Me rodean personas de todo tipo pero hay algo bastante frecuente que me escama. ¿Por qué tantas personas prefieren seguir con su pareja cuando se saben "muertas en vida"?, ¿Por qué tantas personas no prefieren cambiar de vida cuando no pueden con la suya?, ¿Qué extraño miedo nos impide probar a vivir en otro lugar?, ¿Por qué preferimos un trabajo tedioso a otro menos reconocido pero que nos haga más libres en tiempo o sacrificio?. Creo que el miedo a la libertad es, desgraciadamente, uno de los pilares de esta sociedad adocenada que posee tantos medios pero poco coraje para cambiar las cosas de las que nos quejamos.
Me cuesta esfuerzo encontrar a personas que antepongan sus verdaderos sueños a los sueños adquiridos, a los ajenos. Es difícil escapar de lo impostado, hace falta un viaje al interior de tí que casi nadie quiere recorrer.
Algunos amigos me tildan de valiente por haberme ido a vivir sola a sudamérica, por haber abandonado mi carrera de periodismo o haber tenido una hija sola, para mí lo valiente hubiese sido lo contrario, resistir en una redacción donde la competencia inunda la relación entre los trabajadores, vivir con un calendario estipulado tan rigurosamente que me obligue a irme de vacaiones en Agosto o dormir junto a una persona que ya no deseo. Mantener el zapato que me roza el pie cuando me lo puedo quitar me parece hacerme daño y vivir en la mentira, prefiero quitármelo, el destino puede regalarme unos nuevos o enseñarme a andar descalza.
Un abrazo, ciao.
Comentarios
Muchos se resisten al cambio, puesto que...prefieren permanecer con viejo conocido que malo por conocer.
Además los cambios arrastran sacrificios, que no todos resisten tenerlos; luego están, los que prefieren soportar por interes economico o comodidad de condiciones.
Lo valiente, lo que realmente sentimos o debemos hacer es a veces un privilegio de pocos, los que analizan y navegan en su interior, y deciden encontrar el camino del rey.
un abrazo,
Rompemos unas oprobiosas cadenas conocidas por nuestros familiares y amigos, para encadenarnos con las cadenas de un secreto: el precio pagado.
Un secreto del que nunca podremos hablar ni a nuestros propios hijos. Algo así como el llamado "dinero negro". Nunca podremos decir lo que realmente hemos pagado por un apartamento porque se nos echa el Fisco encima para demandarnos de dónde hemos sacado el dinero.
Hagamos, pues, cada uno con nuestras vidas todo los que nos sea permitido; pero no reprochemos nunca a los demás el que no imiten nuestra conducta.
No creo que se trate de cuestiones de valentía o cobardía, sino de elección de cadena.
Yo prefiero ser un hombre sin secretos. Esto me priva de darle una paliza a un compañero que me está tocando las narices todos los días.
Podría ponerme un pasamontañas y esperarle en un recodo del camino (sé que le puedo) y estar dándole hasta que no precisara médico, sino sacerdote.
Pero prefiero soportarle a darle muerte.
(cada vez me cunde más la desesperanza de que nadie me entienda)
A lo largo de años de vida propia y décadas de vida de nuestros predecesores, hemos aprendido a vivir con unos zapatos determinados, en unas condiciones determinadas. Quizá esas condiciones duelen, pero resulta que a ese dolor ya sabemos responder, le conocemos, podemos percibir su hedor antes de que llegue, podemos prepararnos y defendernos, sabemos recomponernos después, sabemos vivir con él. Quizá no sea tanto el miedo a la libertad como el miedo a lo desconocido, a lo que no podemos controlar o no sabemos si vamos a poder soportar. La realidad que tenemos hoy es predecible. La inercia que nos lleva a continuar muy poderosa. Lo valiente es el cambio.
Admiro de verdad a las personas que tienen el valor suficiente, precisamente porque me doy cuenta del precio que muchas veces pagan. Yo personalmente aspiro a ser como ellos.
Me encanta que se proponga este tema en el foro, y de comprobar que hay mucha gente que se plantea estas cuestiones. Porque ser consciente de lo que hay de triste en la realidad es el primer paso para cambiarlo no?
Un saludo.
Al principio, puede ser que el zapato te duela un poco, porque es nuevo y te acostumbres a las rozaduras hasta que al final, el zapato se amolda muy bien a tu pie y además te encanta caminar por la vida con él.
Desde luego estoy totalmente a favor de cambiar de zapato si realmente te hace daño... que te es imposible y te caen lagrimones si caminas con él. Nadie debería aguantar JAMÁS un zapato que le hace llorar.Es más creo que ahí hay que ser muy valiente y tirar el zapato directamente a la basura!
Luego está la gente que está bien con sus zapatos amoldados pero ve en el escaparate esos zapatos nuevos...relucientes, que pintan muy bien, pero luego resulta que cambias tu zapato cómodo y amoldado por los bonitos y resulta que no sólo te duelen mucho más, si no que encima no son de tu "estilo" y te sientan fatal y te destrozan los pies (tu vida en este caso)...que desearías no haberlos visto jamás en el escaparate .
Para hacer un cambio en la vida es muy pero que muy importante estar seguro cien por cien que vas a estar mejor,sé que a veces es imposible saberlo pero otras ya se ve que el zapato no te pega, nunca te sentaría bien aunque te esforzarás así que...a elegir bien!!!
Ahí.
(Que gran comentario el mío)