Al despertar tuve la sensación de que ese día sería diferente, algo iba a acontecer, pero no sabía qué.
Como cada jornada en horas muy tempranas me dirigí al trabajo a cumplir con mis obligaciones, pero nada atípico ocurrió en él. La misma vorágine de siempre, "entre carpetas y archivos" paso mis horas encerradas entre las cuatro paredes de la oficina.
Aquella sensación del amanecer se iba desintegrando por completo con el correr de las horas, tampoco era capaz de intuir qué era lo que me había mantenido expectante durante todo el día.
Al regresar camino a casa y vaya a saber porqué! En mi mente de pronto se me presentó la imagen diaria de mi mesa con sus cuatro sillas, pero tristemente preparada para un solo integrante, yo.
Sumergida en la melancolía caminaba cabizbaja a mi guarida cuando de repente en dirección contraria lo veo a él, caminando hacia mí. Mi primer amor, ese del que no nos olvidamos jamás, por más que en nuestras vidas pasen muchos amores, ese primer amor es quién graba a fuego nuestro corazón por toda la eternidad.
Después de tanto tiempo sin siquiera saber del otro, mágicamente se nos iluminó el rostro, con su mejor sonrisa me miró y me dijo:
- esta mañana me desperté pensando en vos, durante el día te tuve en la mente y ni bien acabé el trabajo me retiré y emprendí la marcha en tu búsqueda desesperada, como aquellos viejos tiempos recorriendo este mismo trayecto que mi memoria supo recordar, porque amores como el nuestro son difíciles de olvidar -
Y desde aquél mágico día la mesa es siempre servida para dos.
Me gustó, MartinaSP. Breve e intenso, como deben ser los buenos relatos cortos. Está bien medido, no sobra ni falta nada. Utilizas las palabras justas para lo que cuentas. Y en todo momento mantienes la atención del lector. Además, con pocas palabras le metes al lector en el ambiente taciturno y tristón propio del romanticismo y después sorprendes con un final feliz.
Por criticarte un poquito, siempre desde la crítica constructiva, quizá alguna expresión de estilo es un poco manida, un poco tópica, por ejemplo "el correr de las horas", "grabar a fuego nuestro corazón por toda la eternidad". Quizá podrías emplear algunas expresiones más originales y el relato mejoraría todavía más. Ah, hay una rima que no me gusta nada, en el último párrafo del relato, cuando pones el diálogo "este mismo trayecto que mi memoria supo recordar, porque amores como el nuestro son difíciles de olvidar". En la prosa, la rima mala cosa (valga la broma).
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Por criticarte un poquito, siempre desde la crítica constructiva, quizá alguna expresión de estilo es un poco manida, un poco tópica, por ejemplo "el correr de las horas", "grabar a fuego nuestro corazón por toda la eternidad". Quizá podrías emplear algunas expresiones más originales y el relato mejoraría todavía más. Ah, hay una rima que no me gusta nada, en el último párrafo del relato, cuando pones el diálogo "este mismo trayecto que mi memoria supo recordar, porque amores como el nuestro son difíciles de olvidar". En la prosa, la rima mala cosa (valga la broma).
Un saludo.