pepetopepeto Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2011
    Breves acotaciones para una biografía

    Cuando tengas dinero regálame un anillo,
    cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
    cuando no sepas qué hacer vente conmigo,
    pero luego no digas que no sabes lo que haces.

    Haces haces de leña en las mañanas
    y se te vuelven flores en los brazos.
    Yo te sostengo asida por los pétalos,
    como te muevas te arrancaré el aroma.

    Pero ya te lo dije:
    cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
    se llama Ángel y conduce al llanto.

    Ángel Gonzales
  • pepetopepeto Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2011
    YA NADA AHORA

    Largo es el arte; la vida en cambio corta
    como un cuchillo
    Pero nada ya ahora

    —ni siquiera la muerte, por su parte
    inmensa—

    podrá evitarlo:
    exento, libre,

    como la niebla que al romper el día
    los hondos valles del invierno exhalan,

    creciente en un espacio sin fronteras,

    este amor ya sin mí te amará siempre.


    Otro de Ángel Gonzales..
  • diegozaratediegozarate Anónimo s.XI
    editado junio 2011
    me gustò el de Hierro
  • pepetopepeto Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2011
    CREPÚSCULO, ALBUQUERQUE, INVIERNO

    No fue un sueño,
    lo vi:

    La nieve ardía.





    y uno más..
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado julio 2011
    Elogio de la durmiente

    Yacer despierto a tu lado
    en el profundo cobijo de tu sueño.
    Boca abajo, respiras
    una canción de la tierra
    que no recordarás al despertar.
    Acompaso mi ser a esa canción.


    Jorge Reichmann




    Saludos
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado julio 2011
    "La poesía tiene aceites para limpiar la palabra.
    Es más grasosa que la vida y deja manchas que llevamos sin merecer.
    Quema.
    Es movimiento de su obra y devuelve el pasado a su pasado."

    Juan Gelman
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado julio 2011
    Amo lo que hay en ti.
    Nobleza coronando
    tu ternura brillante.
    La pobreza que se abre
    como una calle oceánica.
    Tu inteligencia alzando
    niños como flores.
    Amo
    tu valentía de poema.
    La risa de tu amor
    en el pan del abrazo.
    Amo lo que hay en ti.

    Gabriel Impaglione
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado julio 2011

    Esa gota
    no otra,
    esa redonda
    luna transparente,
    sólo esa
    minúscula
    planetaria
    perla cristalina
    entre todas las gotas
    de la lluvia,
    deslizó su suave
    hondura
    en mi boca.

    Te nombraba.


    Gabriel Impaglione
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado julio 2011
    Formamos una orquesta
    que dirige el azar.
    A través de los siglos, a través de las lenguas,
    la música acordada de los versos
    un gran concierto, el único
    que salva las palabras
    y a quienes las tejieron.
    Una orquesta
    de lobos solitarios,
    cada cual con su ritmo, su tono, su armonía,
    pero todos pendientes de los otros,
    aprendiendo, enseñando,
    reviviendo a los otros, reviviendo en los otros.

    La orquesta poesía,
    tres o cuatro mil años resonando
    en un concierto único
    que dirige el azar. ¡Y cómo suena!

    Jesús Munárriz
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado julio 2011
    "...
    Te escribo para decirte
    que eres un almendro de fuego

    te escribo para decirte
    que no quiero decirte nada
    que sólo quiero abrazarte
    buscar el calor de tu vida."

    Pedro Casariego
  • NeguNegu Fray Luis de León XVI
    editado julio 2011
    He salido al mundo, una bruja poseída,
    rondando el aire negro, más valiente por ello;
    soñando el mal, he sobrevolado
    las casas planas, de luz en luz:
    pobre solitaria, con mis 12 dedos, enajenada.
    Una mujer así no es una mujer, lo sé.
    Yo he sido de ésas.


    He encontrado las cuevas tibias del bosque,
    las he llenado de sartenes, esculturas, estantes,
    de armarios, sedas, de incontables bienes;
    he preparado la cena para gusanos y elfos:
    llorando, aullando, ordenando lo que estaba mal.
    A una mujer así no se la comprende.
    Yo he sido de ésas.


    He viajado contigo, carretero, saludando
    con los brazos desnudos a los pueblos que pasaban,
    aprendiéndome las últimas rutas de la claridad, superviviente
    allí donde tus llamas aún muerden mis muslos
    y crujen mis costillas bajo la presión de tu carreta.
    Una mujer así no se avergüenza de morir.
    Yo he sido de ésas.

    Anne Sexton
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