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Quédate hasta que se vaya el frío

luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
editado enero 2010 en Narrativa
Quédate hasta que se vaya el frío, dijo el chico. Ella no dijo nada y se limitó a entrelazar sus dedos con los suyos mientras sus manos, así juntas en forma de maza, percutían suave y repetidamente en la pierna de él; un gesto amable para llenar ese silencio sin respuesta. La otra mano de la chica sujetaba el asa de una maleta roja. Una mano en cada mundo, como siempre pasa, la mano que quiere irse y agarra con fuerza una decisión ya tomada y la mano que querría jugar a quedarse, a pasar el invierno en otra ciudad que no es la suya. Mientras tanto el tren avanzaba y yo iba sentado a la espalda de ambos con la vista perdida en los árboles de la Casa de Campo, ese monte bajo que hoy presentaba pequeñas islas nevadas y diminutas muestras siberianas en la copa de los pinos. Pasó un buen rato sin que volvieran a decir nada, supongo que para él serían horas porque cuando le dices a alguien algo así el tiempo se detiene, se da la vuelta y te clava la mirada hasta que, ya abochornada,vuelve la normalidad. El chico quería que ella abriese la boca y dijese que sí, que se quedaría hasta que se fuera el frío pero también sabía que el frío se quedaría para siempre si se iba, que llegaría junio y seguiría sintiéndolo. Viajar en un tren rodeado de personas es exponerse a acabar dentro de sus vidas, por eso tantos van escuchando música o metidos en un libro, es una forma de protegerse de una situación que te convierte en rehén. ¿A favor de quién estaba yo? ¿Quería que la chica se quedase? Resulta difícil tomar partido pero lo hacemos constantemente, en las películas, en los libros, en los deportes, en la amistad. Siempre estamos en el bando de alguien y ondeamos su bandera como si fuese lo más natural. Estoy contigo, decimos, me gusta tu causa, la apoyo. Escoger un lado hace que se reconforte esa parte de nosotros que también sentiría frío de estar sola, vendría su propio invierno a martirizarla, a recordarle que el camino es excesivamente largo como para optar por la aventura en solitario. Cuando llegamos a Príncipe Pío nos bajamos los tres: ella, él y yo. El chico le ayudó con la maleta. Yo iba detrás con mi cámara improvisada, como el mirón que soy, el indecente reportero de la mañana que acomodado en su vanidad cuenta al mundo los detalles que observa. Hoy parece que Dios haya encendido todas las luces, hasta esa del corredor que nunca enciende. Hoy la luz era excesivamente nítida. Un mal día para los que no soportan la iluminación cenital. Creo que el chico que llevaba la maleta era uno de ellos. Llevaba con rabia el exceso de luz, seguro que en sus sueños habría imaginado otra luz para el decorado. Pero se encontró con esta. Pronto nuestros caminos se separaron. Ellos se fueron haciendo pequeños hacia una de las puertas de salida, justo hasta que la maleta roja se convirtió en el punto que marca el final de este tipo de historias.

Comentarios

  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado enero 2010
    Muchas gracias por leerme. Un saludo.
  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    editado enero 2010
    Siempre me ha gustado ir en tren, y hubo una época en la que lo usaba muchísimo. Hace poco tuve que utilizarlo otra vez y lo disfruté. Pude comprobar que a pesar de los años todo sigue siendo más o menos igual: gente leyendo y mirando de vez en cuando por la ventanilla, otros escuchando música, charlando... Hay conversaciones en las que no te importa "estar", pero otras... desearías poder bajarte en marcha. Antes te cambiabas de sitio y ya está, pero ahora es "sesión numerada" así que ahí te quedas hasta que se acaba el trayecto de uno de los dos.

    Ah, y tu historia también me ha gustado. Seguiré leyéndote.
  • EduardoEduardo Pedro Abad s.XII
    editado enero 2010
    Creo que es justo lo que queria leer en estos momentos... me parece que me senti atraido por esta historia desde el principio y me gusto mucho.
    no soy experto en el tema puesto que a pesar de que escribo mucho no soy tan bueno como muchos aqui, pero creo q estoy empesando a adaptarme. Muestra de esto es la coneccion que tuve con tu trabajo... muy bueno. :)
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado enero 2010
    Muchas gracias, Eduardo, me alegra que te haya gustado. Aquí ninguno somos expertos (al menos yo) lo importante es que nos gusta escribir.
    Un saludo
  • sgrojillosgrojillo Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2010
    Muy intenso el relato. Me ha chocado al principio el narrador, pero luego he conseguido dar con él.

    Hay adjetivos que se pueden ahorrar, y el meter el texto en un sólo párrafo es muy duro para mis ojos :D; ahora en serio, sé que es poquito texto, pero no hubiera estado mal haber hecho un diálogo con el estilo de guiones y un punto y aparte al menos cuando se descubren a los tres personajes.

    Pero repito, la idea es buena y la emoción se palpa.
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado enero 2010
    Mw alegra que te haya gustado. Un saludo.
  • WindumanothWindumanoth Pedro Abad s.XII
    editado enero 2010
    Yo creo que más bien utilizo la música o los libros para alejarme del "mundanal ruido", para olvidarme de que todo lo que no me gusta de la gran ciudad y sentirme una persona más entre la multitud.
    Un saludo,
    Windumanoth
  • luis acebesluis acebes Pedro Abad s.XII
    editado enero 2010
    Un saludo y gracias por tu comentario.
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